
La silueta del ilustre Volkswagen Escarabajo es una de las más conocidas de la historia del automóvil. Las sencillas soluciones mecánicas del modelo (sobre todo su pequeño motor trasero refrigerado por aire) animaron a infinidad de carroceros en los años 60 y 70 a diseñar carrocerías propias (generalmente en fibra de vidrio) para ser montadas sobre la base del coche del pueblo por excelencia. La mayoría eran Buggies de playa (Dunebuggies) o réplicas de deportivos clásicos como el Porsche 356 o el Bugatti 35 B.
Pero otros dejaban volar la imaginación, creando carrocerías con las que, al primer golpe de vista, costaba creer que escondían, bajo su llamativa piel de superdeportivos, la plataforma de un sencillo Volkswagen Escarabajo. La mayoría era “Kit Cars” que se vendían para ser montados en el garaje de casa. Muchos clientes mantenían también el motor original, aunque a veces era necesario echar mano de propulsores más potentes, aunque solo fuera para poder mover con soltura los anchos neumáticos de algunas de esas preparaciones.
Lo que acababa saliendo por la puerta del garaje, tras muchas horas de bricolaje solo apto para los más mañosos, eran auténticas metamorfosis más propias del mundo de los insectos. Coches con espectaculares siluetas que primero despertaban admiración para luego dejar paso a la incredulidad cuando se desvelaba su verdadera herencia genética. Os dejo algunos ejemplos:
Tal vez el más famoso de todos, gracias sobre todo a su peculiar techo elevable.




Como su nombre hace intuir, una réplica del Porsche 917 pero sin su brutalidad.















Vía: priceofhistoys
En Diariomotor: La casa inspirada en el Volkswagen Escarabajo | Volkswagen Escarabajo V8 Turbo | Volkswagen Escarabajo “Herbie”
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