
Durante estos días he tenido ocasión de ponerme al volante del nuevo Mazda CX-5, un modelo muy interesante por varias razones. Para empezar recordemos que se trata del primer modelo que estrenará todo el paquete de tecnologías SKYACTIV destinadas a mejorar significativamente la eficiencia energética de la nueva generación de vehículos Mazda. Por otro lado tras el buen sabor de boca que ya nos dejó durante nuestra anterior prueba el Mazda CX-7, la oportunidad de hacer lo propio con un modelo aún más compacto y avanzado tecnológicamente se tercia la mar de interesante.
El Mazda CX-5 se ha marcado el objetivo de vender 2.300 unidades en España en sus primeros doce meses de comercialización. El modelo típico que veremos por nuestras carreteras será de tracción delantera, diésel y manual. No obstante estará disponible con tracción total, cambio automático y un brillante motor de gasolina que será el que nos dispongamos a probar en el análisis que os ofreceremos a continuación. Y es que un servidor les puede ir adelantando que el nuevo motor de gasolina SKYACTIV-G se antoja como una opción muy a tener en cuenta, lo cual es llamativo si tenemos en cuenta que el diésel SKYACTIV-D también es uno de los mejores motores de gasóleo del mercado. ¿Nos acompañan?

Uno de los detalles más curiosos, que además aporta presencia a su frontal, está en su capó poco inclinado para terminar en el ángulo de casi 90º que forma con la parrilla. Y aún falta por llegar el plato fuerte de Mazda, que será el futuro Mazda 6, con un diseño y estética heredados directamente del Takeri Concept y de los rasgos estrenados por el nuevo CX-5.

El acabado Luxury añade además asistente de cambio de carril, tapicería de cuero, asientos delanteros calefactados, asiento del conductor con reglajes eléctricos, equipo de sonido BOSE con 9 altavoces, sensores de parking delanteros y traseros, tarjeta inteligente, cámara de visión trasera y llantas de aleación de 19”.
Los dos niveles de acabado pueden complementarse con packs opcionales. El Pack Safety (1.100€) incorpora unos faros bixenón adaptativos tremendamente útiles en la conducción nocturna, sistema de alerta de cambio involuntario de carril y sistema de control de luces de largo alcance. El Pack Comfort (900€) añade al equipamiento Style el asistente de cambio de carril y sensores de parking delanteros y traseros. El techo solar (770€) por su parte únicamente estará disponible con el acabado Luxury.

En este punto y con lo que hemos conocido del Mazda CX-5 si tenemos que mencionar un defecto, si acaso es tal, es que un equipamiento tan completo también obliga a optar por unos precios de venta al público (de momento sin promociones de lanzamiento) que se acercan peligrosamente a los del propio CX-7. A priori incluso las ventajas de este último no son tantas, pero de momento el Mazda CX-7 se mantendrá en la gama con un posicionamiento muy premium y la presencia del motor de 260 CV (aunque con diferencia el motor más demandado es el diésel 2.2 CRTD).

Sinceramente el Mazda CX-5 junto al Volkswagen Tiguan es uno de los todocamino compactos que por menos de 30.000€ ofrece una alternativa más enfocada al conductor y al placer de la conducción en la carretera.

La fila de asientos posterior no cuenta con asientos regulables longitudinalmente pero sí con lo que Mazda ha definido como asientos Karakuri abatibles. Se trata de una disposición de respaldos que con una acción tan rápida y sencilla como tirar de una palanca (existe una tras el respaldo y otra en las paredes del maletero) nos permite abatir los asientos en tres piezas 40:20:40 para aumentar el espacio de carga del maletero, formando además un suelo plano. De esta forma el espacio de carga del maletero puede aumentar desde los 500 litros hasta los 1.620 litros.
Otro detalle interesante es la bandeja de lona integrada que separa el habitáculo del espacio de carga y que se pliega y despliega solidaria al portón trasero. En el Mazda CX-5 se ha prescindido de rueda de repuesto de emergencia, sustituyéndolo por un kit de reparación de pinchazos oculto en un doble fondo bajo el suelo del maletero. Este doble fondo además cuenta con unos receptáculos para objetos de poco tamaño, por ejemplo, el juego de triángulos, algunas herramientas, un paraguas… Opcionalmente Mazda ofrece la posibilidad de instalar en este doble fondo una rueda de repuesto de “galleta”.

Tanto las indicaciones del navegador como el manejo del sistema multimedia se pueden llevar a cabo mediante la pantalla táctil, los botones y sendos selectores giratorios que circundan la pantalla y una tercera interfaz giratoria situada bajo la palanca de cambios y al alcance de nuestra mano si apoyamos el brazo en el reposabrazos, muy parecida a las soluciones empleadas por fabricantes como Audi o BMW.
En la próxima parte de nuestra prueba del Mazda CX-5 analizaremos con todo detalle la nueva mecánica SKYACTIV-G de gasolina y las alternativas existentes: diésel SKYACTIV-D, Automático SKYACTIV-Drive, tracción 2WD (4×2) y 4WD.
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