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5 razones por las que siempre escogeré un Jaguar F-Type y no un Porsche 911

( @ClaveroD ) el

Desde que el Jaguar F-Type llegó al mercado, su principal enemigo y referencia no ha sido otro que el Porsche 911. La rivalidad existe, y la comparación parece tener sobrados motivos para que se repita una y otra vez. Por ello, un servidor va a mojarse hasta el cuello y va a ofreceros una visión muy personal de por qué en mi garaje siempre descansará un Jaguar F-Type y no un Porsche 911.

Diseño: pasión y razón nunca estuvieron más enfrentadas

5 razones por las que siempre escogeré un Jaguar F-Type y no un Porsche 911

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El Porsche 911 habla de historia en cada trazo, en cada detalle, en cada revolución que marca su tacógrafo. Este hecho es uno de los motivos que hacen grande al 911 en cada generación, manteniendo fiel esa estampa inconfundible, aún así, Jaguar ha conseguido llevar a producción uno de los concepts más bellos que se han presentado en los últimos años. Algunos fans de Porsche me describen al F-Type como un buen envoltorio para un concepto pasado de moda, yo no me lo creo.

El Jaguar F-Type transmite, a través de los trazos maestros de Ian Callum, cómo debe ser un deportivo de vieja escuela. Con un morro tan infinito, que obligue a retrasar el habitáculo hasta toparse con las suspensiones traseras. Su carrocería coupé, casi más bella que la variante descapotable, goza de una zaga incluso mejor que su frontal. ¡Vale! aquí el recuerdo histórico sobre el Jaguar E-Type es más difuso, pero su esencia se reconoce sin esforzarse demasiado.

El F-Type es descarado, atrae miradas, su procedencia british es totalmente irreconocible.

Mecánicas: Porsche es mejor, pero Jaguar es mi elección

5 razones por las que siempre escogeré un Jaguar F-Type y no un Porsche 911

No seré yo quien reproche la técnica de Porsche, y menos de sus bóxer de seis cilindros. Si el Porsche 911 está considerado el mejor deportivo de la historia será por algo, y es que en Porsche saben jugar con esa magia que sólo ellos conocen. Una magia capaz de aunar eficiencia y alto rendimiento para ajustarse a las demandas de cada cliente, sin importar su credo o condición. El Porsche 911 Carrera S es la mejor definición de deportivo para todos los días: rápido, sencillo de conducir y extremadamente efectivo… por lo que me quedo con el Jaguar F-Type V6 de 381 CV.

¿Si tan bueno es el Porsche atmosférico, por qué escoger un V6 sobrealimentado? En el F-Type no se han buscado compromisos ni buenas maneras, sus motores no figuran en el Top Five del Engine Awards, pero van sobrados de carácter. Ciertamente pienso que quien quiere hacerse con un F-Type, ni de lejos se plantea un Porsche y viceversa. Es una opinión personal, pero claro, para gustos…

Pese a contar con potencias similares (400 CV Porsche y 381 CV Jaguar), que no formas, en el F-Type encontramos un extra de picante a base de par motor y un temperamental cambio automático, el grupo motopropulsor se gusta de combinar sutiles pérdidas de tracción con deliciosas explosiones en el escape. Sencillamente espectacular, y eso que todavía existe un motor superior, un 5.0 V8 con compresor y 500 o 550 CV de potencia máxima.

Feeling: cuando se trata de dibujar sonrisas

5 razones por las que siempre escogeré un Jaguar F-Type y no un Porsche 911

Llegamos al punto caliente que me motivó a escribir estas líneas: sensaciones, feeling… como queráis llamarlo, ese detonante final que te hace descubrir que te has enamorado de un coche u otro, no por lo que dicen sus hojas de especificaciones, sino por todo lo que te cuentan al ponerte al volante.

Aquí es donde más claro tengo que en un Porsche 911 me falta algo, sin saber muy bien el qué, pero encuentro ese vacío a pesar de un eje trasero con carácter. Será su elevada efectividad, sus buenas reacciones incluso fallando a propósito, su tacto preciso y milimétrico que le dan todas las papeletas para ganar si dejo a un lado todo lo pasional. Me falta algo, y aunque ese algo se disimula bastante en los GT3 o Turbo, sigue existiendo para mí.

Pero llega el momento de enfundarse en el ajustado habitáculo del Jaguar F-Type. Aquí no hay tanto espacio como en los 911 y algunos materiales no ofrecen tanto agrado, pero nada más trazas las primeras curvas, su puesto de conducción se descubre como inmejorable por todo cuanto ofrece a los sentidos. Para empezar, pocos deportivos ofrecen tanta sensación de velocidad, su dirección transmite y pesa, mientras que es su trasera la que atesora un sinfín de jugueteos que convierten cada paseo, en un no parar de sonrisas a merced de un coche nacido para sobrevirar.

¿Y qué decir del sonido? El celestial sonido de los atmosféricos de Porsche, se transforma en silbido con el atronador bramido que firma el F-Type, especialmente en los V8, donde su adictivo gorgoteo te traerá más de un problema legal. Cada reducción en el cambio se acompaña con explosiones en el silencioso posterior, claxon y sistema de sonido deberían ser opcionales.

Precio: ¿Más por menos?

5 razones por las que siempre escogeré un Jaguar F-Type y no un Porsche 911

Una variable importante, o quizás no tanto para los que de verdad pueden permitirse elegir. El Jaguar F-Type es el novato, el macarra del segmento que ha venido para hacer ruido y conquistar. El Porsche 911 no tiene rivales, tenía mejor dicho, y su imagen e historia están incluidas en unas tarifas que superan al deportivo de Jaguar en márgenes de 20.000 €. ¿Son rivales? Yo sigo pensando que no tanto.

De este modo el Jaguar F-Type resulta bastante más barato si nos ponemos a comparar con los datos en la mano. Pero la clave, claro está, es saber qué estás buscando. Ambos deportivos son perfectos para el día a día, obviamente el Porsche ofrece más espacio, más docilidad y menores consumos, pero pocos habrá que realmente pongan pegas a tener un deportivo biplaza o más tragón, cuando su principal motivo de compra es hacerse con un deportivo de verdad.

Nuestra idea de deportivo: la clave

5 razones por las que siempre escogeré un Jaguar F-Type y no un Porsche 911

Esta publicación será, sin lugar a dudas, la más subjetiva de todas cuantas he podido redactar hasta la fecha. Me baso en experiencias personales, en kilómetros de carreteras reviradas con el pie derecho exigiendo el máximo del Porsche 911 (991) y del Jaguar F-Type. Lo mejor de todo es que me considero amante de la técnica Porsche, esa técnica de verdad, la que requiere puesta a punto y no corrección electrónica.

Pero la realidad no es otra que admitir que el Jaguar F-Type es un deportivo de raza, sin medias tintas. Quién podía pensar que la entrada en escena de TATA Motors podría traer tan buenos resultados, y el F-Type es la mejor definición de que Jaguar ha conseguido ofrecer algo diferente en el mundo de los deportivos. Algo nuevo a partir de una esencia clásica que muchos han perdido.

Los Porsche 911 seguirán vendiéndose como rosquillas, no tengo la menor duda. Sin embargo, el F-Type ha traído a esta época ese espíritu donde un deportivo nace para disfrutarlo, su realidad es la de un biplaza que sólo se siente realmente cómodo en carreteras de montaña, donde el sonido de los escapes y su condición de tracción trasera rebelde siempre te dibujen una sonrisa.