
Es un hecho que a Cadillac se le llevan atragantando los alemanes y japoneses desde hace años. Imagino que a General Motors no deberá hacerle ninguna gracia que los fabricantes de lujo forasteros les hayan arrebatado su territorio. Para ser justos habría que decir que Cadillac ha hecho méritos para no poder competir con los productos que llegan cruzando ambos océanos. Pero soplan aires de renovación en Detroit, la industria se recupera del desmoronamiento de 2008 y se atisban soluciones muy acertadas para recuperar el trono perdido.
Así las cosas General Motors está apostando muy fuerte por sus dos marcas de lujo, Buick y Cadillac, principalmente en la línea de potenciar su gama de vehículos más compactos, o en otras palabras, el lujo para todos los públicos. El Cadillac ATS es toda una declaración de intenciones y el regreso a un segmento inédito para la marca al otro lado del Atlántico desde prácticamente los años 80. Cadillac quiere poner en la carretera un producto óptimo, distinguido y evitar que sus clientes tengan que rascarse en exceso el bolsillo.
8 de enero de 2012