Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)

( @sergioalvarez88 ) el

El Chevrolet Cruze es una berlina compacta, un producto 100% global, el primer hijo de la nueva Chevrolet. Una nueva Chevrolet que ha superado la bancarrota de su matriz General Motors mediante una ofensiva mundial de productos como el coche que esta semana probamos para vosotros o el recientemente presentado Aveo. Se fabrica en diversas fábricas del mundo y su desarrollo ha sido conjunto entre varios centros de General Motors, aunque centralizado en Corea, donde antes se puso a la venta.

En Estados Unidos el Chevrolet Cruze tiene muy buenas ventas, pero únicamente se vende con motores de gasolina. En España la mayor parte de las ventas llevan motores diésel – no en balde es uno de los mercados más “dieselizados” del mundo – por lo que la versión que hemos probado para vosotros lleva un motor turbodiésel que no se ofrece al otro lado del charco. Nuestro vehículo de pruebas se trata de una potente unidad casi recién matriculada con motor 2.0 VCDi, un turbodiésel de 163 CV.

Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)

En breve se pondrá a la venta un Cruze con cinco puertas y un tamaño más compacto, pero la versión probada es un cuatro puertas tradicional que compite con ofertas superventas como el Skoda Octavia o el menos conocido Mazda3 Sport Sedan. La unidad que hemos probado fue recogida en Alcobendas con unos 8.000 km en el odómetro. Su equipación era la LT, tope de gama dentro de los Cruze. Es la versión más cara de la gama – con caja de cambios manual – y aún así supera por muy poco los 20.000€.

Un envoltorio comedido

El diseño del Chevrolet Cruze no impresiona, pero tras unos días viviendo con el coche nos hemos dado cuenta de un detalle muy importante. A pesar de ser un diseño sencillo se mantiene atractivo, no nos hemos cansado de mirarlo y se mantiene muy actual con respecto a las actuales ofertas del mercado. Ha sido lanzado hace más de dos años, pero no ha perdido frescura, un detalle vital en un vehículo que deberá batallar durante unos años más en un mercado competitivo.

Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)

Cuando fue lanzado fue el primer Chevrolet en montar la característica calandra que ahora portan todos sus hermanos de gama, dos partes con el emblema “bowtie” en su centro. Los faros delanteros son bastante rectangulares, aunque con un toque de eye-liner ligeramente estirado hacia las curvaturas que marca el capó. Las llantas de 17 pulgadas de nuestra unidad son las más grandes que puede montar el Cruze, enmarcadas por el nervio que recorre todo el lateral hacia las ópticas traseras.

La zaga es relativamente compacta, con un voladizo corto y un portón del maletero pequeño. Las ópticas traseras son muy grandes, de buena visibilidad para los demás conductores. En el portón del maletero aparece la marca, el nombre del modelo y la versión, cosa que en pocas marcas ocurre, ya que no tiene distintivo para que los que nos ven sepan que motor late bajo el capó. El tubo de escape está camuflado bajo el paragolpes y asoma ligeramente bajo el mismo.

Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)

Molduras tapizadas, buena calidad interior

He de reconocer que el habitáculo del Chevrolet Cruze me ha sorprendido, no por amplitud o practicidad, sino por acabados y aspecto general. Me acoplo al asiento del conductor y contemplo lo que me rodea. El plástico del salpicadero está en parte tapizado, algo atípico en el frontal del salpicadero. Este tapizado nos rodea y aporta una sensación envolvente muy agradable. La consola central está cubierta en un plástico satinado muy bonito que da una gran sensación de calidad al habitáculo.

Aunque todo plástico que toquemos es duro, el simple hecho de tapizar parte hace que gane en calidad de manera muy notable. Los asientos del Chevrolet Cruze no son especialmente grandes ni tienen apoyos marcados, pero son cómodos. El asiento del conductor tiene ajuste en altura, pero no regulación lumbar. El volante se ajusta en altura y profundidad. La posición resultante no es alta, pero tampoco es una posición de conducción tan baja como la de rivales como el Volkswagen Jetta.

Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)
Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)

No vamos a ir apretados, pero no es un coche con unas plazas delanteras especialmente grandes. A nivel de cabeza hay espacio suficiente pero en mi caso, mi pierna derecha iba algo encajada en la consola central. No es molesto siendo objetivos, pero algunos rivales tienen unas plazas delanteras más amplias, cosa de agradecer. Para los pies, el codo izquierdo o el codo derecho no hay quejas, disponemos de un reposabrazos entre los asientos, aunque no es extensible o regulable en altura.

Una vez acomodados en unos asientos de tejido blando pero mullido firme, empezamos a descubrir piezas y mandos levantados de la cesta de partes de General Motors, como es el volante, el mando del ordenador de a bordo o los controles de las luces, que prácticamente son iguales en el Opel Insignia. La instrumentación recuerda a otros GM, pero tiene personalidad propia. Me ha parecido bonita y ordenada, pero la pantalla LCD del ordenador de a bordo es pequeña, una dot matrix más informativa hubiese sido ideal.

Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)
Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)

La instrumentación tiene una lectura precisa, aunque los números son algo pequeños. A través del volante se maneja el equipo de audio al completo y el regulador de velocidad. La consola central está coronada por una pantalla dot matrix en la que se muestra información del sistema de audio o la climatización. Bajo los controles de climatización hay un pequeño hueco forrado en goma apto para unas llaves o similar, si ponemos un móvil nos obstaculizará a la hora de cambiar de marchas.

Sobre la consola central hay otro hueco plano con tapa, sin forrar, ideal para un trapo o algunas carátulas de CD. Entre ambos asientos hay dos portavasos de gran tamaño y entre los asientos un compartimento suficientemente profundo para una botella de 0,5 litros, mismo lugar donde se encuentra la entrada USB del equipo de audio. La guantera es relativamente grande y está iluminada, pero no tapizada. En las puertas delanteras cabe una botella de agua grande con facilidad.

Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)

Plazas traseras

Este cinco plazas tiene un acceso cómodo a las plazas traseras ya que las puertas se abren con un gran ángulo, casi recto. El tapizado es análogo al de las delanteras, combinación de tela negra y gris claro. Son plazas amplias, con espacio suficiente para las rodillas – aunque no sobra – pero un poco estrechas si se montan tres personas. Hay un reposabrazos con portavasos y acceso al maletero. Los asientos delanteros tienen las típicas bolsas para revistas o periódicos.

Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)

Maletero

Como buen cuatro puertas, el Chevrolet Cruze tiene un maletero muy grande. A pesar de medir 4,60 metros de largo tiene una capacidad de carga de 450 litros de volumen. La boca de carga está a una altura cómoda del suelo y hay poco salto entre la misma y el piso de carga. Sus formas no son 100% regulares. Bajo el piso de carga hay un compartimento en el que estaría la rueda de repuesto, pero este coche monta un kit antipinchazos. Alrededor pueden caber algunos objetos.

Chevrolet Cruze 2.0 VCDi LT, a prueba (I)

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