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Sergio Álvarez Prueba a fondo del Audi RS Q3 Bendita locura

Me siento afortunado, y al mismo tiempo nervioso. Afortunado porque mi trasero reposa en los asientos deportivos de uno de los primeros Audi RS Q3 en rodar por España. Nervioso, porque lo que tengo entre manos no es un crossover cualquiera, es una máquina capaz de hacer sentir emociones mucho más intensas y profundas que más de un deportivo de renombre. El Audi RS Q3 no es un coche cualquiera, ni siquiera debemos englobarlo como un crossover deportivo más. Y todo, porque su nombre viene precedido de la abreviatura “Renn Sport” – RS para los amigos – que distingue a los Audi más radicales y deportivos del resto de modelos de la gama.

Actualmente, un honor que sólo los A3, TT, A5, A6 y A7 tienen. Incluso las versiones “S” de Audi palidecen ante los RS, a los que temen. Un club selecto de Altas Prestaciones al que por primera vez en la historia se une un SUV – o un crossover, como prefiráis. Hace poco más de un año se estrenó el Audi S Q5, con versiones de gasóleo y gasolina, un SUV deportivo cuyo planteamiento no es tan “loco” como el del RS Q3. Y es que bajo el capó – y a las órdenes de mi pie derecho – está un motor 2.5 TFSI de 310 CV capaz de hacer que todos los pelos de tu cuerpo se pongan de punta en función del ángulo de nuestro pie.

Audi RS Q3

Todo ello, contenido en un paquete compacto de 4,41 metros, en una plataforma compartida con el Audi A3 de anterior generación o el Audi TT. Pero ya llegaremos ahí… Otro detalle a tener en cuenta es que se trata del primer y único Audi RS fabricado en España. El Audi Q3 se fabrica en Martorell en las instalaciones de SEAT, y el RS Q3 no es una excepción, a pesar de su explosivo carácter. Por el momento tendremos que comprobar si el Q3 está a la altura de llevar el prefijo RS en su nombre o simplemente se trata de una máquina sin sentido, producto de un departamento de márketing con muchos recursos. Abróchense los cinturones, despegamos.

Un Audi Q3 pasado de esteroides

El Audi RS Q3 es un adicto al gimnasio. Su primo el Audi Q3 2.0 TDI le dice que esos músculos que está desarrollando no son normales, que tiene que dejar los esteroides. A simple vista, el mayor ancho del Audi RS Q3 se deja notar, con abultados pasos de rueda que se alojan unas gigantescas llantas de 19 pulgadas con neumáticos de 255 mm de sección. El RS Q3 ha estado ejercitando el frontal, donde una calandra de nido de abeja y un paragolpes cuajado de entradas de aire trata de intimidar a todo el que se ponga delante. Trata, porque la combinación “black on black” que Audi ha elegido para nuestra unidad es bastante discreta.

Audi RS Q3Audi RS Q3


Audi RS Q3Audi RS Q3

Está lejos de los abrumadores RS Q3 de color rojo con llantas plateadas que hemos visto en las fotos de prensa. Con todo, es mucho más que un Audi Q3 con paquete S-Line, pero hay que fijarse en los detalles. Detalles como unos gigantescos discos de freno perforados – abrazados por pinzas aún mayores – en el interior de las ruedas, o el emblema RS en la calandra. Un difusor funcional y un tubo de escape ovalado adornan un trasero muy discreto, de nuevo con un emblema que sólo los entendidos captarán. O que captarán cuando sean adelantados en medio de un estruendo atronador, con regusto al famoso Grupo B de los años 80.

Érase una vez un motor a un coche pegado

Nada más arrancar el motor, un murmullo ronco saluda a mis oídos. Una fina vibración se transmite al habitaculo, pero nada que anticipe el torrente de sensaciones que vamos a sufrir en unos minutos. Nada más arrancar nos toca callejear un poco por el centro de Madrid. La salida de cada semáforo es brusca, casi a tirones, a pesar de su caja de cambios S-Tronic de doble embrague. La suspensión es seca, deportiva. Pasar por un bache grande es un castigo para la espalda y para más colmo, el radio de giro del coche se ha visto empeorado por el enorme tamaño de los rodillos que lleva por ruedas. Mejor salir de este infierno de cemento…

Audi RS Q3

Ficha técnica
  • Motor 2.5 TFSI L5, turbo e inyección directa
  • Potencia 310 CV entre 5.200 y 6.700 rpm
  • Par máximo 420 Nm entre 1.500 y 5.200 rpm
  • Velocidad máxima 250 km/h (autolimitada)
  • Aceleración de 0 a 100 Km/h 5,2 segundos
  • Precio Desde 62.400 euros

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Una vez en carretera abierta el Audi RS Q3 llega a ser casi cómodo, silencioso y con mucha compostura. Compostura que perdemos cuando vemos que el consumo a velocidades sostenidas se acerca a los dos dígitos por cada 100 kilómetros. Puestos a gastar gasolina, mejor divertirse que derrocharla en línea recta. Y es entonces cuando pones la palanca de cambios en modo Sport, mientras el Audi RS Q3 baja dos marchas de golpe. El sonido del motor empieza a filtrarse en el habitáculo, mientras una válvula actúa sobre el escape, haciendo que suene más ronco. Es como si el coche te preguntase si estás seguro de lo que vas a hacer.

Y estamos seguros, mientras pisamos a fondo el acelerador de un pisotón. La sensación que sigue a continuación es difícil de describir, pero la sensación de un avión al despegar multiplicada por cinco es una buena aproximación. El par de un V8 atmosférico, en un cinco cilindros turbo que suena tal y como lo hacían los Audi Sport Quattro del Grupo B. Una aceleración que te incrusta al asiento y que parece no tener fin, hasta que el motor cambia de marcha de manera instantánea al llegar a unas 7.200 rpm. Curiosamente, en esta caja S-Tronic los cambios de marcha sin son más perceptibles, como si Audi hubiese querido aumentar las sensaciones en lugar de dejar todo al piloto automático.

Audi RS Q3

Y volvemos a caer. Otro acelerón, otro empuje inesperado, capaz de dejarte sin respiración, rudo, con mucho volumen y muy adictivo. Una sensación que no te cansas de experimentar y que repites una y otra vez, hasta que ves que la aguja de la gasolina ha bajado de manera visible y recuperas la compostura… por ahora. Una bomba de motor sin apenas turbo-lag, protagonista indiscutible en el Audi RS Q3 tanto por su peculiar firma sonora como por su par motor de 420 Nm – ojo, constante entre las 1.500 y las 5.200 rpm -, similar a una patada en la espalda. Sinceramente, apenas he probado coches que den una mayor sensación de aceleración.

Una obra maestra.

¿Alguna vez sentisteis miedo al volante?

Es una sensación extraña, comparable al miedo que se siente al subir a una montaña rusa. Miedo, mezclado con emoción y ganas de más. Sin embargo, es lo que se siente al bajar del Audi RS Q3 tras haberse enfrentado a un tramo de curvas. Con el Audi Drive Select selecciono el modo Dynamic, que actúa sobre la respuesta del acelerador, dureza de la dirección y permisividad de la electrónica, mientras que coloco la caja de cambios S-Tronic en modo manual y deportivo. Todo el coche tensa sus músculos y afina sus reflejos, transmitiendo de manera muy directa mis órdenes al chasis y grupo motopropulsor.

Audi RS Q3

Una forma fina de decir que su respuesta es instantánea. Los 310 CV se abalanzan sobre las cuatro ruedas del coche, sin perder tracción gracias a sus enormes neumáticos. Los cambios de marcha se suceden de manera instantánea, el escape petardea de manera acusada y la aguja de la velocidad… bueno, no hay siquiera tiempo de mirarla. Todo ello mientras el cinco cilindros grita, con una energía inagotable. La suspensión es dura, pero aún así encontraremos ciertos balanceos en la carrocería que restan algo de confianza en el RS Q3, junto a una dirección que no transmite todo lo que debería en un coche de carácter deportivo.

Las inclinaciones de la suspensión son ciertamente subjetivas, pues lo cierto es que en ningún momento he notado que el coche perdiese compostura a causa de ello. Más bien lo achaco a una postura de conducción elevada, aún con el asiento en su reglaje más bajo. El Audi RS Q3 devora curvas, y acelera como un misil entre ellas. Los frenos – con pinzas de seis pistones en el eje delantero – frenan al coche en el acto, aún pesando más de 1.700 kg. Dinámicamente, hay poco que objetar, francamente. Lo que no puedo negar es que es un coche que asusta. He pasado verdadero miedo conduciendo el Audi RS Q3, y no por fallos o defectos del coche.

Audi RS Q3

Hay algunos coches que te “calientan” cuando los conduces, una sensación que experimentado con algún compacto o utilitario deportivo. Son coches en los que hay que hacer esfuerzos para “enfriar” la cabeza y recuperar la compostura. El Audi RS Q3 es tan rápido e implacable que hace relucir los límites de la carretera o el conductor antes de los de la propia máquina. Te encuentras circulando a velocidades de infarto por zonas de curvas en las que un error puede ser fatal. Sabes que la máquina no va a fallar, pero el límite humano llega mucho antes, especialmente si no se consigue depositar toda la confianza en el coche a causa de una dirección mejorable.

Es como jugar con un tigre, un mordisco amigable y estás acabado… En un circuito es posible sacar todo el jugo al Audi RS Q3, y creo que es el terreno más recomendable para sacar todo el jugo a su chasis, minimizando los riesgos.

Lujo y equipamiento en dosis concentrada

El Audi RS Q3 hace gala del interior más equipado y refinado de la gama Audi Q3. Nada más subir al coche nos damos cuenta de que no estamos en un Q3 cualquiera, a pesar de que la configuración del habitáculo sigue siendo la misma. Hay cambios que le delatan: una instrumentación tarada hasta los 300 km/h, una palanca de cambios con un “RS” tatuado, un volante deportivo con la parte baja plana o un “RS Q3” marcado en el respaldo de los asientos de cuero, entre otros detalles. Un auténtico full-equip, e incluso guarnecido con caprichos como inserciones de auténtica fibra de carbono, no el típico plástico de imitación.

Audi RS Q3

Audi RS Q3Audi RS Q3

La calidad de construcción es la que se espera de un Audi: muy alta, sin un sólo fallo de acabado. No me canso de decirlo, pero Audi se lleva la palma en habitáculos en fabricantes de volumen. Todo ello tiene su precio, y es que el Audi RS Q3 arranca en 62.400 euros, un precio no apto para todos los bolsillos. Si aún queremos más personalzación, nos podemos encomendar al equipo de Audi Exclusive, con tapizados y pinturas exclusivos. Nadie va a usar el coche para hacer mudanzas o llevar los niños al colegio, pero retiene el mismo espacio interior y maletero de cualquier otro Audi Q3, por lo que su componente práctico no ha desaparecido.

Bendita locura


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¿Tiene sentido un coche como el Audi RS Q3? Un coche capaz de emocionar y asustar a partes iguales. Un coche cuyo componente práctico queda anulado por su planteamiento radical. Un crossover compacto que arranca en 62.400 euros, pero que puede superar los 75.000 euros tranquilamente a base de opciones. La lógica me dice que no, que no es posible justificar su compra. Pero el corazón me dice lo contrario, porque cada vez que hundo el pie derecho el sonido que llega a mis oídos es pura adicción, su aceleración, droga dura. Hace pasar miedo al conductor, miedo que nos hace sentir vivos y bajar del coche con las piernas temblando.

Un genial despropósito, una bendita locura que de cuando en cuando Ingolstadt nos regala. Actualmente, una máquina sin rivales a excepción del recién presentado Mercedes GLA 45 AMG de 360 CV, que está destinado a ocupar el mismo nicho que el Audi RS Q3, posiblemente con unas prestaciones aún más absurdas. La batalla parece servida en un nicho de mercado que empieza a pedir a gritos tener un tercero en discordia… quizá un BMW X1 M. Lo curioso es que es un segmento que no se me antoja tan innecesario como el de los Mercedes ML 63 AMG o BMW X5 M, a todas luces el equivalente automovilístico a la expresión matar moscas a cañonazos.

Una de las anécdotas de nuestros días con el RS fue el quedarnos atascados en una zona embarrada – de apariencia firme – buscando una foto pintoresca junto a una casa en estado ruinoso. El terreno cedió y una grúa hubo de rescatarnos, con la consiguiente vergüenza del que escribe estas líneas. Nadie duda que el Audi RS Q3 es una máquina de asfalto – incluso de circuito – y nosotros tampoco. Una anécdota que no ha hecho más que confirmar la orientación a las superficies duras de estos SUV de altas prestaciones. Una anécdota para reafirmarnos en la deliciosa paradoja de estas máquinas. Bendita locura, en efecto.

Audi RS Q3