
Durante los dos últimos días hemos comenzado la prueba del McLaren MP4-12C – un deportivo biplaza con un impresionante motor central de 600 CV - fabricado en Woking, utilizando tecnología propia de Fórmula 1. Os lo hemos comentado todo acerca de su filosofía y diseño exterior así como nuestras impresiones en el circuito de Top Gear, donde pudimos conducirlo a todo trapo. Antes de deciros nuestro veredicto final, os hablaremos de su conducción en carretera abierta y sobre el diseño del habitáculo.
Comenzando con este último apartado, creo que el salpicadero es uno de los elementos que más me gusta del MP4-12C. Siguiendo la visión de Ron Dennis – quien aseguró detestar la presencia de muchos pulsadores – y, en contrapunto del Ferrari 458 Italia, el diseño interior ofrece una sencillez llevada al extremo, que consigue una elegancia magnífica, evitando elementos superflúos. De hecho, los mandos de la climatización no están ubicados en la consola central como cabría esperar, sino que han sido desplazados a las puertas, dejando un espacio más limpio aún, una solución que ya fue aplicada anteriormente al Renault Space.



Además, la posición de conducción es muy buena, con asientos rectos y bajos… pero, aún así, la visibilidad es excelente. Ambos bacquets están bastante próximos entre sí, facilitando una disposición centrada que ayuda a disfrutar de una perspectiva mejor de la ubicación del coche en la carretera. Por ese motivo, la consola central – recubierta en fibra de carbono para ensalzar la deportividad – es bastante angosta.
Acceder al habitáculo es más sencillo que salir de él… y, una vez en el cockpit, te encuentras muy agusto. El volante es de grosor adecuado y no dispone de ningún botón. Sólo cuenta con unas levas idénticas que las del monoplaza de Fórmula 1 de Lewis Hamilton. La calidad del habitáculo es sobresaliente y su diseño es minimalista y casi futurista.


Bajo esta pantalla, nos encontramos con el llamativo botón de arranque del motor V8 y dos ruletas que seleccionan la agresividad del motor, la dureza de la suspensión y de la dirección, pudiendo seleccionar tres modos diferentes (Normal, Sport/deportivo y Track/circuito). Lo bueno es que no están vinculadas entre ellas, por lo que es posible elegir una configuración de circuito para el motor, acompañada de un tarado suave de la suspensión.




Para que las dos ruletas modifiquen los parámetros, es necesario pulsar un botón situado bajo ellas, con la serigrafía “Activate”… si no se hace, no se modifica la configuración de suspensión ni motor. A continuación hay dos botones más: a la izquierda queda el del Launch Control y, al otro lado, uno denominado Winter para cuando las condiciones de adherencia son limitadas. Más abajo, quedan los botones para seleccionar la marcha (D, N y R) y el pulsador que sustituye al freno de mano.
El cuentavueltas es el elemento principal del cuadro de instrumentos, al estar situado en el centro, estilo Porsche. Cuenta con dígitos en color blanco, un indicador digital de velocidad y dos pantallas en los laterales que aportan información de consumos y temperaturas. El tacómetro sube hasta las 8,500 vueltas, donde corta la inyección, no hasta las 9000. En el cuadro también hay un indicador de cambio, que pasa de amarillo a rojo, cuando sea necesario efectuarlo.

La sensación de conducir con el volante a la derecha es de lo más incómodo y tener que mentalizarse para adaptarse al tráfico inglés requiere de por sí bastante concentración. Además, domar los 600 CV del McLaren MP4-12C y controlar el ímpetu inicial en las largas rectas aledañas al circuito no resulta sencillo. Entro en el habitáculo y pongo en marcha el propulsor con el botón del salpicadero. Un pequeño demonio va despertando con un sonido limpio y potente, pero sin grandes estridencias al ralentí.
Una vez en carretera te das cuenta que, para poder sacarle partido, necesitas mucho espacio… con nada que toques el acelerador superas con creces los 150 km/h. Mi primera sorpresa la encuentro en la suspensión. Las vías aledañas tienen tramos con el asfalto en muy mal estado y el 12C no se comporta como ningún otro deportivo que haya conducido. La suspensión es el elemento al que más horas le han dedicado y quizás sea lo que más le distancie de otros modelos de la competencia. Cuenta con unos amortiguadores de fluido hidráulico que evitan de forma sobresaliente el balanceo, confiriendo un confort inalcanzable, al nivel de un Audi A6... es realmente una alfombra mágica.
La suspensión emplea un sistema que no utiliza las barras estabilizadoras que unen distintos ejes como en las suspensiones convencionales. En su lugar, se ha reemplazado por un sistema que conecta con un fluido hidraúlico los amortiguadores, con actuadores de derecha a izquierda y de delante a atrás… de forma que, cuando tomas una curva, los sensores hacen que el sistema bombee el fluido que sale del actuador de una rueda y se introduzca en el actuador de la opuesta, eliminando el balanceo. De igual forma, el sistema bombea el fluido hidráulico de delante a detrás para corregir el “cabeceo”.

Es un deportivo pensado para el día a día. No sólo es muy confortable, sino que sus dimensiones compactas permiten que sea muy manejable en ciudad. Dan Connell, jefe de producto a nivel mundial de McLaren me acompaña sentado en el asiento del pasajero y apunta que “con el 12C puedes ir al supermercado entre semana y los fines de semana pasar por un circuito”… y es cierto. Además, la suspensión no es tan baja como en otros superdeportivos, por lo que no tendrás miedo de quedarte atrancado en un badén o arañar el bonito spoiler de fibra de carbono del paragolpes delantero al entrar en un garaje, como ocurría en el Lamborghini Aventador LP700-4.
La dirección es muy capaz, de primera categoría. Digiere las irregularidades de la vía y, al mismo tiempo, transmite mucha información, sin resultar artificial. Además es suave para conducir en el tráfico urbano y suficientemente precisa como para atacar curvas con total confianza.
La mayoría de la tecnología proviene de la experiencia adquirida en Formula 1 y de la colaboración de los ingenieros del equipo de carreras con McLaren Automotive.
De hecho, ambas empresas están ubicadas en el mismo edificio para facilitar la transferencia de información. Todo proviene de la competición: la suspensión, las soluciones aerodinámicas y, por supuesto, el chasis y el Brake Steer.
El chasis es un monocasco en fibra de carbono, unido a dos subchasis de aluminio adelante y atrás, que cuesta cerca de 6,000 euros. Pesa sólo 80 kilos y se fabrica en 4 horas, resultando más asequible y fácil de elaborar que el que hacían para el Mercedes SLR.
Por otro lado, no tiene autoblocante mecánico. En su lugar, cuenta con el sistema Brake Steer, que frena la rueda interior de la curva, para evitar la pérdida de tracción. Con él se ahorran unos 30 kilos… es una especie de autoblocante electrónico que ayuda a acercarse al vértice reduciendo la tendencia subviradora.

¿Con cual quedarse entonces? Difícil pregunta… dependerá de gustos. Para las personas más extravagantes, que busquen más marca, espectáculo y vida social su opción es el Ferrari; las chicas ni siquiera saben lo que es un McLaren… Bromas aparte, el 12C ha sido criticado porque no transmite toda la pasión del 458 Italia, pero es que no está hecho para eso, sino para lograr una velocidad en línea recta y paso por curva que no consigue igualar el 458 Italia. Vamos, que está enfocado en las prestaciones. De ahí que, en manos del conocido piloto Horst von Saurma, el MP4-12C fuese 10 segundos más rápido en el Nürburgring Nordschleife que el Ferrari 458 Italia. En palabras de los representantes de la marca, un McLaren lo compras si eres un auténtico entusiasta y sabes lo que representa un coche con ese nombre, no si buscas excentricidad.

Si te decides a desembolsar 223.110 euros de tu cuenta bancaria, debes saber que, en España, la importación oficial corre a cargo de forma exclusiva del Grupo Guarnieri, con cuartel general en Marbella y con amplia experiencia en la venta de vehículos de alta gama.
En Diariomotor: McLaren MP4-12C | McLaren MP4-12C, presentación en Madrid | McLaren MP4-12C, a prueba
21 de marzo de 2012
4 de marzo de 2012