
Cada vez existen menos esperanzas de que Saab pueda remontar el vuelo y librarse de su más que probable desaparición. La falta de acuerdo con General Motors hizo que se vieran abocados a la bancarrota y que a día de hoy los futuros inversores chinos, Pang Da y Youngman, ya hayan retirado sus ofertas resignándose a la crónica de una muerte anunciada. Si bien es cierto que Saab pasa por uno de sus peores momentos la situación ya se veía venir desde hace muchos años, probablemente desde hace varias generaciones y en los tiempos de la economía globalizada ni la nostalgia ni el recuerdo de una marca legendaria como esta son suficientes para subsistir.
No son pocos los que culparon a General Motors de la situación actual de Saab, pero lo cierto es que el declive de la marca habría empezado incluso mucho antes de que los de Detroit se hiciesen con el poder de la marca a finales de los años 80. Sin ir más lejos desde sus comienzos Saab ya mostró su incapacidad para competir en Europa sin establecer sinergías con otros fabricantes. En 1968 la llegada del Saab 99 supuso un soplo de aire fresco para los de Trollhättan, pero aún así ya en los años 70 y 80 tuvieron que aliarse con Alfa Romeo, Fiat y Lancia para compartir plataformas y tecnologías.

Durante más de dos décadas General Motors intentó, de forma infructuosa, obtener la rentabilidad económica que permitiera la subsistencia de Saab. Buena parte de sus esfuerzos se centraron en Estados Unidos estableciendo sinergías, incluso, con Subaru y cosechando muchas críticas al respecto.

Por suerte el acuerdo llegaría de la mano de Swedish Automobiles. Contra todo pronóstico un fabricante artesanal holandés, Spyker, había puesto todo su empeño para hacerse con una marca que hasta ese momento había sido toda una carga para sus anteriores propietarios. Pero desde entonces las previsiones de ventas anuales establecidas inicialmente han tenido que ser revisadas a la baja, por supuesto, una y otra vez e incluso las factorías de la marca han permanecido cerradas durante meses por la falta de liquidez incluso para mantener los salarios del personal.

¿Estaremos asistiendo al verdadero fin de Saab?
Fuente: China Daily | Forbes | Wikipedia
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