Desde que en 1983 la compañía norteamericana AMC (y meses después Volkswagen) se decidiese a entrar con todas sus consecuencias en un mercado chino que aún buscaba su identidad, las cosas han cambiado y mucho. Los fabricantes ven a este gigante asiático como la gallina de los huevos de oro, un mercado en plena ebullición …






















