¿Tu coche tiene cambio manual? Estos 4 malos hábitos pueden estar destrozándolo

( @davidvillarreal ) el

El momento más temido de todo conductor es aquel en el que su coche tiene que ir hasta el taller por una avería. Temido especialmente si se trata de una avería grave, y como consecuencia de ello su coste de reparación es elevado. Probablemente ese sea uno de los problemas que, junto con su estética, más condiciona la compra de un coche y la razón por la cual muchos compradores tienden a mantenerse fieles a la marca de su anterior coche, si este ha sufrido pocas averías, y a renegar de ciertas marcas si su experiencia ha sido negativa. España sigue siendo un país fiel a los cambios manuales. ¿Pero sabías que estos 4 malos hábitos pueden estar destrozando tu coche con cambio manual?

1. Forzar demasiado el motor utilizando marchas demasiado largas.

Lo primero que has de tener muy claro es el régimen de revoluciones en el que el motor de tu coche trabaja adecuadamente. No hay una regla general por la cual se defina el régimen de revoluciones en el que deberías reducir una o varias marchas para obtener el empuje que necesitas, y proteger el motor de esfuerzos innecesarios. Los diésel modernos empujan con energía desde muy abajo, los motores de gasolina con turbo también, a diferencia de los atmosféricos (sin turbo) que exigen que nos movamos en un régimen más alegre. Si empleas una marcha demasiado larga, y te encuentras con que tienes que acelerar a fondo para que tu coche se mueva, y aún así tarda en ganar velocidad, evidentemente necesitas reducir una o varias marchas para evitar un esfuerzo innecesario en el motor de tu coche. No seas perezoso, y juega con el cambio, el motor de tu coche te lo agradecerá.

Esto es especialmente importante en los diésel modernos, y una de las razones por las cuales muchos diésel están acabando en el taller con problemas en los sistemas anticontaminación, que requieren alcanzar temperaturas elevadas para regenerarse (ver artículo: ¿Sabías que revolucionar más el motor de tu diésel evita averías?).

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2. Revolucionar en exceso el motor, especialmente en frío.

Tan peligroso es forzar al motor de tu coche a trabajar a un régimen de revoluciones muy bajo, con una relación de cambio no apropiada, como revolucionar en exceso el motor, especialmente en frío. Muchos cambios automáticos cuentan con sistemas de protección que, primero, evitan que el motor llegue al corte de inyección subiendo de marcha automáticamente y, segundo, adelantan ese cambio de marcha en frío para evitar que el motor llegue a un régimen de revoluciones muy alto antes de que el motor alcance la temperatura de servicio.

Para que los componentes del motor de tu coche trabajen correctamente es necesario que estos estén bien lubricados. La capacidad de lubricación del aceite depende directamente de su viscosidad, y por ende de la temperatura a la que se encuentre. Si el aceite no ha alcanzado una temperatura apropiada, su viscosidad no será la adecuada para lubricar bien el motor, y por lo tanto el estrés de trabajar a un régimen de revoluciones alto será muy superior
(ver: ¿por qué es tan importante no revolucionar el motor en frío para evitar averías?).

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3. Apoyar la mano en la palanca de cambios.

Otro hábito muy común, pero no por ello menos peligroso, es el de apoyar la mano en la palanca de cambios cuando no vamos a cambiar de marcha. Muchos conductores lo hacen probablemente sin percatarse de ello, porque les resulta cómodo, o porque así se ahorran que su mano se mueva del volante a la palanca de cambios cada vez que quieren engranar una marcha. Este hábito no solo es poco recomendable por el hecho de exigirnos conducir con una sola mano, lo cual nos restará agilidad en ciertos movimientos, o incluso en maniobras de emergencia para evitar un accidente, sino también por estar generando un desgaste prematuro en los elementos que intermedian, en engranajes y rodamientos. Ese estrés a la larga puede hacer que nuestra caja de cambios no funcione correctamente, pierda precisión, aumente las holguras, nos cueste engranar algunas marchas, o incluso que estas se salgan solas cuando las consecuencias de la avería se hayan agravado (ver:
la mano derecha fuera de la palanca de cambios: evita malos hábitos que dañan tu coche
).

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4. No controlar el pedal del embrague.

Una de las averías más temidas en un conductor es la que conlleva haber destrozado el embrague. Razón por la cual es sumamente importante ser cuidadoso y evitar algunos errores muy comunes, como apoyar levemente el pie en el pedal del embrague cuando no vamos a cambiar de marcha, o no pisar a fondo el pedal del embrague cuando sí cambiamos de marcha. Soltarlo demasiado rápido también es dañino, o incluso mantener la marcha engranada y el pedal del embrague pisado cuando nos detenemos en los semáforos, o no controlar el famoso “punto de embrague” al detenernos en una pendiente pronunciada. Son malos hábitos – por desgracia demasiado comunes – que pueden provocar averías realmente caras, y que a la larga pueden acortar la vida del embrague de nuestro coche por someterlo a un estrés innecesario (ver: 5 malos hábitos que pueden destrozar el embrague de tu coche).

En Diariomotor:

¿Sabías que revolucionar más el motor de tu diésel evita averías?

Desmontando mitos: ¿por qué es tan importante no revolucionar el motor en frío para evitar averías?

5 malos hábitos que pueden destrozar el embrague de tu coche

La mano derecha fuera de la palanca de cambios: evita malos hábitos que dañan tu coche