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David Clavero El poder del tridente Maserati Ghibli S a prueba

La última creación de Maserati es una berlina de marcado diseño y enfoque deportivo. Recibe el nombre de Ghibli y ha sido concebida para llevar a Maserati a una nueva etapa donde se persigue un sustancial aumento del número de clientes y ventas en toda Europa. Es la tercera vez que Maserati recurre a la denominación Ghibli para dar vida a un modelo, recuperando para ello la esencia y carácter de sus predecesores, pero ofreciendo ahora un importante cambio a través de un diseño sedán con tres volúmenes y con la difícil tarea de demostrar cómo se fabrican las auténticas berlinas de altas prestaciones. Ahí es nada.

La gama de Maserati ha experimentado una pequeña gran revolución con la actualización de los Maserati Quattroporte y Maserati Ghibli. En una sola jugada, Maserati ha reinventado su estrategia comercial apostando muy fuerte por la deportividad en las grandes berlinas, y para ello se ha servido del buen hacer de Ferrari y de su tradición como constructor de ilustres deportivos como el Gran Turismo que cuenta los días para conocer relevo entre los trazos del espectacular Alfieri Concept.

Maserati Ghibli S

Pero centrémonos en el Maserati Ghibli como absoluto protagonista de esta prueba. En la oferta diponible sólo existen motores V6 turboalimentados, incluso hay sitio para 275 CV alimentados con gasóleo, pero la elección más acorde con el carácter e historia de Maserati debía ser la más potente del momento, el Maserati Ghibli S con nada menos que 410 CV. Gasolina, por supuesto.

Como primer apunte, uno de los grandes dilemas a la hora de gestionar esta prueba estuvo en la posibilidad de escoger la denominación Ghibli S asociada al sistema de tracción total Q4. Siendo realmente sincero, y dado el enfoque técnico que plantea Maserati en esta berlina, el dilema apenas duró unos segundos en favor del esquema que únicamente gozaba de tracción trasera.

Maserati Ghibli S

Efectivamente reconozco la virtud de la tracción total en superficies de baja adherencia, pero como la esencia de Maserati siempre ha sido reconocible por un equilibrado reparto de pesos y una trasera bastante “juguetona” a merced de la precisión que apliquemos sobre el acelerador, esta prueba debía gozarse sin un tren delantero que facilite las cosas. Buscamos diversión, y teniendo todo un Maserati entre manos, la tracción total me parece un extra solo justificable cuando la nieve o la lluvia reiterada nos acompañe.

Ficha técnica
  • Motor 3.0 V6 Twin Turbo
  • Potencia 410 CV
  • Par máximo 550 Nm
  • 0-100kmh 5s
  • Velocidad máxima 285 km/h
  • Peso >1.800 Kg

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No me andaré con rodeos, la idea de poner contra las cuerdas al Maserati Ghibli S nace tras recopilar todos los detalles técnicos de esta berlina que esconde un deportivo bajo su silueta. En un momento donde las carrocerías de tipo coupé con cuatro puertas se han convertido en el santo grial de numerosos fabricantes, Maserati ha decidido continuar con un diseño clásico con las mismas cuatro puertas, pero dejando en el planteamiento técnico todos sus argumentos para demostrar dónde se define qué es un deportivo y qué no lo es.

Maserati Ghibli S

Maserati Ghibli SMaserati Ghibli S

Así, lo primero que merece digna mención es el reparto de pesos que se encuentra próximo a la codiciada marca del 50:50. Partiendo de la plataforma del Maserati Quattroporte recortada en 300mm, el Maserati Ghibli S combina una puesta a punto inmejorable con propulsor y transmisión alojada en posición delantera central, enviando los 410 CV y 550 Nm del motor 3.0 V6 Twin Turbo sobre el tren posterior, pero convenientemente domados por un cambio automático ZF de ocho relaciones con convertidor de par y un diferencial trasero de deslizamiento limitado y controlado electrónicamente.

Sobre el papel las prestaciones son intachables: 5 segundos para ejecutar el 0-100 Km/h y una punta de 285 Km/h. Sobre la carretera… todas esas cifras y de nuevo, su impecable puesta a punto, convierten al Maserati Ghibli S en un torrente de sensaciones al volante que ponen en serio peligro cada uno de los puntos que guardas en el carné de conducir. Pocos automóviles he conocido capaces de esconder semejante espíritu deportivo bajo un traje tan elegante. Por fuera un coche, a los mandos, un deportivo de raza. Hacía algún tiempo que no me lo pasaba tan bien conduciendo, la sorpresa era mayúscula al ver que estaba ante una berlina, Maserati eso sí, pero berlina al fin y al cabo

Maserati Ghibli S

No penséis que he pasado por alto el hecho de que estamos ante un motor sobrealimentado, dos turbocompresores de baja inercia nada menos, y aunque su trabajo en la zona media y alta del tacógrafo es sobresaliente gracias al rápido giro de su cigüeñal, en bajas recurre a la celeridad del cambio ZF para mitigar el lag presente. ¿El resultado? Un motor dócil y obediente si se mima el acelerador y con carácter de más si se hunde el pie derecho con decisión. ¿Echo de menos un V8 atmosférico? Sí, sin lugar a dudas, pero para ese planteamiento prefiero recurrir al Gran Turismo.

El sonido es otro de los puntos calientes, y el Maserati Ghibli S no sólo no defrauda, sino que enamora. La unidad que protagoniza esta prueba hacía gala de un acabado en “Grigio Maratea”, era elegante e incluso por momentos conseguía pasar desapercibido, sólo por momentos claro. Cualquier caricia al acelerador en modo Sport entonaba esa melodía tan característica de Maserati: un sonido bronco sobre fondo metálico y con notable perfume a gasolina. Con cuatro escapes de notables dimensiones entonando semejante sinfonía, resulta harto difícil convencer de que este coche es simplemente una berlina.

Maserati Ghibli S


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Para acentuar las múltiples personalidades que ofrece el grupo motopropulsor del Maserati Ghibli S, junto al selector del cambio encontramos dos modos de conducción forzados: Sport e I.C.E. (Increased Control & Efficiency). Al mismo tiempo, existe un tercer modo (Normal), activo siempre y cuando no se seleccionen los otros dos programas o el bloqueo del selector manual del cambio para disfrutar con el único uso de las levas de aluminio dispuestas tras el volante. Mención especial merece la acertada ubicación de dichas levas sobre la columna de la dirección y no junto al volante; ayudándote a no perder las referencias del cambio a la hora de realizar un giro. En Maserati saben de curvas rápidas, y eso se nota.

En Marcha, el Maserati Ghibli S se muestra noble, y aunque el peso excede los 1.800 Kg, el reparto del mismo sobre los trenes y el potente sistema de frenos consiguen que la trayectoria la marquemos con el único uso del acelerador. Este hecho es algo que no todo el mundo busca en una berlina de altas prestaciones, y más cuando la electrónica consigue que otras alternativas de hasta 500 o 600 CV parezcan tan sencillas de conducir como un GTI de 200 CV. Los 410 CV del Ghibli S ofrecen diversión al volante, diversión de verdad y que tantas firmas han perdido, esa conducción que ordenas con el volante y confirmas con el acelerador al atacar el vértice de la curva. No es algo que todos valoren, pero en esencia, es lo que busca alguien que se aleja de lo convencional y opta por conducir un Maserati.

Lo que para muchos puede ser una virtud en otros modelos, y aquí me refiero al subviraje por lo predecible, en el Maserati Ghibli S se consigue coqueteando con el sobreviraje a golpe de gas. Insinuar la trasera es realmente fácil, y eso que las Dunlop Sport Maxx cuentan con unas medidas de 275/40 R19 para el tren trasero, pero ahí es donde reside la verdadera esencia del Maserati Ghibli S.

Maserati Ghibli S

Maserati Ghibli SMaserati Ghibli S

A todo ello hay que sumar un habitáculo a la altura de las circunstancias, con tapizados en piel beige e inserciones en madera que engalanan el conjunto, pero sin caer en la opulencia. A nivel tecnológico, Maserati ha apostado por introducir una pantalla táctil de 8,4 pulgadas en el salpicadero, principal y casi que única protagonista para los pasajeros. Esta idea, que responde a las tendencias del mercado, por suerte no influye en el puesto de conducción donde dos grandes relojes analógicos en color azul, como debe ser, y con el emblema Maserati al fondo, se mantienen intactos para recordarnos cómo deben hacerse las cosas por mucho que las pantallas LCD sean el último grito.

En resumidas cuentas, la nueva berlina de altas prestaciones cumple con creces lo que se espera de Maserati. Lo que hay es lo que ves, y eso no es decir poco precisamente. Sin llegar a la soberbia que emana el Gran Turismo, ni a los excesos del confort que defienden las primeras variantes movidas por gasóleo de la marca, el Maserati Ghibli S es una de esas rarezas que combina francamente bien la posibilidad de circular en el día a día, junto con la deportividad de un coche puesto a punto por pilotos y no por ingenieros. Entre tú y yo, lo atractivo de este cuatro puertas es la diversión que ofrece, esa que te pide curvas sin demasiado agarre y muchos litros de gasolina. ¿Harto de ver cómo las batallas sólo se miden entre BMW M5, Audi S6 y compañía? El Maserati Ghibli S es tu caballo ganador.

Maserati Ghibli S
Nuestro más sincero agradecimiento al concesionario oficial Maserati C. de Salamanca y a Maserati España por cedernos una unidad del Maserati Ghibli S para realizar esta prueba