
Si me preguntaran hace algunos meses por una buena motocicleta para empezar en el mundo de las motos “de verdad” probablemente hubiera respondido una ciudadana 250. Sin embargo a día de hoy y con la normativa en la mano es de recibo reconocer que es una categoría que carece de lógica.
Hasta ahora las motos de hasta 250 cc evitaban el temido impuesto de matriculación, aplicable a todas las motocicletas cuya cilindrada superase dicha cifra. Por otra parte el carné A limita la potencia máxima de las posibles monturas durante los dos primeros años a 25 kw (o una relación peso/potencia mínima que rara vez se incumple). Si hace algún tiempo opinaba que marcas como Daelim deberían entrar en el segento “dos y medio” con modelos tan acertados como la Roadwin (parece que va a ser así, aunque en la versión carenada) a día de hoy y con los cambios de normativa el desarrollar un motor de 250 cc de corte económico sería una insensatez.

El futuro de las motocicletas monocilíndricas de bajo cubicaje está condenado a superar los 250 cc pues un aumento significativo de dicha cilindrada no reportaría más que beneficios a sus posibles usuarios. ¿Cuánto podría repercutir en el precio final un aumento de cilindrada de 50, 100 o incluso 150 cc?. En monturas de corte económico como las citadas anteriormente el empleo de motores monocilíndricos refirgerados por aire (como en la actualidad) no debería conducir a una variación significativa de la estructura básica de la moto, por lo que los costes son realmente parecidos.
Quizá el apartado de los frenos sería el que se vería más afectado, pero como ese es uno de los objetivos a superar actualmente tanto en la Honda CBF como en la Yamaha YBR (el tambor trasero es imperdonable) no se debería considerar como un efecto propio del cambio de cilindrada. ¿Qué más implicaría un aumento de cilindrada como el que comentaba antes?. En el apartado impositivo estamos asistiendo a una bajada generalizada de precios debido al nuevo impuesto de matriculación, con lo que una hipotética Honda CBF 300 (por poner un ejemplo) no tendría que hacer frente a dicho impuesto.

En el apartado de los pesos y los consumos la variación no sería demasiado significativa. Respecto a lo primero es posible que como consecuencia de algún ajuste en el chasis así como la cilindrada ligeramente superior de la nueva mecánica se registre un aumento de algunos kilogramos en la báscula, pero en ningún caso tanto como para considerar a las nuevas motos como pesadas. En cuanto a consumos, por su parte, serían algo más altos en ciclo urbano, pero en circunvalaciones, carretera abierta o, en general, zonas de velocidades elevadas, podrían ser incluso inferiores gracias a unos desarrollos mayores.

Por último cabe destacar el tema de las prestaciones. En el post acerca de las prestaciones de las motos de 250 cc podemos comprobar la sustancial diferencia entre motos como la Honda CBF y la Hyosung Comet, con unas potencias máximas de 22 y 28 cv respectivamente. Si bien la segunda emplea un motor bicilíndrico en V, también es cierto que el volumen y el peso de la moto (cabe recordar que emplea la estructura de la Comet 650) la penaliza respecto a la liviana Honda.

Pongamos un ejemplo tomando a la CBF como modelo, pues es la líder en ventas dentro de esta categoría. Si observamos el catálogo de Honda podemos descubrir las diferencias de potencia alcanzables con un aumento de cilindrada de únicamente 50 cc. Si tomamos como referencia las potencias de dos Scooter como el Honda Forza de 250 cc y el Honda SH de 300 cc (eso sí, ambos monocilídricos pero con refrigeración líquida) podemos comprobar como en el caso de 250 cc la potencia máxima se establece en 14,3 kw (19,3 cv), mientras que en la 300 cc esta llega a 20 kw (27 cv).

De producirse un aumento de potencia al menos parecido en el caso de la CBF nos encontraríamos con una moto más segura en carretera abierta, capaz de circular con comodidad por autopista (si nos basamos en la Hyosung Comet 250, con 28 cv de potencia, la velocidad punta de la CBF podría aumentar en más de 20 km/h) al no tener que llevarla tan cerca de la zona roja y con mejor respuesta general, lo que haría de ella una moto menos cansina a medio plazo e incluso suficiente para un mayor número de motoristas.
En Diariomotor: Plan para reducir los accidentes en moto
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