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Sergio Álvarez BMW X4 xDrive35i a prueba: elegancia y dinamismo en el reino de los seis cilindros

El BMW X4 es un coche que BMW necesitaba, en mi humilde opinión. Es un SUV que puede perfectamente sustituir tanto al BMW Serie 3 GT como al BMW Serie 5 GT, además de trazar un perfecto puente entre los serios BMW X3 y BMW X5. Como comprenderéis, teníamos que comprobar qué hace especial a este vehículo que se nos vende como un coupé espacioso, de aspecto elegante, cuatro puertas y tracción total. Pero es un SUV en el fondo, así que nos hemos propuesto explorar si es tan dinámico como nos prometen, en su versión xDrive35i. Una versión de absoluto tope de gama equipada con un motor 3.0 de seis cilindros en línea, turboalimentado para lograr una potencia final de unos más que aceptables 306 CV.

¿Debe el Audi SQ5 tener miedo al BMW X4? ¿Es la dinámica del Audi RS Q3 comparable a la del bávaro? Me temo que te tendrás que quedar con nosotros para comprobarlo…

Dos pases para la Scala de Milán, por favor.

El BMW X4 se basa en el BMW X3 a nivel de plataforma, motorizaciones e interior.

Es complicado apreciar la estampa del BMW X4 si no es en directo. He de reconocer que el SUV me ha impresionado cuando por fin lo tuve ante mí, las fotos en una pequeña pantalla apenas le hacen justicia. El trabajo de BMW sigue la misma fórmula del X6: un SUV de aspecto coupé, sólo que esta vez a una escala un poco inferior, situado cómodamente como alternativa fresca y atractiva al BMW X3. El BMW X4 dispone de cinco plazas, pero sólamente cuatro realmente aprovechables. Es un SUV ideado para no salir del asfalto, con su tracción integral ideada como apoyo a la dinámica en asfalto frente a objetivos del pasado, como el rendimiento off-road.

Comparte plataforma, motorizaciones e interior con el BMW X3 – al que consideramos su primo hermano – pero que esto no nos lleve a error, comprobaremos muy pronto que es un coche con mucha personalidad propia.No hay que ir muy lejos para descubrir el carácter único del BMW X4. Dejad que os lo explique: el BMW X6 es desproporcionado, demasiado grande y demasiado caro, con un diseño que peca de abusivo y recargado. Por el contrario, el BMW X6 es más similar a los Serie 4, elegante, dinámico y refinado. Me esperaba encontrar un “mazacote” con ruedas, pero en su lugar estoy de pie frente a una máquina con aires distinguidos, que desprende clase. Fijaos en su perfil lateral, con la dosis justa de músculo y unos pasos de rueda bien esculpidos, alejados de la exageración repleta de esteroides de los que hace gala el BMW X6.

Ha sabido ir donde el X6 no consiguió ir: a una zona elegante y distinguida, donde el diseño es el rey.

Fijaos en su suave caída del techo, que desemboca en una zaga que se me antoja incluso estilizada si la comparo con la de otros SUV de corte dinámico y prestacional, como podría ser el Porsche Macan. A pesar de ser sólo 2 cm más largo y 4 cm más bajo que el BMW X3, es un coche con mucha más presencia. Su anguloso frontal, a pesar de ser tan diferente al resto del coche – líneas duras, ópticas casi rectangulares – no resulta extraño, y sorprendentemente está bien integrado en la estética general del coche a pesar de que parece un coche hecho con dos lenguajes de diseño diferentes. Las llantas de nuestra unidad tenían 19 pulgadas de diámetro, una medida con la que las proporciones del coche resultan muy armónica.

Mientras las ópticas LED iluminan el suelo de color rojo intenso, me paseo frenético alrededor del coche en el amanecer barcelonés, mientras su pintura gris metalizado me ofrece destellos de puro oro. El madrugón bien ha merecido la pena si es para contemplar a esta elegante máquina bajo la luz más bonita del día y tratar de retratarla lo mejor posible para vosotros. Definitivamente no desentonaría aparcado frente a la Scala di Milán o el Palacio de la Ópera de París, especialmente en la combinación de color y llantas que BMW ha escogido para esta unidad. Si quieres también te lo venden en colores mucho más llamativos, pero en este caso estamos en plan elegante. Es hora de pasar a su habitáculo y ver si el nivel se mantiene.

Individualismo, calidad y una infinita lista de opciones

Su maletero dispone de 500 litros de capacidad, sólo 50 litros menos que el BMW X3.

Ya en el interior vemos que no hay cambios con respecto al BMW X3. Sí, el interior es idéntico al de su primo hermano. ¿Es esto un mal detalle? En absoluto, pero tenemos que tener en cuenta que el diseño básico del interior tiene ya unos años y compañeros de establo como el BMW Serie 4 tienen interiores más modernos y minimalistas. Esto se traduce en detalles como que la pantalla del sistema de infoentretenimiento sea fija en lugar de ocluirse en el salpicadero. Son detalles que harán que el interior del BMW X4 pronto parezca anticuado, me temo. Con todo, no se puede negar la calidad de acabados y ajustes de este SUV, los acolchados son suaves, los acabados muy precisos y se emplean materiales nobles como el aluminio pulido o la madera natural.

Me acomodo en un asiento con un paspuntado especial y un estampado con la letra “X” bien visible, mientras mis ojos se posan en una instrumentación que combina relojes analógicos con una gran pantalla LCD. Esta pantalla nos da todo tipo de información, desde la emisora que está sonando a datos de la mecánica, pasando por el modo de conducción que hemos seleccionado. Un extra que me parece imprescindible en un coche de cierto nivel como este X4 tope de gama es el HUD (Head-Up Display) que proyecta ante nuestros ojos la velocidad a la que circulamos, así como los límites de velocidad de la actual vía e instrucciones esquemáticas del navegador. Con este HUD me doy cuenta de la poca información que necesitamos para conducir correctamente un coche y la sobrecarga sensorial a la que nos someten los interiores de algunos coches.

Aunque el número de botones se mantiene a raya en este BMW X4, lleva un tiempo acostumbrarse al funcionamiento del iDrive táctil y algunos de sus menús, no especialmente intuitivos. Las plazas traseras del BMW X4 son sólo recomendables para dos pasajeros. Aunque una tercera persona puede ir sentada en el asiento central, el mullido es casi inexistente e irá apretada entre los otros dos pasajeros. A nivel de espacio no hay queja alguna, siendo capaz de acomodar a pasajeros de todas las tallas, con unos accesos muy cómodos a todas las plazas y un maletero de 500 litros en el que cargar multitud de maletas. Ahora bien, no esperemos un puesto de conducción muy deportivo: aunque los mandos están orientados y focalizados al conductor, la altura a la que nos sentamos con respecto al suelo evidencia que es un SUV con todas las letras.

Por tanto, el BMW X4 nos ha revelado ya que es un SUV con una carrocería elegante y un interior directamente extraído de un X3, postura de conducción incluida. En verdad echo de menos un interior más deportivo, con más detalles que siempre se pueden comprar a través de los accesorios M, pero que se echan de menos en una versión teóricamente tope de gama. Las Altas Prestaciones deberán quedar demostradas en el frente dinámico entonces. Apretamos el botón de arranque y el 3.0 despierta ronroneando suavemente. ¿Es capaz este gato de sacar las uñas?

¿Nos podemos divertir con sus 306 CV y su seis cilindros turboalimentado?

Por el momento, no hay planes de lanzar una versión M del BMW X4, pero la idea es de lo más tentadora…

Nuestras esperanzas están puestas en un probado propulsor. Un sedoso seis cilindros en línea, sobrealimentado por un único turbocompresor, con las palabras TwinPower Turbo destacadas sobre esas inefable tapas de plástico que no nos dejan ya ver los motores. Frente a los N54 de doble turbo en serie, el N55 de un solo turbo puede verse en desventaja, pero con una carga en dos fases y una mayor sencillez mecánica, es un propulsor más robusto e igual de prestacional. Galardonado frecuentemente, se monta en la práctica totalidad de gamas de BMW, en dos estados de potencia: 306 CV y 320 CV. Para el BMW X4 se ha optado por la versión menos potente, asociada al conocido cambio automático ZF de ocho relaciones. Pero esto no debe llevarnos a engaño: bajo ningún estándar es este BMW X4 xDrive35i un coche lento.

Gracias a su sistema de tracción integral es capaz de acelerar hasta los 100 km/h en sólo 5,5 segundos. Su velocidad punta son 247 km/h. Cifras similares a las de deportivos como el Nissan 370Z, pero en un paquete que pesa casi 1.900 kg en orden de marcha. Ya es por nosotros conocida la caja automática ZF de ocho relaciones, a la que no podemos poner pega alguna: funciona con una suavidad impecable en ciudad y su sistema de parada automática del motor nos ayuda a ahorrar combustible. El modo de conducción Eco Pro se encarga de que no desperdiciemos ni una gota de gasolina,: apenas revoluciona el motor y permite la navegación a vela en autopista, desengranando la marcha y evitando una excesiva retención por parte del motor. El modo Comfort es el estándar: todo el coche se comporta como cualquier otro vehículo equipado con un cambio automático.

Como comprenderéis, nos interesan bastante más los modos Sport y Sport+. En el modo Sport la reacción del cambio es más rápida si cabe, todo el coche va más revolucionado y la dirección adquiere un tono más firme. El modo Sport+ añade a ello la desconexión parcial del control de estabilidad, que no nos permitirá nunca ponernos en serios aprietos. Empiezo a disfrutar de este motor en una de mis carreteras de curvas favoritas, con un empuje contundente en las primeras marchas, gracias a sus 400 Nm de par motor constantes entre las 1.200 y las 5.000 rpm. Una excepcional curva de par que garantiza un empuje de primer nivel al salir de las curvas. No debemos olvidar las inercias: sus casi dos toneladas se dejan notar en zonas reviradas, con un claro subviraje si entramos un poco más rápido de la cuenta en curvas.

El cambio automático ZF presenta un comportamiento rápido en cualquiera de las situaciones a las que lo hemos sometido.

El funcionamiento de las levas tras el volante es impecable con esta caja automática, que retiene las marchas en modo manual, a no ser que estemos ya en el corte de inyección. Con todo, no consigo que este BMW X4 me emocione tanto como esperaba: el empuje del motor es fuerte y constante, pero no tiene ni la tremenda patada, ni la reacción demoledora, ni el sonido desgarrador del Audi RS Q3 que probé hace un año. Su suspensión es firme, pero no tiene un tacto puramente deportivo, resulta confortable en largos viajes y no consume una cantidad desmesurada de Súper 98. Su volante me transmite bastante información, pero la dirección no es tan pesada como esperaba. No es un coche que te intimida, ni busca disparar tus niveles de adrenalina hasta la extenuación. ¿Podemos salir “picando” rueda de un semáforo? Por supuesto, pero no va a ser una maniobra tan dramática como esperabas.

Su escape no atruena a los vecinos, ni tiene la imagen “macarra” que desentonaría en el parking de una gran consultora. Es un impecable Gran Turismo con forma de SUV, con una visión de las Altas Prestaciones que debe interpretarse como tal. Sí, me parece un excelente coche para ir a la Scala de Milán, o hacer un largo viaje con la comodidad extra que no disfrutamos en un Serie 4. Pero no es un deportivo puro ni está 100% orientado al dinamismo, para eso el mercado nos ofrece opciones como el Porsche Macan S o el Audi RS Q3, cuyo corte moral es mucho más… relajado.

En Diariomotor Altas Prestaciones: Prueba a fondo en Altas Prestaciones del Audi RS Q3