
Con esta tercera parte finalizamos el repaso al SsangYong Actyon Sports, la pick-up coreana más asequible del mercado. En la primera parte nos hemos centrado en habitabilidad y visibilidad, la segunda parte la hemos dedicado a las calidades y a la dinámica. No podemos terminar esta prueba sin hablaros de la técnica que hay tras este coche, desglosando punto a punto todos los elementos mecánicos sensibles de valoración, tales como tren de rodaje, motor o caja de cambios.
La parte más interesante de este último tomo puede que sea el análisis del equipamiento de serie (y opcional), así como la comparación con sus rivales más cercanos, algo que los futuros compradores valorarán sustancialmente. Un coche como este se compra con la cabeza si se le va a dar un uso profesional, y con el corazón si su destino es el ocio. En cualquiera de los dos casos el Actyon Sports se defiende. Si quieres seguir averiguándolo todo sobre esta pick-up sólo estás a un click de distancia.
La gama Actyon Sports mimetiza la mayor parte de acabados y elementos mecánicos de sus hermanos los Actyon. Al igual que el todoterreno compacto, está disponible con una caja de cambios automática de seis relaciones (convertidor de par) y con una caja manual de cinco relaciones, la que llevaba la unidad de pruebas. Ambos modelos comparten el único motor disponible, denominado XDi200 XVT. Se trata de un cuatro cilindros turbodiésel desarrollado íntegramente por SsangYong, aunque la marca monta algunos cinco cilindros turbodiésel de origen Mercedes-Benz en modelos como Rexton o Rodius.

Con una cilindrada de 1.998 cc, entrega una potencia máxima de 141 CV a 4.000 rpm. El par máximo es de 310 Nm, permanece constante entre las 1.800 y las 2.700 rpm, el margen en el que más se va a mover el motor. En cualquier caso, desde las 1.500 rpm ya se percibe un buen empuje. La fuerza no decae hasta las 4.200 rpm, cuando el turbo dice basta y es imperante un cambio de marcha. El motor tiene asociados un intercooler, lleva un turbo Garrett de geometría variable y emplea tecnología common-rail de tercera generación. El bloque es de hierro fundido y la culata de aluminio, lo habitual.
Equipa filtro de partículas de serie y tiene unos consumos de ficha muy razonable, que se mantienen razonablemente bien en la realidad. El consumo en ciclo mixto es de 8.0 l/100 km, en autopistas y carretera la cifra debería bajar hasta los 6.2 l/100 km y en ciudad nos vamos a 10.9 l/100 km. Sus emisiones combinadas de CO2 son de 203 g/km, por sólo 3 g/km se queda en el tramo del 14.75% de Impuesto de Matriculación. Con un motor de menos cilindrada que sus competidores, es uno de los más frugales del segmento, caracterizado por elevados consumos de gasoil.

Estas cifras tienen la explicación en un coeficiente aerodinámico de alrededor de 0.4 y un peso considerable en vacío, nada menos que 1.963 kg para la versión manual. El peso es a su vez consecuencia de la arquitectura empleada en su construcción: chasis de largueros y travesaños con la carrocería montada encima, un esquema body-on-frame. La suspensión delantera es independiente, usa un esquema de doble brazo transversal con muelles helicoidales y la trasera lleva muelles helicoidales en un sistema de cinco puntos asociado a un eje rígido. Es la única pick-up del mercado con esta peculiaridad.
Como ya citamos antes, tiene beneficios más que evidentes para la dinámica frente a las típicas ballestas, pero limita la capacidad de carga total. El conjunto mide 4.965 mm de longitud, 1.755 mm de alto y 1.900 mm de altura. La batalla se extiende a lo largo de 3.060 mm (entre sus ejes cabría un Toyota iQ) y los voladizos van desde los 850 mm del delantero hasta los 1.055 mm del trasero. El conjunto se asienta sobre neumáticos Kumho Road Venture A/T de medidas 225/75 R16, montados en llantas de aleación de 16 pulgadas y más enfocados a un uso todoterreno que a la carretera.

El sistema de frenos emplea discos ventilados en el eje delantero y discos macizos en eje trasero, de alrededor de 300 mm de diámetro en ambos casos. En cuanto a las prestaciones, la aceleración hasta los 100 km/h no ha sido declarada por no ser considerada relevante en un vehículo así, pero rondaría los 13 segundos. La velocidad máxima es de 168 km/h, limitada por los desarrollos de cambio. Como curiosidad final, el depósito de combustible tiene capacidad para 75 litros de gasóleo, de media suficientes para unos 850 km sin repostar, más de 1.000 si circulamos despacio por autopista o carretera nacional.




La principal es la ausencia de ordenador de a bordo desde el que controlar los consumos de combustible o la velocidad media sostenida durante un viaje. Si queremos saber el consumo medio hay que hacer lo que hice para determinar el consumo medio en la ruta Madrid-Gijón, llenar el tanque a tope a la salida y a la llegada. Se dividen los kilómetros recorridos entre los litros empleados, se aplica un factor de conversión y andando. La verdad es que un ordenador es más cómodo e incentiva activamente la conducción eficiente.
Otro detalle es que no disponga de ESP ni ASR (al menos esta versión) y no pueda equiparse en opción. Es un sistema barato y que evita muchos sustos en la carretera. Sólo tiene dos airbags frontales, se le puede disculpar por ser un vehículo más orientado a un uso diferente al de un turismo, pero a ningún coche le vendrían mal. Finalmente, no tiene termóetro, en los acabados Limited está integrado en el climatizador, pero en el acabado básico no lo he podido encontrar por ninguna parte.

El SsangYong Actyon Sports 200Xdi cuesta exactamente 19.990€, no hay un pick-up similar en el mercado por menos precio. Lleva incluido un descuento promocional de 1.600€ al que hay que sumar el precio del hardtop (1.500€) y el manos libres, el precio de la unidad probada no llegaría a los 22.000€. Es uno de los argumentos principales de compra y un detalle que muchos potenciales compradores de pick-up desconocen. El único pick-up más barato es el Mahindra Bolero, que francamente es mucho más rudo, está mal acabado, muy poco equipado y lleva un antediluviano motor turbodiésel 2.5 de 101 CV.

Sus rivales más directos son los líderes del segmento, especialmente los Mitsubishi L200 y el ubicuo Toyota Hilux. El Hilux es casi 10.000€ más caro, parte de 29.723€ para una versión de doble cabina equipada con motor 2.5 D-4D de 120 CV. Es un coche más sediento que el Actyon aunque también tiene mejores cotas off-road. Está más orientado a la carga, puesto que lleva ballestas en el eje trasero. El equipamiento de serie es muy parecido al del Actyon Sports. El Mitsubishi L200 es uno de los pick-up más enfocados a la conducción todoterreno, cuenta con unas cotas excelentes para meterse por sitios complicados.
La versión básica lleva un 2.5 DI-D de 136 CV, con un consumo medio de 8.6 l/100 km. Es un buen producto pero parte de 27.999€, eso son 8.000€ más que lo que hay que pagar por un Actyon. Por precio uno de los rivales más vendidos es el Nissan Navara 2.5 dCi XE. Es el acabado básico de acceso a la gama y viene muy poco equipado por 24.600€. Su motor tiene 171 CV y mucha fuerza pero es igual de capaz que el Actyon fuera del asfalto. Consume una media de 9.8 l/100 km de gasóleo, sus emisiones de CO2 se propulsan más allá de la barrera de los 260 g/km recorrido.

Como conclusión, hay pick-up más capaces fuera del asfalto y más capaces a la hora de transportar bultos, pero ninguna opción de calidad por un precio tan asequible. Más enfocada a un uso lúdico, la Actyon Sports mantiene un excelente compromiso entre todo lo que interesa en un pick-up.
En los 14 días en los que dispuse de la unidad me dio tiempo a probar todos sus aspectos y hay que reconocer que es un producto capaz en toda situación con una relación calidad-precio excelente, una tónica general de la mayoría de vehículos de origen coreano. Por precio es una de las opciones más interesantes del mercado, pero es aún un desconocido que aglutina pocas ventas en un segmento minoritario, pero jugoso. Siempre tiene clientes, bien profesionales o bien aquellos particualres que quieren un todoterreno con más capacidad de carga.

Prueba e imágenes: Sergio Álvarez González
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