
De una forma más muy discreta Mitsubishi ha presentado los reajustes que ha practicado en su pick-up L200, que ya llevaba unos cuatro años sin sufrir nada más que ligeras modificaciones. Ahora le toca lo que llamaríamos “lavado de cara” pero con algo más. No es que gane demasiado en su aspecto pero sí mejora pequeños detalles, crece en capacidad, aumenta el equipamiento y dispone de mayor potencia diésel.
A primera vista ya se ve que en el frontal se centran las variaciones estéticas. La parrilla pasa ahora a ser cromado aunque mantiene su forma y bajo el paragolpes se incrusta un protector plateado propio para una pick-up que se alejará a menudo del asfalto. En las ópticas se aprecian cambios ligeros con nuevos marcos para las luces antiniebla y una reordenación de las luces principales.
24 de marzo de 2010