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BMW es una marca con una gran tradición en el desarrollo de roadsters con una filosofía muy concreta, la del motor longitudinal, la tracción trasera y un capó enorme sobre el que idealmente debería esconderse un motor de seis cilindros en línea. El BMW Z5, cuyo nombre aún no ha sido confirmado definitivamente, debería ser el heredero de una saga de deportivos para todos los gustos y para todos los bolsillos.

El BMW Z5 será el sustituto natural del antiguo BMW Z3, y más recientemente el BMW Z4. Al respecto de este último, el más reciente predecesor del Z5, recordemos que dejó de fabricarse en 2016 tras comercializarse durante dos generaciones completas. El BMW Z4 se comercializó inicialmente, en su primera generación, con dos carrocerías, una de tipo coupé, y otra de tipo descapotable con techo de lona. En su segunda generación únicamente se comercializaría con una configuración de techo rígido retráctil, que supliría tanto al coupé, como al descapotable de techo de lona que le precedió.

El nuevo roadster de BMW es uno de los proyectos más prometedores de la marca en los últimos años. El BMW Z5 compartiría desarrollo con el Toyota Supra, con un nuevo deportivo japonés. Aunque tanto visual, como tecnológicamente, Toyota y BMW sabrán imprimir personalidad a sus productos.

Nota: el de las imágenes que ilustran este artículo es un BMW Zagato Coupé, un prototipo presentado por BMW en 2012.

Toyota y BMW han trabajado en el proyecto que desembocará en el nuevo BMW Z5 desde hace años. Se han dejado ver muchas mulas de pruebas en carreteras públicas y en Nürburgring. Este proyecto surge a raíz de un plan de colaboración entre ambas marcas que conseguiría que cada una se nutriera de tecnologías importantes de las que ahora no disponen. Toyota, por ejemplo, ya cuenta en su gama con motores diésel desarrollados inicialmente por BMW.

Un proyecto entre BMW y Toyota

El BMW Z5 y su hermano el Toyota Supra

Al respecto del BMW Z5, sabemos que visualmente será muy diferente del Toyota Supra. En cualquier caso, BMW y Toyota se habrían embarcado en este proyecto por la certeza de que compartiendo desarrollo, se reducen los costes, y finalmente es una solución muy interesante para conseguir que sea viable un producto de bajo volumen.

El BMW Z5 debería ampararse en tecnologías como los motores de seis en línea de BMW, y los cuatro en línea turbo, para cautivar a su clientela. El de Toyota muy probablemente hará lo propio recurriendo a mecánicas híbridas, que ciertamente son la tecnología más importante para Toyota.