Chris Harris enfrenta el Nissan GT-R Track Pack contra el Porsche 911 Turbo S en Brands Hatch

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¿Otra comparativa más del Nissan GT-R contra el Porsche 911 Turbo? Pues sí, pero en este caso el duelo frente a frente viene de la mano de Chris Harris, que seguro no necesita presentación, y además con dos interesantes versiones de los superdeportivos, el Track Pack en el caso del Nissan GT-R y la versión S en el caso del Porsche 9997 Turbo, además con la posibilidad de ver cómo se comportan en circuito al límite.

A estas alturas está claro que el Nissan GT-R se ha convertido en un grano en el culo para el Porsche 911, y quizás en uno de sus principales alter ego. Cierto, a Godzilla le falta la imagen, pedigrí y quizás la calidad general del nueveonce, así como su historia o la diversión de este al volante, pero suma unas prestaciones y efectividad difíciles de igualar, una facilidad de conducción o un precio que suponen unas virtudes a las que muy pocos pueden hacerle frente. ¿Conservará sus galones el Porsche 911 Turbo S, o bien Chris Harris se decantará por la efectividad japonesa?

Para comprobarlo, Chris Harris se fue hasta el circuito británico de Brands Hatch. Con clima muy húmedo y circuito mojado, Harris no pudo forzar lo que seguro le hubiese gustado a consecuencia de las delicadas condiciones del asfalto, pero aún así siempre que se enfrentan el GT-R y el 911 el morbo y la polémica están asegurados. Como decíamos unas líneas más arriba, no estamos hablando de dos versiones cualquiera de los modelos, sino del Nissan GT-R 2012 Track Pack, enfocado especialmente para su uso en circuito, y del Porsche 911 Turbo S, la última variante de la saga Turbo lanzada hace un par de años, sobre la generación anterior 997.

Con el “Track Pack” para el Nissan GT-R, por el momento sólo ofrecido en Japón y Reino Unido, la ventaja de precio sobre el Porsche 911 Turbo S se diluye algo más (aunque todavía ronda un mínimo de 80.000 euros, cifra nada despreciable), y según el propio Harris las ventajas en su chasis no son tan perceptibles con respecto a un GT-R estándar, que ya es una verdadera bomba.

Ambos superan los 500 CV, con 550 CV en el caso del japonés y 530 CV en el caso del alemán. Los dos cuentan con cambio de doble embrague y unas prestaciones de auténtico infarto: sirva como ejemplo los menos de 3 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado en el caso del Nissan GT-R 2012. Cada uno con sus múltiples virtudes y escasos defectos, ¿no podríamos quedarnos con uno de cada?

Vídeo: DRIVE – Youtube
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