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Lexus GS F, toma de contacto: cara a cara con el “BMW M5” que llegó de Japón

( @HerraizM ) el

La familia F, la letra escogida por Lexus para designar a sus modelos más prestacionales, crece. Lo hace de la mano del nuevo Lexus GS F, un Lexus GS F que ya hemos podido poner a prueba. La firma japonesa, Lexus, ha escogido a Madrid como el escenario para su puesta de largo mundial, como lugar para dar a conocer a la prensa del motor de todo el mundo a su nueva berlina de altos vuelos, a un perfecto rival para el BMW M5, para el Mercedes E 63 AMG.

Lexus ha escogido a Madrid para ser el epicentro de la presentación mundial del nuevo Lexus GS F.

Viernes. Primera hora de la mañana en un Madrid que se resiste a despedir el calor estival. Desde la planta 30 del Hotel Eurostars, en una de las cuatro torres, desayuno mientras subo a Instagram y Twitter algunas de las primeras fotos que he hecho a los coches, a los GS F, que esperan impacientes en la recepción del Hotel.

Un gofre después cogemos las llaves ya de nuestro Lexus GS F. Durante los próximos kilómetros iremos tras el volante de una peculiar unidad que, destinada al mercado de Oriente Medio, luce un peculiar tono naranja a juego con el color de sus pinzas de freno y contrastado por las piezas en fibra de carbono, por sus llantas. Poco o nada discreto, los trajeados trabajadores de las cuatro torres que pasan junto a el no pueden evitar no girarse ante la anaranjada planta de esta berlina.

Jugamos en casa y aprovechamos el tiempo disponible antes de la cita en el Jarama para conducir por uno de nuestros tramos habituales. Acudimos hasta la presa del Atazar.

Una agresiva y muy japonesa planta, un vistazo al diseño del Lexus GS F

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Sus llantas acabadas en antracita, multiradio y realmente llamativas son de 19 pulgadas.

Con el embalse de fondo, junto a toda la sierra de Guadarrama, me dispongo a escudriñar la silueta de esta berlina japonesa. Su tono naranja se encarga de acentuar sobre la grava negra una línea que transmite agresividad por los cuatro costados.

Esa gran parrilla delantera, las tomas laterales, las curvadas taloneras, esa gran branquia lateral y su zaga, vaya con su zaga. El difusor inferior queda enmarcado por dos dobles salidas de escape en disposición vertical mientras que sobre el portón, rompiendo con la hegemonía del naranja nos encontramos con un alerón de tipo lip en fibra de carbono, a juego con el aplique que nos encontramos en el paragolpes delantero.

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Todos los trazos, todos los rasgos, nos hacen pensar en una afilada actitud, recalcan su origen japones y el el naranja de su carrocería no ayuda precisamente a hacer de este GS F una berlina discreta. Por supuesto alguna otra alternativa, como la azul, luce considerablemente más discreta, aunque ahí también tendremos el naranja presente en sus pinzas de freno. La opción de la carrocería blanca, resaltada por los elementos en fibra de carbono además de las mencionadas pinzas de freno, también me parece una de las alternativas que más deportivas lucen a la vista.

Unos asientos deportivos de espectacular diseño nos reciben en su interior…

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El habitáculo del Lexus GS F queda bien acompañado por un sistema de sonido firmado por Mark & Levinson.

Al abrir la puerta del Lexus GS F nos topamos con una pareja de asientos deportivos que rompen cualquier reminiscencia con la berlina original y nos dejan claro que estamos ante una berlina realmente deportiva. Su cuero blanco nos recibe con una cómoda disposición y un buen agarre y claro, un perfecto aderezo estético.

Nuestra unidad luce una peculiar inserción de cierto aspecto marmóleo, acabada en gris. Al montar en un GS F esperas aluminio, esperas fibra de carbono y sí, también podemos optar por un acabado así.

El toque F esta muy presente en las costuras del volante, en las costuras del pomo del cambio y en la alcántara, una alcántara que recubre elementos como el reposabrazos central o el parasol de la instrumentación.

El espacio disponible en las plazas delanteras es realmente buen, se siente bastante ancho mientras que en las plazas posteriores nos topamos con el inconveniente de un marcado túnel de la transmisión que reduce considerablemente la comodidad de la plaza central.

En lo que a términos de calidad y ajustes se refiere es intachable el buen hacer en aquellos puntos donde plástico, goma, cuero, metal o alcántara se unen presentando en líneas generales una presencia realmente buena y digo en líneas generales porque a un servidor no le convence demasiado el aspecto de la consola central.

Presidida por la gran pantalla de su sistema multimedia la botonera elegida para todos los mandos que rodean al climatizador me transmiten la sensación de no ser tan actuales como me gustarían, aunque el display del climatizador tiene una animada transición a mitad de camino entre lo digital y lo analógico que sí me gusta.

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Entre medias de los mencionados botones y la también mencionada pantalla del sistema multimedia nos topamos con un reloj analógico que nos recuerda que estamos ante una berlina “de buena familia” como también nos lo recuerda el noble acabado de la ranura para CDs.

El sistema multimedia se controla desde un joystick que se sitúa a nuestra derecha, un poco más cercano a nuestro cuerpo, tras la palanca del cambio, una ruleta encargada de gestionar los modos de conducción y al frente un puesto de conducción que queda comandado por un volante con la seña F en su base y tras el que aparece una buena instrumentación en la que el tacómetro adquiere un protagonismo que pretende ser arrebatado por un generoso display digital situado a la izquierda.

En cifras: así mide, así pesa, el Lexus GS F

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Más allá de esta primera prospección en lo que a términos de diseño se refiere y acudiendo a las frías cifras nos topamos con una longitud de 4.915 mm, una anchura sin retrovisores de 1.845 mm (2.085 mm con ellos), una altura de 1.440 mm y una distancia entre ejes de 2.850 mm. Su peso oscila entre los 1.790 y los 1.865 kg y cuenta con un maletero de 520 litros.

477 caballos de berlina: toca descubrir como se desenvuelve

Prestacionalmente el Lexus GS F marca un 0 a 100 km/h de unos 4.5 segundos, disponiendo de una velocidad máxima de 270 km/h. Su consumo mixto es de 11.2 l/100 km.

Llega el momento de la verdad. Toca volver al circuito del Jarama pero antes nos toca disfrutar de unos cuantos kilómetros más de carretera secundaria antes de asaltar el madrileño circuito, el circuito de casa.

Una pulsación a su botón de arranque y las cuatro salidas de escape exhalan con una natural melodía grave, un ronco palpitar que se siente auténtico desde las primeras notas, desde los primeros latidos. Su ronroneo no es exagerado e incluso se muestra un tanto apacible en cuanto cerramos la puerta.

Bajo su capó yace un propulsor V8 de 5 litros de cubicaje, atmosférico, de 32 válvulas y 477 caballos entregados al eje posterior, contando con un par de 530 Nm disponible entre las 4.800 y las 5.600 rpm. 477 caballos que en primera instancia nos llevan en un pacífico tránsito tras el que se esconde un auténtico samurái que firme, con un duro semblante, devora rápidamente cada kilómetro de asfalto.

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Para su transmisión Lexus ha recurrido a una caja de cambios automática, de tipo convertidor de par, de 8 velocidades que luce una buena suavidad en un discurrir normal con transiciones imperceptibles.

La respuesta de su mecánica, su dirección, el desempeño de la caja de cambios, el control de estabilidad… quedan controlados a través de un selector de modos de conducción que queda acompañado por un segundo selector que actúa sobre un diferencial electrónico que bautizado como TVD, Diferencial Vectorial de Par, nos ofrece una segunda vía de interacción, pudiendo elegir entre los modos Standard, Slalom y Track.

El retumbar de los escapes se siente realmente más vivo en los modos más deportivos animándonos a buscar una conducción más espirituosa antes de echarnos a la autopista que nos llevará hasta el circuito.

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Durante la experiencia en circuito nos acompaña Yukihiko Yaguchi, ingeniero jefe del Lexus GS F.

La dirección, eléctrica, me demuestra un tarado más agradable de lo que me esperaba, bueno, acompañado por una suspensión que en estas circunstancias trabaja realmente bien, sin balanceo, transmitiéndonos un grato nivel de confianza.

El propulsor es capaz de satisfacer nuestra demanda de potencia con una buena capacidad desde la parte inferior del tacómetro pero sí, su lado más salvaje se desata al mantener, levas mediante, el motor bien alto de vueltas.

Pocos minutos después estamos ya lanzados en autopista. Fuera de los modos más deportivos nos topamos con una considerable reducción del sonido de su propulsor, amplificado por sus altavoces. El confort en marcha, en autopista, es realmente notable, bien aislado, sin ruidos aerodinámicos reseñables, con un muy atenuado sonido mecánico.

La valla del acceso al circuito se alza. Paramos unos segundos en el túnel del circuito para una foto rápida a las puertas del Jarama y aparcamos a los pies de la nueva torre. El paddock recién asfalto sirve de punto de reunión antes de la rueda de prensa.

Tras haber comprobado en la carretera su puesta a punto toca hacer lo propio en circuito, sobre el trazado del Jarama. Un piloto de la marca me da una vuelta al circuito, la presentación está pensada para multitud de países y lógicamente muchos de los compañeros de otros mercados no han pisado nunca el Jarama, aprovecho esta vuelta para hablar con el piloto sobre qué le parece el circuito y pronto volvemos al pit lane para cambiar de posición. Me enfundo el casco.

Por delante nos espera un buen número de vueltas, en Lexus quieren que exprimamos bien los modos de conducción y las diferentes configuraciones de su diferencial. Enfilo el final de recta y comenzamos con el vaivén de curvas de Varzi, Farina, bajada de Bugatti y gas hasta Monza para completar un tranquilo giro inicial preparatorio. Una vuelta más.

Empiezo a jugar con el diferencial en los modos Slalom y Track, con el modo de conducción más deportivo. El coche empieza a involucrarte más y más, sigo encontrando satisfactoria su dirección, su propulsor empuja con buena presteza y podemos ahora redondear más marcadamente las curvas. Sin los límites de la calzada de horas antes el coche se siente más liviano y ágil, aunque debemos tener presente que estamos desplazando una buena masa.

El Lexus GS F cumple sobradamente con una animada conducción en circuito, las Michelin Pilot Super Sport montadas sobre las llantas BBS nos invitan a seguir forzando en cada giro y según vamos a más vamos notando de manera más marcada el trabajo del diferencial, redondeando cada vez más las curvas y haciendo que el Lexus GS F se sienta más directo, sin menos vacilaciones, de lo que en teoría, por cotas, debería ser. Su dirección se torna rápida, con un buen peso.

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Los frenos, firmados por Brembo cumplen también a la perfección y sus suspensiones me transmiten cierta suavidad, cierta dulzura (dentro de la firmeza que exige un coche así) que en el tramo de montaña no había descubierto. No, no hablo de marcados balanceos, de cabeceos realmente evidentes o molestas reacciones, ni mucho menos, simplemente que ese compromiso con su uso en la calle está muy ligeramente presente ahora que las exigencias, que el ritmo, es mayor y se actúa con mayor decisión.

Me resulta realmente divertido este Lexus GS F, la entrega del V8 en sintonía con el diferencial solventa realmente bien los subvirajes que en teoría nos deberíamos encontrar, la mecánica no se siente tan efectiva como la última hornada de propulsores sobrealimentados de la competencia, pero no significa que trabajando con este atmosférico corazón en su régimen correcto y comprendiendo su naturaleza, no vayamos a poder alcanzar buenos ritmos con el aliciente añadido de su “personalidad”, de su carácter cada vez, desgraciadamente, más único.

Pero… ¿y su transmisión? Sí, llegamos al que para mí, hablando de su uso en circuito y en una conducción realmente deportiva, es su punto más delicado. Su caja de cambios cumple con confort en un uso por autopista, en una conducción relajada, pero al exigirle en circuito nos topamos con reacciones más lentas que otras transmisiones montadas por los rivales.

Hora de despedirnos del nuevo Lexus GS F, hora de decir hasta pronto al Jarama:

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El principal encanto del Lexus GS F radica en la dualidad de su agresivo diseño y su mecánica V8 atmosférica frente a la suavidad de uso y su compromiso con el confort diario propio de una berlina premium del segmento E

Dejamos al GS F enfriándose en el pit lane, atravieso hoy por última vez el box y vuelvo a cruzarme con ese V8 atmosférico que se ha convertido a lo largo del día tantas veces, casi de manera involuntaria, en el centro de nuestra atención, en el centro de nuestra conversación. Una mecánica de la vieja escuela, grande y atmosférico en un mundo de bloques sobrealimentados, con cada vez menos cubicaje, con cada vez menos cilindros y más tecnología a su alrededor.

Vuelvo a ver aparcado a los pies de la nueva torre del circuito la unidad naranja que nos acompañó a primera hora de la mañana. Afilado, muy afilado, agresivo y con un adn 100% japonés perfectamente palpable, perfectamente reconocible en cada arista. Me gusta.

El nuevo Lexus GS F nos ofrece tras esa deportiva estampa un buen equilibrio entre deportividad y capacidad de uso diario con el encanto añadido de contar un V8 bajo el capó. Me gusta la pureza de su mecánica, esa melodía natural que le acompaña y esa dualidad entre sus descarados rasgos y su buen compromiso con la comodidad y las suaves reacciones que también exige, en condiciones normales, una berlina así.

El BMW M5 tiene un nuevo rival, por si con el Mercedes E 63 AMG o el Audi RS7 no era suficiente. Alemanes, hay un japonés esperando.

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Galería de imágenes del Lexus GS F: