Visitando Volkswagen México: el lugar en el que nació el último Escarabajo

( @fernischumi ) el

Durante el pasado Rally de México, tuvimos la oportunidad de visitar la fábrica que Volkswagen México tiene en Puebla. No era mi primera vez en una gran factoría, ni tan siquiera lo era en lo que se refiere a la fabricación de automóviles, sin embargo, cada vez que te invitan a pasear por sus instalaciones, a mirar con mirada curiosa e indiscreta cada uno de sus rincones, debes tomártelo como una invitación a su propio hogar. En este caso, ese sentimiento se volvía aún más especial si tenemos en cuenta que en esas mismas instalaciones vieron ‘nacer’ el último Vochito, como conocen en México al Volkswagen Escarabajo, el Volkswagen Beetle.

Y es que a pesar de que en Europa tenemos una visión de los automóviles y de las marcas mucho más fría y cerebral, en Sudamérica y parte de Norteamérica se siguen haciendo las elecciones a base de corazón y muchas veces esto implica estar ‘atado’ sentimentalmente a un fabricante toda la vida. La fidelidad es parte de esa cultura automovilística del otro lado del charco y eso es algo que en Volkswagen saben muy bien.

Los de Wolfsburgo son unos de los fabricantes más populares en la tierra del tequila, el picante y los mariachis, justo detrás de Nissan y Chevrolet y con un crecimiento durante el último año en el número de unidades construidas de un 20%. México está ganando poco a poco peso en el panorama actual del automóvil, situándose ya como sexto productor mundial tras haber superado a Brasil y con un buen margen sobre la octava clasificada, España. Pero esto promete seguir creciendo después de la decisión tomada por el gobierno de frenar en seco la llegada de lo que se conocen habitualmente como ‘autos chocolate’, o lo que es lo mismo, vehículos ligeros importados, en su mayoría provenientes de Estados Unidos, que han llegado a cifrarse en 7,5 millones durante la última década.

Ahora convertida en un almacén, la nave 28 fue testigo de la fabricación del último Vochito.

Con este tipo de medidas, además de controlar la contaminación, también se pretende ayudar al desarrollo industrial y al crecimiento de la economía nacional a través de la renovación del parque automovilístico del país que cuenta con más de 30 millones de vehículos entre sus filas. Volkswagen no quiere dejar escapar esta oportunidad y por ello ha renovado su catálogo para llegar a más públicos, desde los jóvenes que buscan deportividad hasta aquellas clases medias-altas que desean dar un paso hacía la línea R del Passat, nuevo vehículo que se presentó en el parque de asistencia del Rally de México aprovechando la gran publicidad y patrocinio que había destinado la filial mexicana de la firma a uno de los eventos del motor más importantes del año junto a la Fórmula 1.

Fábrica de Puebla: una ciudad en miniatura al estilo europeo

 

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La factoría de Puebla es una ciudad en miniatura. En ella trabajan hasta 14.000 empleados y da a luz a todos los Golf VII destinados al mercado norteamericano, además de las diferentes versiones del Beetle (Cabrio y Coupé) y el exitoso Jetta. Pero lo que la hace especial es que de su Nave 28, ahora reconvertida en un almacén, salió el 30 de julio de 2003 el último ejemplar del que conocemos aquí en España como Escarabajo, o el que para los mexicanos es el Vocho o el Volkswagen Sedán. Era el adiós a un mito, algo que sólo pueden entender otros países si mencionamos a sus homólogos nacionales: el 600 para nosotros, el Lada para los rusos o el Trabant para la Alemania Comunista. Nada más entrar ya te encuentras todo un homenaje en forma de monumento a la más puro estilo Goodwood, para que todo aquel empleado de las nuevas generaciones que entre a trabajar tenga muy presente lo que significa este robusto y compacto modelo para Volkswagen México.

Salía de la línea de producción el Vochito (apodo cariñoso que se le da desde hace muchos años, tantos que incluso se ha llegado a perder la pista a la razón por la que lo recibe) nº 21.529.464. A partir de entonces, el New Beetle no ha podido ocupar el hueco en el corazón de los mexicanos. No se le puede culpar de no intentarlo, pero cualquier modelo tendría muy difícil sustituir a un coche que hace temblar la voz a aquellos empleados que han derramado sudor y lágrimas para llevarlo a cabo durante tantos años. El final de su producción dio paso a la llegada del Jetta/Bora, uno de los sedán más exitosos para el país.

Desde un punto de vista industrial, la factoría de Puebla cuenta con todas las características de una planta de las que nos encontramos en Europa. Una cadena completamente automatizada contando con la experiencia de firmas del prestigio de los alemanes de KUKA o un estudiado proceso de fabricación les permite llegar a hacer un cambio de moldes para la zona de estampación en apenas 8 minutos, algo que en términos de ingenieros lo sitúan dentro de los márgenes del SMED (la posibilidad de cambiar la producción en menos de 10 minutos) es una buena marca para un proceso tan complejo como lo es la fabricación de automóviles.

En cuanto a diseño, organización o fabricación, Volkswagen México no tiene nada que envidiar a las grandes factorías europeas.

La posibilidad de tener en el mismo complejo las naves de pintura e incluso las de la fabricación de las cabezas de los pistones, los hacen muy competitivos y con una producción ‘independiente’ ante posibles eventualidades de los proveedores. El valor añadido de la empresa se encuentran en una completa zona de pruebas (donde incluso pudimos contemplar rodando a la edición Dune del Volkswagen Beetle) en la que se prueban entre otras cosas las suspensiones y el correcto funcionamiento del equipo de música o la colocación de las puertas, así como su propia vía por la que se realiza el desplazamiento de los vehículos ya fabricados a diferentes puntos del continente. De allí salen al día casi 1.900 coches, de los que la mayor parte (unos 1.200) son Jetta.

Desmintiendo falsos mitos y descubriendo anécdotas:

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Es cierto que en España y el resto de Europa siempre tenemos una visión parcializada de lo que ocurre al otro lado del charco, tanto a nivel cultural como político o industrial. Lo cierto es que nada tiene que envidiar a las mayores factorías del viejo continente. No pudimos resistir y quisimos aclarar mitos que siempre se han contado, entre los que se encontraba el que los productos americanos eran de menor calidad que los europeos. Falso. En el proceso industrial se utilizan los mismos estándares de calidad y tolerancias que cumplimos en esta orilla del Atlántico, por lo que en el proceso de fabricación y en la utilización de materiales no hay diferencias.

La otra falsa creencia es que los modelos descatalogados o que han terminado su vida en Europa son reaprovechados en el continente americano, junto a toda la maquinaria productiva. La primera queda desmentida únicamente observando los modelos que actualmente se producen en la planta de Puebla y que ya hemos mencionado anteriormente. A ellos se unirá el próximo año el nuevo Tiguan Long-Wheelbase para el que se está construyendo su propia línea. En cuanto a las máquinas, desde VW México nos aseguraron que esta medida ha quedado desde hace décadas desterrada. Prácticamente desde la producción del modelo ‘Brasilia’ en la década de los 70 e inicios de los 80.

Cómo toda fábrica, tiene sus lugares especiales. El primero de ellos es la laguna que ha sido acondicionada y mantenida por la fábrica como su compromiso con el medioambiente y su eslogan de ‘think blue’. La fábrica, que fue construida sobre unos campos en los que apenas había vida cuenta con medidas eco-friendly como la utilización de techos planos que ayudan a la recolección de agua o la utilización de la energía del sol con la que se alimentan entre otras cosas los numerosos relojes que nos encontramos por las calles de esta singular ciudad. Tal y como ocurre en otras empresas, los carritos eléctricos de golf o las bicicletas son los medios de transporte más rápidos y eficientes para moverse de un punto a otro dentro del complejo.

Aunque sin duda, el punto más singular está en un recóndito lugar de la línea de ensamblaje. Mientras paseábamos montados en una de las singulares furgonetas descapotables de la marca, justo debajo de uno de los Golf a medio montar con un rojo impoluto, nos encontramos un improvisado altar a Nuestra Señora de Guadalupe, por la que muchos de los mexicanos en general y los empleados en particular, sienten absoluta devoción. Precisamente el 12 de diciembre, día en el que se celebra su festividad, la fábrica para su producción sin importar que sea un día laboral (de lunes a viernes) y se realiza lo que se conoce como jornada de puertas abiertas para que los trabajadores puedan llevar allí a sus familias. Sin duda, un bonito contraste entre dos religiones, la de la fe y la del automóvil.