
Tras la primera parte de la prueba del Audi Q3 donde hemos podido conocer los detalles de su motor, su estética y las bondades de su habitáculo, llega el momento de poner en marcha su motor 2.0 TDI en marcha. Los 177 caballos no hacen apenas ruido al girar la llave, las vibraciones tampoco llegan a su habitáculo. Acomodo el asiento ajustable, coloco el volante, presiono el gatillo de la palanca de cambios y selecciono la D. La S, un escalón por debajo, me pone ojitos, todavía no es el momento. Es la hora de ponernos en marcha.
Por delante nos queda una ciudad de la que salir antes de lanzarnos a la autovía. Un largo viaje por autovía que nos llevará hasta una carretera secundaria de montaña al borde del mediterráneo y a recorrer más de 2.000 kilómetros entre ciudades, buenas carreteras, no tan buenas y zonas de montaña para ver qué tal compañero de viaje es este Audi.

Como vimos en la primera parte de la prueba, el Q3 monta un 2.0 TDI que desarrolla 177 caballos y un par de 380 Nm. Monta la caja de cambios semiautomática S-Tronic de 7 relaciones y accionable desde la propia palanca o a través de las levas tras el volante. Como ya mencione me parece uno de los mejores aportes tecnológicos con los que cuenta este Q3. No le puedo señalar ninguna pega a esta caja de cambios, al contrario. En ciudad cómoda con cambios sin subirse demasiado en el cuentavueltas si circulamos en el modo Efficient. En carreteras secundarias, jugueteando algo entre curvas, excelente con cambios rápidos y precisos.

En circulación urbana, con el sistema Start-Stop y el modo Efficient, el consumo que conseguí en una circulación normal en pleno centro de Madrid, recorriendo el eje del Prado y Paseo de la Castellana con bastante tráfico, fue de 7,7 – 8 l/100 km . En carretera, a un ritmo más alegre el consumo se mantiene alrededor de los 7-7,5 l/100 km. Con una conducción más moderada y dejando el modo S y Dynamic a un lado el consumo queda a unos 6,5 l/100 km. Al llegar a la autovía el consumo está entorno a los 6,3l/100 km circulando a 120 km/h. Prestacionalmente su velocidad máxima es de 212 km/h mientras que tomando las cifras oficiales registra el 0 a 100 km/h en 8,2 segundos.

Recorriendo la ciudad nos encontramos con un vehículo cómodo para la conducción urbana. Vale, no es un pequeño utilitario, pero sus conducción en este terreno no dista demasiado de la que tendríamos en un compacto y sus dimensiones no resultan molestas callejeando o al aparcar. El puesto de conducción tampoco transmite una sensación demasiado elevada respeto al resto del tráfico.

Como hemos visto, el consumo en este terreno ronda los 8 litros a los 100 km, pero además de este consumo, el 2.0 TDI se muestra como un motor silencioso, sin apenas vibraciones plasmadas en el habitáculo y que gracias a su cambio su conducción es suave y cómoda. Comodidad interrumpida al afrontar los habituales badenes o baches nos encontramos, con una suspensión que si bien no se muestra demasiado dura, ofrece cierto rebote que no es demasiado agradable.

Dejando la ciudad y lanzándonos ya a la carretera comenzamos a enlazar curvas con una estabilidad encomiable. Ni intentándole sacar de sus casillas lo conseguimos. La suspensión se muestra firme, nos mantiene estables en el paso por curva con una gran estabilidad, no se mueve ni un ápice de la trayectoria y hace fácil la conducción rápida entre curvas a pesar de no estar con el mejor vehículo para ello.

Con el modo S y conduciendo rápido no es difícil rondar los consumos que obteníamos en ciudad. Realizando un conducción normal, el consumo se moverá entre los 6,5 litros a los 100 km.

Pero tras abandonar la carretera secundaria llega el momento de lanzarnos a la autovía. La autobahn queda algo lejos así que ya que nos encontramos ante un alemán bastante español, recordemos que Martorell es la planta en la que se produce, tomamos la A-3, Autovía del Este, desde Madrid dirección a Valencia para comprobar qué tal se viaja con este Audi.
La ausencia de rumorosidad mecánica, sin ninguna filtración desde el vano motor, los asientos en cuero y alcántara con el desplegable que nos ayuda a acomodar las piernas, el control de crucero activado, la lluvia resbalando hacia el maletero desde el techo acristalado… es un perfecto compañero para recorrer largas distancias. Sus asientos te permiten devorar kilómetros y kilómetros sin mostrar cansancio o molestias por la postura.

Circulo en modo Efficient y veo como el consumo medio va bajando desde los 6,7 l/100 km de media iniciales a los 6,3 l/100 km con una velocidad de crucero fijada en los 120 km/h. El frío que me acompañaba al montarme en el coche por la mañana desaparece con el climatizador bizona que caliente nada más arrancar con bastante eficacia. Además su equipo Bose permite disfrutar de un audio excelente en circulación.
El maletero se muestra con unas dimensiones aceptables, una buena capacidad de carga y de fácil acceso. Las plazas tanto delanteras como las traseras se muestran amplias y cómodas, pero desde los asientos delanteros… y a eso de las 7 de la mañana hora en la que me he puesto en marcha echo en falta un detalle… ¡los asientos no son calefactables!

Vale, a muchos puede pareceros una tontería, una “pijotada” que se puede pasar por alto y bien es cierto, tampoco su ausencia es un hecho traumático… pero a esas horas lo eché en falta. Otro detalle negativo que encontré al afrontar el viaje es su navegador. Tiene una buena visibilidad, muestra un buen nivel de información (eché en falta radares) pero introducir la dirección es un proceso demasiado lento y poco intuitivo o por lo menos, mejorable.

Parada a comer y repostar y mis primeras impresiones sobre los asientos se reafirman, mi espalda no se resiente, es hora de sacar al Q3 unas cuantas fotos en la desembocadura del Delta del Ebro y poner rumbo hasta Zaragoza para contaros la carrera de resistencia de los 500 km de Alzañiz, para visitar más tarde Alicante y volver a Madrid. Como podéis ver la faceta más viajera del Q3 la puse bien a prueba y sin duda me resultó bastante gratificante en este aspecto. No le podemos pedir excesivas cualidades offroad, pero para viajar es un fiel compañero, pero no adelantemos acontecimientos, en la próxima parte de esta prueba conoceremos las conclusiones de la prueba, detallaremos el equipamiento y veremos a que rivales se tiene que enfrentar el Q3 en el mercado.
En Diariomotor: Audi Q3| Audi Q3 2.0 TDI 177 CV S-tronic Quattro a prueba (I)
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