Mazda MX-5 Cup 2016 a prueba: nos ponemos al volante del Miata de carreras

( @HerraizM ) el

Barcelona. Mazda vuelve a citarnos en la ciudad condal para presentarnos un nuevo producto pero no, en esta ocasión no es un modelo matriculable, tampoco un modelo conceptual. Los de Hiroshima quieren que conozcamos la iniciativa “Friends of MX-5”, un programa que te puede llevar de correr en un videojuego a correr con un Mazda MX-5 Cup real y eso es lo que precisamente hemos hecho en el circuito de Castellolí, probar el Mazda MX-5 de carreras, conocer de primera mano a un Miata aligerado, con una buena lista de nuevos ingredientes en su parte ciclo y con algún que otro caballo más. Como ya sabéis (“25 años del mito, 25 años de Mazda MX-5: cara a cara entre la primera y la última generación”) el nuevo Mazda MX-5 me tiene totalmente conquistado, ¿habrá conseguido sorprenderme aún más la versión de carreras?

En la prueba del Mazda MX-5 Cup nos acompaño Johnny herbert, antiguo piloto de F1 y recientemente de actualidad tras un “encontronazo” con Fernando Alonso.

Medio día. Tras una rápida comida entre el aeropuerto y el avión llegamos al hotel. Sol en Barcelona, la playa a rebosar y una hora de margen hasta nuestra primera cita con la marca, una rueda de prensa en el Mazda Space, ese bonito local que la marca tiene en el barrio del Born que ha convertido a Barcelona en epicentro de las presentaciones de la marca. Un vistazo rápido a un libro sobre las tres generaciones del Mazda MX-5 (“Historia del Mazda MX-5: 25 años de un mito”), un baño rápido en la piscina y nos ponemos en marcha, he estado curioseando en las redes sociales y parece que en el Mazda Space nos espera todo un mito: el Mazda 787b.

Mazda ha dispuesto para la ocasión, para presentarnos el programa “Friends of MX-5”, a las tres generaciones del Mazda MX-5 y sí, efectivamente, está el 787b. Qué bonito, qué espectacular y qué maravilla poder cenar, más adelante, al lado de semejante icono. Doy una vuelta alrededor de las tres generaciones, de ese Mazda MX-5 Na (la primera generación) blanco, del Nb, del Nc, una foto más al 787b, un tuit, una foto en instagram… empieza la rueda de prensa y oh! Sorpresa, Johnny Herbert, el piloto británico que ganó en Le Mans con el 787b hace ya casi 15 años nos va a acompañar durante la jornada…

Y sí, justo coincide con los días posteriores al escándalo con Fernando Alonso. De lo que buena cuenta daremos con él, con Johnny Herbert, más adelante.

No está solo. Junto a Johnny Herbert, nos encontramos con el mismísimo Yamamoto San, padre del programa MX-5, el encargado final (obviamente con todo un equipo detrás) de que el nuevo MX-5 vaya tan bien. Además también se encuentra con nosotros el piloto de Mazda Tom Long y Evan Maillard, un top en esto de las carreras virtuales de iRacing.

¿Qué es eso de “Friends of MX-5”?

Mazda quiere incentivar a la importante comunidad de aficionados al Mazda MX-5 con esta programa del que puedes conocer más detalles en las redes sociales de Mazda.

Por mucho que el plato fuerte sea la prueba del Mazda MX-5 Cup no puedo pasar por alto lo que nos ha traído aquí, la puesta de largo de un programa para incentivar, para mover, a la comunidad de aficionados al Mazda MX-5 con un concurso en el que los más rápidos en un juego de simulación podrán llegar a ponerse tras el volante del Miata de carreras, del Mazda MX-5 Cup en el mismísimo circuito de Laguna Seca.

Para este concurso Mazda ha preparado un campeonato en iRacing, un campeonato en el que los mejores se clasificarán para participar en una carrera con el Mazda MX-5 Cup ya real y que se celebrará en Barcelona, dando paso a su vez, a los más rápidos a una segunda convocatoria ya en Laguna Seca.

¿Un buen reclamo no?

La verdad es que no es la primera vez que vemos esa posibilidad de dar el salto desde las pantallas a un coche de carreras real, célebre (y con tintes patrios) es el caso de Lucas Ordoñez con Nissan.

Hablamos del iRacing, del coche de carreras, del importante papel de la comunidad “miatera”, de la relación entre la marca y los seguidores de este modelo… y Mazda nos deja con un espectacular dato: el 65% de los coches de carreras en EEUU son… sí, Miatas. Impresionante.

Damos buena cuenta de la cena en el propio Mazda Space, tornándonos cada pocos minutos para apreciar nuevamente al Mazda 787b y nos retiramos más bien pronto. Mañana toca poner rumbo al circuito de Castellolí para probar, entre otras experiencias, al Mazda MX-5 Cup.

Un breve repaso a los ingredientes del cóctel “Mazda MX-5 Cup”:

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Ya te hemos contando con detenimiento todos los detalles del Mazda MX-5 Cup, pero a modo de breve repaso cabe recordar que este Miata cuenta con el motor atmosférico de 2 litros de cubicaje, un motor que cuenta con una nueva ECU, una nueva admisión y un nuevo sistema de escape, consiguiendo entre 15 y 20 caballos desde los 160 caballos originales.

Todo el interior ha sido aligerado, hay una jaula antivuelco, buckets, instrumentación y volante de competición. Además hay una nueva suspensión regulable, sus frenos quedan al cargo de Brembo, aparecen unas nuevas llantas con slicks y se mejora la refigeración del conjunto mecánico.

Hechas las presentaciones es la hora de comprobar como se desenvuelve…

Si el coche de calle, de serie, es ya bueno…

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Un MX-5 Cup sale disparado desde el pitlane y una atronadora melodía invade los alrededores de los boxes. Esperamos impacientes nuestro turno en uno de ellos en el que Mazda ha dispuesto un desayuno y unos simuladores con el iRacing. Yamamoto San de hecho está corriendo en uno de ellos.

Son poco más de las 9 de la mañana, una hora antes Barcelona nos despedía con lluvia pero por suerte, ahora en Castellolí, luce el sol y el asfalto está seco. Un croissant rápido y empezamos con las fotos.

El grupo de periodistas españoles somos los primeros en ponernos al volante del Mazda MX-5 Cup. Durante el resto de la jornada nos espera otro circuito, más pequeño, con el coche de calle y una pista deslizante en la que poner a prueba nuestra habilidad derrapando, pero antes tenemos que enfundarnos el casco, atravesar la jaula antivuelco de este Mazda MX-5 y ponernos tras su volante de alcántara.

Un MX-5 Cup más enfila la recta de boxes con un exagerado estruendo. Suena espectacular.

Mientras los primeros salen a pista aprovecho para tantear algunos detalles de una unidad aparcada en uno de los boxes. Me fijo con detenimiento en la mencionada jaula antivuelco, en las soldaduras, en los anclajes… toqueteo su habitáculo, esos asientos, la nueva instrumentación… tiene una pinta increíble.

Me llaman, tengo que ponerme el casco, es mi turno.

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Cuelo las piernas por la jaula, me coloco en el bucket, aprieto el arnes y espero a que me den luz verde. Un coche va a ejercer de “liebre” con un piloto de la marca tras el volante, compruebo como en esta versión de carreras la palanca tiene también ese característico temblor que tiene el coche de calle, que tiene desde la primera generación.

Inserto primera y ahí está, el buen tacto de siempre, ese tarado duro, esos cortos recorridos…

Acelero, levanto el embrague, enfilo el fina del boxes, pedal a fondo, de nuevo esa metálica melodía de su escape… que delicia.

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A la buena puesta a punto de serie se le une ahora una suspensión regulable y unos slicks que bordan el conjunto, transmitiéndonos aún más confianza.

La falta de aislamiento se hace notar al pasar la gravilla por los pasos de rueda, aunque cualquier sonido exterior queda prácticamente ensordecido a golpe de escape. La instrumentación se ilumina, inserto una nueva marcha, vislumbro la primera curva, clavo los frenos y el Mazda MX-5 Cup me devuelve una grata contundencia y lo que es mejor, un brillante paso por curva. Obviamente esto acaba de empezar, pero desde luego apunta maneras.

A la sensación del sonido del escape sin techo alguno, del aligerado interior, del buen tacto del cambio, se le une ahora una firme dirección y un tarado de suspensiones que te pide a gritos que te tires en cada curva sin miramientos, dejándonos ante un conjunto fácilmente controlable, con un comportamiento muy neutro en el que realmente se nota el buen reparto de pesos maridado todo por kilos y kilos de diversión al volante.

Tenemos el concepto original del Miata llevado ahora a un nuevo nivel al sumarse a la ecuación una suspensión aún más firme, una nueva melodía y una gran confianza al abordar (y al salir) cada curva.

Inserto una marcha más al son de las luces de la instrumentación. Suspira el escape.

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La jaula antivuelco, los asientos, el volante, la instrumentación… desde el primer segundo te sientes absorbido por la atmósfera de competición.

No noto realmente grandes diferencias prestacionales respecto al Mazda MX-5 de 160 caballos de calle, aunque claro, es fácil dejarse llevar por el sonido del escape y pensar que vamos mucho más rápidos. En pista el Mazda MX-5 sigue siendo un coche de sensaciones en curva más que de aceleraciones de infarto.

Me encanta la sensación que me llega desde la palanca de la transmisión en cada cambio, ese segundo en el que el escape deja de zumbar mientras inserto la marcha para volver a sacudir mis orejas instantáneamente. La atmósfera no podía ser más “racing” y las sensaciones no podían ser más buenas.

Es fácil de llevar y es realmente divertido, ¿competitivo? No tengo referencias en una misma pista con un Renault Clio Cup, con un Ginetta… pero me encanta como va este Mazda MX-5 Cup, me gustaría verme en una parrilla llena de Miatas rugiendo, peleándonos por ganar una posición.

Vuelvo a boxes, aminoro la marcha, me indican el punto en el que tengo que parar, suelto el arnés, un miembro del equipo de Mazda me pregunta, contesto levantado el pulgar y salgo para, seguidamente, girarme y volver a contemplar a este Miata de carreras. Me encanta.

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Durante nuestra estancia en Castellolí pudimos hablar distendidamente con Johnny Herbert sobre sus declaraciones sobre Fernando Alonso y Herbert se mantenía firme en su postura, invitando a Alonso a retirarse.

Johnny Herbert se encuentra al lado del coche del que me acabo de bajar, el también se ha bajado de un MX-5 Cup hace escasos segundos y tras verme con el casco en la mano me pregunta también sobre qué me ha parecido este MX-5. Los dos alabamos rápidamente su eficacia en el paso por curva, el equilibrado balance de pesos y su sonido. “Poneos los cascos” nos avisan, hay que volver a pista, eso sí, ahora como copiloto.

Herbert me demuestra lo lento que estaba rodando con el MX-5, lo lejos que estaba apurando las frenadas, lo suave que frenaba y la poca (comparada con él) decisión con la que estaba afrontando las curvas. Siempre pasa lo mismo. Te bajas del coche en cuestión, se pone el piloto de turno y recibes la correspondiente ración de humildad. Por muy rápido que hayas rodado y por muy bien que hayas ido. Al final de la vuelta con Herbert volvemos a hacer alusión al firme paso por curva con unos gestos rápidos mientras entramos en el pit lane. Chocamos las manos, “nos vemos luego”. Me bajo del coche y me quito el casco mientras el siguiente compañero realiza el proceso inverso.

Yamamoto San observa el baile de periodistas, miembros de la organización y MX-5 Cup. Aprovecho e intercambio unas primeras palabras con él a través de su traductora. Le pregunto por una versión MPS, sonríe y me dice que no puede comentarme nada, alabo la valentía de lanzar el Mazda MX-5 RF, intercambiamos impresiones sobre el MX-5 Cup, le felicito por el trabajo con esta nueva generación del Mazda MX-5 y termino enseñándole unas cuantas fotos de mi MX-5.

Con el casco aún en la mano me dirijo a la unidad parada que había estado “cotilleando” antes de entrar a pista. Desenfundo la cámara mientras apoyo el caso en el suelo y hago algunas fotos a su interior. Unos cuantos compañeros se acerca con Yamamoto San y este procede a enseñarnos parte por parte el coche, desgranando todos los detalles relatados sobre su chasis, sobre su mecánica. Abre el maletero y nos enseña como se ha reubicado la batería, abre el capó y nos enseña la nueva barra de torretas.

Nos advierten desde la organización de que el grupo español tiene que pasar al siguiente punto. Como mencionaba antes por delante tenemos una prueba de handling en un circuito más pequeño con el coche de serie, también probamos el simulador iRacing e hicimos algo de “drift” en una pista deslizante, pero suficiente he hablado ya del MX-5 de “calle” en otras ocasiones como para seguir extendiéndome.

No sé si será el coche más eficaz en pista de su categoría, pero yo soy de Mazda MX-5, se de calle, sea de carreras:

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Volvemos al aeropuerto, es por la tarde, el puente aéreo de Iberia se retrasa y aprovecho para leer algo antes de embarcar o mejor dicho, aprovecho para sostener una revista mientras le doy vueltas a las impresiones con el Mazda MX-5 Cup.

El coche de calle, el Mazda MX-5 “normal”, me parece un producto excepcional, redondo. Es divertido, es perfectamente válido en el día a día y tiene un buen precio. Apuesta por la sencillez y es capaz de hacer que rápidamente te sientas en comunión con el coche y esta misma idea, esa facilidad, esa, bendita, simplicidad, la encuentras en el coche de carreras junto a una buena puesta a punto, unos slick que mejoran considerablemente el comportamiento, su sonido y la posibilidad de disfrutar de todo ello arropado por un habitáculo de carreras, por esa jaula antivuelco, por los buckets…

Vuelvo a decir que desconozco cómo de efectivo será frente al crono en un trackday o en una competición que no sea la propia copa del Mazda MX-5, frente a otras alternativas, frente a otros coches de carreras de entre 40.000 y 60.000 euros… pero en el tú a tú me tiene conquistado esta nueva generación del Mazda MX-5.

Mazda MX-5 2015, a prueba: amor a primera curva


25 años del mito, 25 años de Mazda MX-5: cara a cara entre la primera y la última generación