Tracción delantera o propulsión trasera, ¿qué prefieres?

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Aunque en nuestro país la tracción delantera gana por goleada, todo el mundo es consciente del exotismo de la propulsión trasera (también denominada tracción trasera, aunque no sea del todo correcto). Marcas como BMW, Porsche abogan claramente por este modelo, por no hablar de la inmensa mayoría de los deportivos.

¿Quién no se pasaría a un trasera si tuviese el presupuesto adecuado? Yo me incluyo, pero por el momento tendré que seguir con todo el peso delante. Aquí va una pequeña recopilación de puntos a favor y en contra de cada cual.


Pros de la tracción delantera:

Más ligera: No se necesita un tren de transmisión, lo que aligera el coche.

Más eficiente: El motor está conectado directamente con el tren delantero, que evita pérdidas de transmisión.

Mejor tracción: Bajo condiciones meteorológicas adversas, ofrece mejor tracción. Se debe a que el motor ayuda a poner peso en los neumáticos delanteros, responsables de la tracción y dirección.

Más fácil de controlar: Para el conductor estándard es mucho mas fácil controlar la dirección en condiciones adversas. Pensad en vuestra madre conduciendo en una carretera nevada. Todo lo que tiene que hacer es girar el volante en la dirección en la que quiere avanzar, y pisar el acelerador con mesura. En un coche de propulsión trasera, tendría que hacer contravolante (nada fácil de dominar) cuando el coche empezara a deslizarse, lo cual definitivamente no es intuitivo. Hay un dicho, “el sobreviraje asusta al pasajero, el subviraje asusta al conductor”.

Más fácil de mantener: Con menos partes móviles de las que preocuparse, estos coches tienen menos posibilidades de estropearse (por lo menos, en asuntos de transmisión).

Más espacio para los pasajeros: De nuevo, con menos componentes y sin la presencia del tren de transmisión longitudinal a lo largo de todo el vehículo, los fabricantes disponen de más espacio para el diseño.

Contras de la tracción delantera:

Efecto del par en la dirección: En algunos coches con mucho par motor se produce este efecto, que hace que el coche se desvíe lateralmente bajo aceleraciones fuertes.

Centro de gravedad en la parte delantera: Estos coches tienen casi dos terceras partes de su peso en la zona delantera, lo cual se aleja del reparto de masas ideal, 50% delante y 50% detrás.

Más radio de giro: Por el propio diseño, las ruedas delanteras tienen menor ángulo de giro, lo cual provoca que el radio de giro sea mayor (y con ello disminuya la maniobrabilidad del coche).

Menos sexy: Afrontémoslo, los coches con tracción delantera no tienen el aura mística que envuelve a la propulsión trasera. Todos o casi todos los coches de competición usan propulsión trasera. Además, están los fenómenos del drifting y del powersliding, radicalmente mucho más fáciles de conseguir en un trasera, lo cual lo hace mucho más divertido.

Pros de la propulsión trasera:

Mejor aceleración: Cuando hundes tu pie en el acelerador, el coche transfiere su peso a la parte trasera. Si tienes un propulsión trasera, las ruedas que son responsables de la aceleración consiguen más de lo que necesitan: tracción. En un delantera, esa tracción extra se aleja de donde más es necesaria.

Mejor reparto de pesos: El coche ideal tiene un reparto de pesos perfecto, esto es 50% delante y 50% detrás. Un delantera tiene todos los elementos importantes delante, lo cual hace que el reparto de pesos sea mucho más desequilibrado como hemos dicho antes. Esto perjudica la deportividad y la competitividad del coche.

Mejor tracción: Si la carretera está seca, un trasera tiene mejor tracción debido a su reparto de pesos y a su aceleración (mirar los dos anteriores puntos).

Trabajo compartido: En un delantera, los neumáticos delanteros tienen mucho trabajo (aceleración, frenado y dirección), mientras que el potencial de los neumáticos traseros se desperdicia. En un trasera los neumáticos delanteros delegan la función de aceleración en los traseros.

Confianza en el pilotaje “al límite”: La confianza en sí mismo hará que un piloto logre bajar los tiempos de vuelta en un circuito. Cuando se llega al punto límite de la tracción, un trasera es más manejable. En este punto, un delantera tiende a irse de morro irremediablemente (las ruedas traseras siguen a las delanteras), a no ser que pisemos el freno. En un trasera podemos redondear la curva pisando algo más el acelerador, haciendo que las ruedas traseras pierdan algo de tracción. Además, las ruedas delanteras seguirán siempre en su sitio, por el simple hecho de que no tienen que soportar el trabajo extra de la aceleración, como comentabamos previamente.

Contras de la propulsión trasera:

Más difícil de controlar: En condiciones adversas, es mucho más difícil recuperar el control de un trasera una vez que ha perdido la tracción. Sin aceleración en las ruedas que dirigen al coche, un trasera puede ser una auténtica pesadilla sobre hielo.

Menos espacio: Como ya comentábamos anteriormente, la presencia del tren de transmisión hace que haya mucho menos espacio libre en el coche.

Pesa más: Más elementos, más peso, menos relación potencia/peso.

Después de toda esta teoría, parece que los puntos fuertes de la tracción delantera son mayores, pero nadie niega el feeling y la diversión de la trasera, así que… ¿con cuál os quedáis? ¿Realmente tendríais un trasera para el día a día?

Fuente: Forza Motorsport