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Opel Insignia ecoFlex 2.0 CDTi de 130 CV

  (@omiguel) el 1 de septiembre de 2009

Opel Insignia ecoFlex

Opel ha presentado una nueva versión del Insignia ecoFlex de menor potencia con un objetivo básico: poder acoger el vehículo a las ayudas del gobierno para la compra de automóviles (el Plan 2000E). Este nuevo Opel Insignia ecoFlex reduce todavía más su consumo y sus emisiones.

La berlina economizadora presenta ahora un motor turbodiésel 2.0 CDTi de 130 CV, es decir 30 CV menos que en la primera versión ecoFlex. Los retoques que sufre en comparación con el Insignia convencional se sitúan en la centralita del motor, en la transmisión con relaciones más largas y en la aerodinámica, donde tienen especial protagonismo los neumáticos de baja resistencia a la rodadura y las pequeños cambios en la carrocería.

El resultado que se consigue es un consumo medio homologado de 5.2 litros cada 100 kilómetros, lo que significa una reducción de 6 décimas en comparación con el ecoFlex de 160 CV. De cara a poder optar por el Plan 2000E tiene vital importancia la emisión de CO2 que en este modelo se queda casi en el límite, 136 gr/km. A pesar de ello es el Insignia menos gastador de todos los que existen actualmente.

Opel Insignia ecoFlex

Este Insignia ecoFlex estará disponible con las carrocerías sedán de cuatro puertas o berlina de cinco puertas y los acabados Essentia o Edition a partir de los 24.750 euros. A finales de este año se podrá elegir además con la carrocería familiar Sport Tourer.

Opel Insignia ecoFlex 2.0 CDTi 130 CV Essentia – 24.750 euros
Opel Insignia ecoFlex 2.0 CDTi 130 CV Edition – 26.150 euros

Vía: Opel
En Diariomotor: Opel InsigniaOpel Insignia ecoFLEX | Opel Insignia Sports Tourer | Opel Insignia Sports Tourer ecoFLEX


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Opel Insignia

Desde 24.579 euros







  • zamu

    Esta versión ya me tiene más sentido que la anterior…

  • Anonymous

    es caro.

  • juanlu

    pero bonito

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A finales de los años 60 y principios de los años 70 los Chevrolet Corvette gozaban de una enorme popularidad. El “superdeportivo para las masas” de General Motors combinaba de manera excepcional unas prestaciones a la altura de lo mejor de Europa con un diseño arrebatador, tanto en su segunda como en su tercera generación. En Dearborn, Ford no tenía una respuesta a la ofensa de General Motors: los Shelby Cobra eran demasiado radicales – y Shelby comenzaba a dedicarse a asuntos ajenos al automóvil, como el negocio de los condimentos picantes – y los Ford GT40 eran demasiado caros y enfocados a la competición.

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