De los ídolos derrocados y de los sucesores de algunos dioses

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Por lo regular, cuando un niño se inicia en la práctica del automovilismo, imaginariamente se transforma en su ídolo, tanto en competencia como fuera de ella. Es común escuchar “Yo soy…” o “algún día quiero ser como…” y aunque ese niño nunca haya experimentado el sabor de la victoria, tendrá la convicción de ser tan grande como ese admirado piloto al que idolatra. Pero en realidad son muy pocos los niños que al crecer alcanzan sus objetivos y es porque solo aquellos que anhelan con auténtica convicción se convierten en lo que más desean. Los modelos a imitar permanecen allí, hasta que la concentración, el trabajo, el desarrollo y la constancia los alcanzan e incluso los superan. Así como Ayrton Senna idolatró a Emerson Fittipaldi y a Juan Manuel Fangio, Michael Schumacher utilizó la imagen de Senna para motivarse, situación que se repite con los mejores pilotos de la última década, con la salvedad de que Lewis Hamilton adoptó a Senna como su modelo a seguir y Sebastian Vettel lo hizo con Schumacher.

Sin duda alguna, el Alfa y el Omega de la idolatría en el automovilismo seguirá siendo Juan Manuel Fangio ya que los cinco títulos alcanzados por el argentino representaron una obsesión para varias generaciones de pilotos. De su legado derivan las inquietudes y los desvelos de muchos que crecieron bajo la fascinación de sus hazañas. Es de acotar que al no existir la televisión, la radio y la prensa hicieron soñar al público al transmitir las gestas de un héroe que posteriormente se convirtió en un ídolo de juventudes. Graham Hill, Jack Brabham, Jim Clark, Jackie Stewart, Emerson Fittipaldi y Niki Lauda signaron dos décadas, en tanto la siguiente generación liderada por Alain Prost, Ayrton Senna, Nelson Piquet y Nigel Mansell, simbolizó la Fórmula 1 en los años ochenta y principios de los noventa. Todos ellos, de alguna manera, permanecieron marcados con lo que Fangio representó porque habían vivido la época o mantenido contacto con fanáticos del mito argentino desde muy pequeños.

Tan grande resultó el impacto que causó el legado de Juan Manuel Fangio que aún para su deceso, 17 de julio de 1995, todavía estaba vigente la barrera mental de alcanzar cinco cetros, o ganar títulos con cuatro escuderías distintas, indicio de que por años resultó una tarea titánica e infructuosa para grandes pilotos, que a su vez pasaron a ser modelos a seguir, pero, a diferencia de generaciones anteriores, los niños y jóvenes nacidos a partir de la década de los sesenta sí pudieron observar las hazañas de sus héroes a través de la televisión, situación que popularizó el culto a los que para entonces eran los pilotos más exitosos y admirados.

Fangio dejó para la posteridad muchos registros que aún se mantienen, pero más allá de las estadísticas, su legado ha servido para diferenciar al genio del profesional. Fangio, el factor humano, siempre fue más importante que el coche que pilotaba, por ello llegó a ser el más grande de todos, sin importar su edad, las temporadas en activo o que tuviera en sus manos el volante de un Alfa Romeo, Ferrari, Maserati o Mercedes. Para Fangio no existían los cálculos ni las estadísticas, solo la distancia que debía recorrer ya que siempre pilotaba para ganar. Esa característica, el arquetipo de superioridad, también definió a Ayrton Senna, quien demostró ser competitivo más allá de la mecánica que tuviera a su disposición. Durante toda su carrera, el brasileño siempre intentó mejorar hasta superar sus propios límites a través de un único pilotaje agresivo, sin mayor dosificación de recursos, que desde un principio impresionó al público, sobre todo a los jóvenes, quienes observaron en Senna a alguien que daba el todo desde la clasificación hasta el banderazo a cuadros. Cada vuelta al circuito era otra oportunidad de batir el récord y además en lluvia marcaba una mayor diferencia con respecto a sus rivales, era rápido hasta bordear la imprudencia.

Involucrar la religión, el arte y el competir como si se tratara de una afrenta nacional también distinguieron al brasileño pero en su caso, a diferencia de la época Fangio, Senna y sus hazañas se elevaron hasta transformarse en fenómenos mediáticos, la televisión permitió observar a un virtuoso y carismático piloto; una imagen romántica que caló en el público porque era la respuesta, el antagonista que requerían para sacudir a los modelos fríos y calculadores que, como Niki Lauda, Alain Prost o Nelson Piquet, se habían instaurado en la Fórmula 1. La categoría con más seguidores en el mundo se había transformado en una escuela y los más jóvenes adoptaron las imágenes que ofrecían sus maestros.

Lewis Hamilton nació en 1985 así que cuando tuvo uso de razón, seguramente Ayrton Senna estaba en la cima de la Fórmula 1, era el referente a batir si de acumular poles se trataba y además exhibía una personalidad tan particular y mística que le diferenciaba radicalmente de su gran rival Alain Prost. Es lógico pensar entonces que el niño Lewis Hamilton quedó impresionado al observar su primera carrera de Fórmula 1, la cual seguramente ganó Senna al volante de un McLaren. Hamilton trasladó esa idolatría por el brasileño hasta el karting, el detalle de su casco es más que evidente. Para Hamilton, Senna fue su inspiración durante su etapa de formación ya que además de tenerlo presente cuando corría, siempre repasaba sus vídeos para aprender y motivarse.

Cuenta una anécdota que en 1995, un niño de 10 años llamado Carl Lewis Hamilton, proclamado campeón británico de karting, se acercó hasta Ron Dennis y le manifestó su intención de pertenecer a McLaren para reemplazar a Ayrton Senna, quien había fallecido un año antes. Trazarse la meta de emular al brasileño seguramente se consideró una inocentada de aquel chiquillo. Sin embargo, algunos años más tarde, ese mismo Lewis Hamilton, a pesar de tener grandes contras en sus aspiraciones, prejuicios raciales y falta de recursos por delante, confirmó que todo campeón inicia con una imperturbable mentalidad ganadora. La visualización de cómo se imaginó en un futuro fue determinante para mantener todas las metas al alcance, por muy atrevidas que fueron desde su concepción.

Como sucede en estos casos, las comparaciones entre uno y otro suelen resultar, en una primera impresión, una herejía. Cuando Lewis Hamilton llegó a la Fórmula 1 y declaró que se inspiraba en Ayrton Senna y aspiraba ser como él, de inmediato se originó un rechazo hacia sus anhelos porque para los que vivieron la época Senna jamás existirá otro piloto con semejantes habilidades, aunque para 2007 ya Michael Schumacher había echado por tierra muchos registros históricos. No obstante, en apenas unos meses, Hamilton silenció unas cuantas voces agoreras y, a diez años de su debut, ya está a dos poles de alcanzar a Senna, a quien iguala en títulos, y marcha segundo en victorias por detrás de Schumacher. Salvo los seis triunfos en el Gran Premio de Mónaco, todas las marcas personales de Ayrton Senna estarían por ceder a manos del inglés, así que su visualización todavía permanece enfocada y está a tiempo de seguir sumando números a su estadística personal. Sin embargo, hay un detalle y es que cuando se trazan metas tal vez no se piense en llegar más allá del camino estipulado, para evitar reciclar experiencias en la consecución de un logro diferente al que se pensó originalmente.

Hamilton idealizó a Ayrton Senna, así que es probable que en su mente permanezca una representación mental del piloto brasileño, seguramente asociada a su época de mayor esplendor. Al no poder competir contra él se construyó una imagen de inaccesibilidad, tal como ocurrió con aquellos que veneraron a Juan Manuel Fangio. Sin embargo, una situación muy diferente sucedió con Michael Schumacher, quien sí pudo competir contra los grandes pilotos de la época e inclusive se dio el lujo de batirse con ellos en las pistas. Confesó Schumacher, a sus 15 años, tras conquistar el campeonato alemán de karting, que también era fanático de Ayrton Senna y quiso el destino que su temporada de debut en la Fórmula 1 fuera la misma en la que el brasileño alcanzó su último título. Schumacher tuvo la dicha de enfrentar a los dioses de su Olimpo particular y más que eso, erigirse como el antagonista de Senna cuando Nelson Piquet, Alain Prost y Nigel Mansell salieron de la escena.

Al no estar expuesto al efecto Fangio y confrontar directamente a quienes sí lo estuvieron, al parecer permitió que el alemán no fuera afectado en gran medida por la barrera mental de la admiración por los cinco títulos y de toda el aura cuasi celestial que envolvió a los protagonistas de la década de los 80. Schumacher vivió el presente y le sacó provecho a todo lo que sucedió tras la muerte de Senna. En él no hubo espacios para debilidades ni sentimentalismos, estaba obsesionado por los triunfos y por los reconocimientos, cada campeonato resultaba en una nueva aventura y no en una apática rutina. El éxito siempre estuvo en su mente y se creyó el más grande cuando confirmó que todos sus fetiches podían ser derrotados.

Schumacher marcó otra época en la Fórmula 1, no obstante, aunque sus estadísticas personales resultan de lo más impresionantes, carece de la veneración de la que sí disfrutaron Juan Manuel Fangio y Ayrton Senna. Llegó a marcar un hito en Alemania al ser el primer campeón de esa nacionalidad y se transformó en todo un suceso a nivel mundial en cuanto a establecerse en áreas comerciales y políticas. Pero es también por la constante exposición mediática que salieron a relucir muchos elementos que aseguraron su predominio como el uso febril de la tecnología, los ingenieros asumieron buena parte del control al configurar el coche según cada sector del circuito, en una Fórmula 1 diseñada a su medida para que brillara y asumiera el liderazgo de la generación post-Senna. Pero también los medios expusieron su criticable reincidencia en las maniobras antideportivas para conseguir sus metas. Con todo y sus tropiezos, Schumacher debe ser considerado un grande debido a su innegable aporte a la Fórmula 1 moderna.

Ha querido el destino que en apenas una década, dos pilotos se aproximen a los registros de Michael Schumacher, quien participó en 19 temporadas, y uno de ellos justamente haya experimentado la vivencia de poder derrotar a su ídolo en carrera, lo que incidió en revertir el efecto del bloqueo psicológico. Sebastian Vettel era un niño cuando la época del dominio Schumacher, pero en 2010 pudieron competir en un mismo campeonato y el joven alemán se alzó con la corona. Ya en 2008 y en 2009, Vettel había logrado victorias con escuderías de segunda, lo que era un aviso de lo que podía realizar, e interesante además resulta el hecho de que en pista ha tenido un antagonista que también está acostumbrado a las hazañas y desafíos, ya que Lewis Hamilton, en apenas cuatro años, saltó del título de la Fórmula 3 hasta el título de la Fórmula 1.

Hace algún tiempo, escribí que tanto Hamilton como Vettel competirían por alcanzar y superar los siete títulos porque más allá de la proyección que llevan a estas alturas de sus respectivas trayectorias, ambos sostienen un duelo particular para determinar quién se quedará en la cima absoluta. Pero en este punto, es interesante acotar que no se advierte un efecto Schumacher, es decir, así como el legado de Fangio fue respetado y honrado por varias generaciones, lo realizado por el alemán parece que no tendrá la trascendencia temporal que se creía cuando se instauró ya que Hamilton y Vettel, en teoría, ahora es cuando transitan por la mitad de sus carreras.

Las estadísticas resultan importantes para dejar huellas, pero quienes observan no se detienen a sacar cuentas sino que se deleitan con lo que sucede, miran con ojos de niños buscando la fantasía, el rebase imposible, la determinación por la victoria, eso es lo que pervive en las memorias. Con Hamilton y su fijación por Senna, o con Vettel y su admiración por Schumacher, parece que la vida misma se nos muestra en la Fórmula 1 para impartir una lección de esas que por muy dura que parezca se debería asimilar. Los ídolos permanecen inalcanzables en la mente de quienes no los intentan derrotar. Vettel y Hamilton forjaron sus ídolos a partir de una imagen ganadora, pero los grandes, los genios deben brillar con luz propia y no a la sombra de los demás. Así como sucedió con Schumacher, cuando advirtió que Senna era humano, Vettel tuvo la oportunidad de confirmar que el invencible ideal que se forjó cuando pequeño no era tal en la realidad. Schumacher concedió la oportunidad de exponerse vulnerable ante ambos y fue derrotado. Este año Hamilton y Vettel continúan su avance para sumar otro título a sus trayectorias y con seguridad están siendo idolatrados por la mayoría de los niños del mundo, probablemente alguno ya se ha planteando seriamente ser más grande que ellos.

Lee a continuación: Valtteri Bottas consigue su primera victoria en la cuarta carrera con Mercedes AMG

  • M.A.

    Los idolos de cada uno son de cada uno. Uno se puede sentir inspirado por un grande, pero a la vez ser consciente de lo que a su vez le separa.
    En el artículo se menciona a muchos grandes pilotos, y se enumeran sus virtudes. Virtudes que a mi me cuesta ver en los pilotos actuales.
    Sobre todo una; la profesionalidad, no reñida con la pasión.
    En los actuales se puede encontrar, pero mas que profesionalidad es profesionalismo. Que no es lo mismo.

    • M.A.

      Creo que debo explicar la diferencia entre profesionalidad y
      el profesionalismo.
      Los pilotos actuales son profesionales a tope. Su
      profesionalismo está fuera de toda duda. Pero por “profesionalismo”
      entiendo atender a todos sus compromisos, tanto dentro (pilotando) como fuera
      de la pista. Pero su caracter no es profesional. Vive contaminado con el
      pensamiento actual de que la victoria es lo unico. Ya no la victoria, sino el
      ser “los más”.
      Los más jóvenes, los que más poles, los que más victorias…..
      etecé. Por no hablar del consabido (e imposible, como hemos comentado en este
      foro hasta la saciedad) “El mejor…. De la Historia”, “…. De todos los tiempos…”
      y tal)
      Con estos condicionantes, no solo corren contra sus coetáneos
      y contra si mismos, sino contra la historia. Su nivel de profesionalismo
      empieza a chirriar cuando les vienen mal dadas. De forma cierta o a veces
      imaginaria. En resumen, muchas veces (incluso aquí) surge el epíteto de “niños
      mimados”
      Por eso remarco la diferencia, antiguamente los pilotos eran
      menos profesionales (aunque a nivel conducción su dedicación era plena), pero
      su profesionalidad era al 100%. Cuando estaban lo estaban “a tope”, pero su
      actitud era más madura, aceptando que no todo es un camino de rosas, y que hay
      vida también cuando bajas del coche, aunque te ganes la vida con ello. Y
      aceptando las derrotas con la misma naturalidad que las victorias. Ni tras una
      derrota cae sobre ti toda la vergüenza, ni tras una victoria eres “el rey del
      Mundo”.
      Por supuesto, entonces y ahora hay excepciones. Pero a
      grandes rasgos esta es mi impresión de los pilotos (y del automovilismo en
      general) antes y ahora.

      • emjpshyco

        No puedo estar más de acuerdo. Cuando yo era pequeño, me acuerdo que los Schumacher, Hill hijo, Häkkinen, Villeneuve hijo y demás pilotos de finales los 90, que fue cuando empecé a ver la F1, eran “señores mayores”, hombres que como mínimo rondaban la treintena, salvo algunos “chavaletes” que empezaban a debutar (como Alonso, Button, Raikkonen, etc). Pero con el paso de los años, de repente pasaron de ser “señores mayores” a ser chavalines más pequeños que yo, encontrando muy pocos pilotos de mi edad en la categoría reina (que recuerde Magnussen y Vandoorne son los únicos y ya parecen mayores al lado de los últimos debutantes).

        A principios de siglo empezaron a sentirse los primeros efectos de estos “pilotos en serie” que alguien ha comentado por aquí arriba, con pilotos que sabían que iban a serlo desde la más tierna infancia, bien por temas económicos, o por pasiones/frustraciones de los padres volcadas en los hijos. Hemos visto ya muchísimos “Jr” o “hijo de {{insertar nombre de piloto de los 80-90}}” en parrilla, y digo de los 80-90, porque los Jacques Villeneuve o Damon Hill me siguen pareciendo más “genuinos. Y por otro lado tenemos a los pilotos perfil Stroll a golpe de talonario, intentando apresurar más y más su llegada a la F1, situación que ha culminado con Verstappen hijo.

        En el nuevo milenio han cambiado mucho las cosas, y en parte veo positivo que la FIA haya establecido un límite mínimo de edad para correr en F1, porque a este ritmo íbamos a ver, tarde o temprano, a algún chaval con mucho dinero al menos hacer un test en F1 viniendo directamente de los karts, sin ni tan siquiera pasar por las Fórmulas 4 o 3. Y no dudo de la pasión de todos estos pilotos, pero me parece un poco cartón piedra que enfoquen tantísimo sus vidas por influencias externas, generalmente paternales.

    • almafuerte

      Estoy bastante de acuerdo. No quiero ser tajante porq cuando empese a ver la F1 era un niño y esos pilotos me parecían casi súper humanos, ahora he vivo, he pilotado, lejos, muy lejos de su talento y capacidad, pero comprendo q no son dioses. En esa ecopa alguien de 30 años era un señor mayor y ahora me parece un chavalin. Y por ahí va mi opinión. Creo q no es lo mismo llegar a la F1 con 25 o 26 años q con 18 o 20. Ni es lo mismo empresar a pilotar a los 15 o 17 años q a los 6 o 8. Lo q veo es q ahora algunos pilotos llegan a golpe de talonario más q llegar a fuerza de talentó. Claro q antes también se pagaba, pero no las cifras de ahora. Estaba más al alcance de los talentos. Tengo la sensación de q los pilotos actuales son productos fabricados en serie, criados desde niños para llegar, con algo de talento y mucho dinero llegan. Los pilotos actuales son pilotos, entrenados, pensado, financiados para ser pilotos. Llegan con menos vida vivida, con menos experiencia de “la calle” por decir algo. Tiene un representante con 10 años o enteran en algún problema de jóvenes pilotos a los 12. Saben pilotar mucho y muy bien, pero no saben más q eso.
      Quien ve a Hamilton, Vettel o cualquiera de ellos después de la F1 haciendo q? No creo q ninguno sea un Lauda, viviendo la F1 desde otro lugar, respetado y escuchado. Dan toda la sensación de tener fecha de caducidad y despues… Nada, dificultó q algún ingeniero o jefe de equipo les importe su opiñon terminada su carrera, casi creo q no les importa ahora mismo. Por eso admiro la actitud de Rosver, soy campeón, adiós, allí hos quedáis. Aunque luego diga q quiere ser actor de películas de acción. Es q no saben más q correr, tirar para delante, es lo q aprendieron desde niños.

      • ikki Power

        Yo creo que es una cuestión del paso del tiempo, dentro de 30 años se hablará del kaiser como ahora se habla de Fangio, como una leyenda. Ahora mismo esta muy cerca su carrera profesional, como para que suceda eso. Muchos critican al kaiser por sus maniobras polémicas (y con razón) pero Senna también tuvo las suyas, por poner un ejemplo, aún así creo que es un caso diferente, porque iba camino de ser una leyenda, pero su muerte creo que lo elevó a mito todavía de forma más exagerada (yo es la primera vez que oí hablar de la f-1 con su muerte, tenía 9 años).

        Y de algunos de los pilotos actuales también, Alonso, Vettel, Ham alguno, no sé cual, también será recordado como un pilotazo, evidentemente no a todos se les recuerda por igual, pero la perspectiva de los que hemos visto pilotar a Schumacher con una cafetera y casi ganarle el mundial a los williams, o a un novato empatar a puntos con el actual campeón del mundo, o un crío ganar con un equipo segundón en imola en un fin de semana memorable o un piloto también con un Ferrari dar guerra a un equipo que arrasaba sin piedad alguna. Todo eso es memorable dentro del contexto de la f-1 del momento.

        El paso del tiempo es el que hace que las cosas se vean con una perspectiva diferente, no únicamente las estadísticas. EL trabajo oscuro que hizo ferrari los cinco años, antes de ganar su primer mundial fue memorable, metódico, cada año a más, más cerca de ganar, un poco similar a lo que se hizo en mercedes antes de sus títulos y curiosamente dos nombres repetían en esa ecuación, Ross Brawn y M. Schumacher… ¿Casualidad? Puede que sí, puede que no.

  • Ya que el articulo tiene un tono personal y reflexivo, me lanzo a la piscina y me meto en terrenos complicados.

    La diolatria por Senna, aparte de por su innegable desempeño en pista, para mi tiene tambien ciertos carices religiosos, no descubro nada si digo que Senna era poco mas o menos que un fundamentalista católico pero lo que si que lo mismo medio descubro(o me he descubierto con los años) es que cuanto mas católico apostólico y romano es el pais mas Sennistas hay, y mas cerrados son con la excepción de Italia pero porque tienen a Ferrari que que os voy a contar. Por contra en paises de tradición calvinista la eficiencia y el perfil colectivista esta mejor visto.No se que religión profesa la familia de Hamilton, pero viendo sus tatuajes y crucifijos de oro dudo que el sea protestante.

    No digo que haya fanaticos de Senna porque sean católicos, digo que Senna era Senna por serlo y su forma de ser y obrar entra en comunión de manera mas directa con gentes con ese substrato cultural, por contra en gentes con otros substratos y otras maneras de ver la vida ese modelo lo ven como algo un poco ilógico.

    Personalmente soy de familia católica, pero tambien con antecedentes masonicos, asi que soy de Schumacher.

    • M.A.

      No creo que tenga nada que ver. Personalmente no me importa la religión, o el grado de religiosidad, (de “beatez”, para entendernos) que profese nadie, mientras respete la de los demás. No me extraña saber que Senna era más o menos católico, pero es la primera vez que oigo esto asociado a su figura. Quizá si hubiera vivido ya retirado y se hubiera dedicado a las obras beneficas o algo así (y en vida ya ayudaba a asociaciones pro-meninos da rua y cosas así) este factor pesaría mas. Pero dudo que los aficionados lo valoren más por este hecho, ni que su figura trascienda más alla del mundillo del aficionado al auomovilismo por ello.
      Tambiém (recordemos, y sin que sirva de nada más que comentarlo) que en diversos circulos (no solo por lo que dijo Piquet en su dia) se comentaba que Ayrton era homosexual.
      Yo (insisto y remarco) ni lo se cierto ni me importa. Pero igualmente tampoco creo que entre el 99.999% de publico y aficionados cambie en lo más mínimo la valoracion que tenemos de el como piloto y como persona.

      • ¿Es la primera vez que escuchas que era un devoto católico? No joas M.A….(permitaseme el tono coloquial). Creo que no ha habido otro piloto en la historia de la F1(ni de los rallys, ni de las motos, ni…) que hable mas de dios, ahora Hamilton en eso le esta imitando pero no le sale demasiado creible.

        En cualquier caso, hablo mas de culturas locales que de si tal es luterano y el otro adventista del septimo dia, a un nordico normalmente ese rollo de “hablo con dios todos los dias y me dice que cuidao en la Rascase” le va a sonar peor normalmente que a un latino. Ya hay varias ciencias que se ocupan de eso(doy fe porque mis estudios universitarios son de una de esas ciencias aunque de poco ma han valido) asi que no voy a descubrir la polvora asi de golpe, pero desde luego en el entramado sociológico las religiones pesan y mucho, aunque uno no las profese. El punto en el que influyen en los caracteres es lo de el huevo y la gallina.

        A todo esto, ¿sabe alguien que profesa(si profesa algo) Hamilton?

        P.D: Siempre me hizo mucha gracia esta viñeta de Joe Team Bar, se ve fatal porque es una foto con el movil, a ver si me da tiempo luego a escanearla.
        https://uploads.disquscdn.com/images/773abccb1f45937610feb6ce70c8c2933c22b9aae2e999ff4ff8dd2e38ae33c7.jpg

        Poniendome plomizo me hace gracia la dicotomia que tenian los franceses antes de hacerse musulmanes, por un lado son el pais de la ilustración pero por otro tienen una cultura católica bien enraizada.

        • M.A.

          No se si lo habia escuchado antes. Si lo habia escuchado igual no le di importancia. Lo que cada uno hable con Dios no me preocupa, mientras le aporte cosas positivas. Si era el caso de Ayrton, me alegro por el.
          Creo que es algo muy personal y positivo si te permite estar en paz contigo mismo y los demas.
          A mi personalmente no me influye a la hora de valorar a un piloto.

        • M.A.

          P.D.: en las motos, por ejemplo, si recuerdo haberlo oido de Freddie Spencer. No católico, sino muy devoto de una de estas iglesias tipicas USA (metodista, episcopaliano…no recuerdo, una de estas)
          Y jugadores de basket, recuerdo algunos, sobre todo mormones, casi todos formados en la Birgham Young University, de Utah (la tierra de los mormones…)
          Pero, ya te digo, no pasa de la mera anécdota.

    • almafuerte

      Sin amino de contradecir tu teoría, tengo q decirte q Senna, tremendamente cristiano, está bastante lejos de un “católico, apostólico, romano”.
      Su actitud es más la de un evangelista, religión muy espandida en sudamerica y casi líder en Brasil.
      No era amigo de imágenes, símbolos, vírgenes y demás parafernalia Católica. Puede q tu teoría se sostenga, pero cambiando catolicismo por cristianismo.

  • Jacobo87

    Yo creo que cada época tiene sus ídolos y los grandes de la F1 se van sucediendo a lo largo de la historia. El recuerdo de cada uno depende de muchos factores: para mí, Fangio es una leyenda porque lo ganó todo y prácticamente cuando y cómo quiso. Sus porcentajes de victorias son apabullantes y en su recuerdo además de estos hitos, pesa la épica de ser un pionero de la F1 en los 50. Con él conecta Jim Clark, cuyo recuerdo sigue muy presente por su prematura muerte y su velocidad incuestionable. Después de él, aparecen Stewart y Lauda; que al tenerles por el paddock con más frecuencia, parecen menos recordados en su faceta de pilotos que los anteriores. El recuerdo de Niki se desvanece a veces entre sus últimas declaraciones. Desde ahí entramos de lleno en los 80; con el famoso cuarteto de la foto de Estoril. Entre ellos el recuerdo de Senna prevalece sobre los demás, pero no puedo evitar pensar que su prematura muerte ahora justo hace 23 años y su mística especial es lo que le hace perdurar. Los 90 y 2000 ya son territorio Káiser. El dominio de su época en Ferrari sigue muy fresco en la memoria y hace que muchos olviden (o no hayan visto) cómo ganaba con Benetton o los primeros años de Ferrari batallando con coches muy poco competitivos. Esa superioridad casi dictatorial (y algunas maniobras) hacen que su figura sea más controvertida y que haya quien no quiera reconocerle como el mago que fue. Seguro que más de 1 respiró por fin cuando le vió retirarse por vez primera. Su estado actual también hace que la mayoría de informaciones hacia él se centren en la especulación sobre su estado más que en su trayectoria deportiva.

    Por resumir: parece que Fangio, Senna o Clark por haber muerto al volante o por prácticamente nadie haberles visto correr están en un pedestal en el recuerdo; mientras que Stewart, Lauda o Schumi son más célebres por las noticias ajenas que generan que por sus títulos. Para mí es esta la diferencia y no siempre es justa.

    P.D: Vaya por delante que mis favoritos son: Clark, Schumacher y Senna.

    • Brian Clariana

      Uhm… Pero de ser asi el caso creo que Nuvolari estaría en boca de todos. Nadie que este vivo hoy lo vio correr. Y aum asi están presente las cronicas de su carrera.

      Y solo queda soñar, que hubiera pasado si Tazio hubiera nacido 20 o 30 años despues.

      • M.A.

        Sobre Nuvolari, yo siempre digo (quizá ya lo dije aquí en su día) que es como, por ejemplo, en la opera, el famoso tenor Enrico Caruso.
        Nadie que esté vivo (o muy poca gente) lo ha oido cantar. Y las grabaciones que quedan lógicamente tienen una calidad técnica que nos impide apreciar plenamente su talento. Recordar que murió en 1921. Sin embargo la gente en su época que lo oyó dijo que era el más grande. Debemos fiarnos de su criterio, pero es imposible hacer la comparación con (p.ej) Pavarotti o el resto de cantantes actuales.
        Yo de Nuvolari digo lo mismo. Por ejemplo Ferdinand Porsche dijo que “Nuvolari es el más grande, del pasado, del presente y del futuro”.
        Don Enzo le admiró profundamente Y se dice que al verlo conducir fué cuando decidió retirarse como piloto (se comenta que Vittorio Jano le dijo; “Enzo, ¿esperas de verdad poder hacer lo que él hace?”, motivando que este se tomara en serio el retiro)
        Cuando murió Tazio, Ferrari comentó que debió de morir frustrado en la cama de un hospital, pensando que Nuvolari hubiera preferido morir al volante. El fuerte de Ferrari desde luego no era la empatía.
        Caracciola en su biografía (la recomiendo) le define como “un demonio al volante” (otro grande a no olvidar, el gran Rudolf…)
        Estos grandes de la epoca mas grande, heroica y trágica de la competición lo tenian como un auténtico heroe, un monstruo del volante. Debemos fiarnos de ellos y hacer honor a su criterio.

        • A mi siempre me ha dado la sensación de que para los aficionados que aunque sea en crónicas vivieron en directo esos dias y los inmediatamente posteriores Nuvolari era “su Senna”, incluso mas que Fangio. Se habla de el cuarteto de Estoril pero en preguerra entre Nuvolari, Rosemeyer, Caracciola y el poco revindicado Varzi tenian una buena liada.

      • Jacobo87

        Voy un poco por donde M.A. Todos hemos visto algún vídeo de fangio. Le hemos oído hablar en entrevistas bastante recientes y su recuerdo no se pierde en el tiempo. Nuvolari va en un pack con Rosemeyer, Caracciola, Varzi y demás. Precursores de lo que luego se llamó mundial de F1. Tal vez por eso si recuerdo no sea tan intenso como el de Fangio. No hay más que ver a Ascari; a años luz en la memoria popular.

        Saludos!

        • Brian Clariana

          Uh cierto lo de Ascari y una lastima por que el italiano era sumamente talentoso. Supongo que en Italia sera mas recordado, junto con Bandini.

      • SI Nuvolari hubiera nacido 30 años despues lo mismo no es nadie, no es lo mismo verselas con carreteras malamente adoquinadas, carreras de noche con faros de carburo, transmisiones sin sincros, etc. etc. O a lo mejor segui siendo el Nuvolari que todos tenemos en mente pero 30 años despues.

        Divagando, hace tiempo leí un articulo sobre que hubiera pasado si Loeb nace 20 años antes y le toca debutar con un Talbot Samba con goteras y barras antivuelco mas esteticas que funcionales, en rallys malamente señalizados y suerte si no se colaba un paisano con la C15 en un tramo, con barrancos por todos los lados y espectadores heridos rally si rally tambien(sobre eso el velo es tupido, gracias a dios no existian las redes sociales…) etc. etc. El caso es que Loeb nació cuando nació.

        • Jacobo87

          Has abierto una caja de Pandora aquí. Yo dejó una pregunta que nunca he sabido responderme del todo: Hace décadas los pilotos eran tan buenos como ahora o simplemente ganaba el que mejor mezclaba la habilidad con echarle 00? Quiero decir: ahora el factor del valor queda mucho más anestesiado, ya que ningún piloto da gracias de poder volver sano a casa.

          Probablemente a los pilotos actuales les faltaría el valor para apretar como Fangio en Nordschleife 57; pero, en un contexto de max push continuo como el de ahora, esos mitos estarían a la altura? Apretando sin fallar en una sola curva? Corriendo sin ese famoso margen que se guardaba Fangio?

          • Brian Clariana

            Supongo que algo que dice Turbo es cierto, cada uno en su epoca, Quizas Tazio no hubiera sido el Monstruo en carreteras si hubiera corrido en los 60, o Fangio no entorcharia una en los 2000, o Schumacher no hubiera corrido mas que unas carreras sin suerte en los 50, quizas fueron los mejores por que se supieron adaptar muy bien a su medio.

          • M.A.

            Estoy de acuerdo con los 2, Jacobo y Brian.
            Siempre digo que los “… y sís…” los carga el diablo.
            Nunca se sabe que podria haber pasado.
            Incluso un pequeño factor podria haber cambiado la historia.
            ¿y si Senna se hubiera enganchado en la salida en Monaco 84?
            ¿y si Schummi se hubiera quedado sin salir en Spa 91? (Si Gachot no “hubiera usado” aquel spray en Londres…)
            Qui Lo Sá, que dicen los pihos….

    • M.A.

      Sobre lo de Lauda/Stewart; es que, por ejemplo, entre las declaraciones “tipicas” de Lauda, un poco entre lo despectivo y lo excesivamente ególatra algunas veces, y las de Stewart (y me remito por ejemplo a la conmovedora y magistral parrafada final de “The Green Hell” -¡Que grande es Sir Jackie!!!-) hay no un trecho. Un abismo.
      Sir Jackie fue grande fuera y dentro de la pista. Junto al “otro” Jackie (Ickx), uno de los que se “plantaron” en pro de la seguridad en una época crucial. La F1 y el automovilismo en general no “habría sobrevivido” a los años 70 y más aún, los 80, con un nivel de siniestralidad parecido al de los años 60. Gracias a ellos, como abanderados de la seguridad, y a los que supieron ver sus razones y seguirles, solo por eso merecen (ambos, pero en particular Stewart, de quien hablamos ahora) merecen la gratitud de todo el mundo del motorsport, y un lugar de honor en la historia.
      A menudo se olvida eso, y cuando hablamos de Stewart nos quedamos solo con sus 3 campeonatos (“Solo” obviamente entre comillas)
      Pero hay que recordar su casi 30% total de victorias absolutas (27 de 99) y sobre todo, a lo que ibamos, su absoluta PROFESIONALIDAD.

      • Jacobo87

        Estoy de acuerdo. Pero todo el mundo conoce a otros pilotos más recientes o más célebres por perder la vida al volante. Stewart tiene tanto por lo que recordarle, y además sabemos casan pocp de él; que a veces se obvia el pilotazo que fue.

        Saludos!

    • angeluam

      Leo tu comentario y si tienes razón en la forma en que los aficionados y jóvenes pilotos recuerdan a los grandes, y hay algo que me parece muy triste, nadie recuerda a Prost y si lo hacen es por Senna y eso que el tipo fue experto en despacharse a campeones mundiales o que lo serian en el futuro.

  • almafuerte

    Este lunes festivo pude ver el GP de Brasil 93, con victoria de Senna. Ver al brasileño bajarse del podio para darle un fuerte y emotivo abrazo a Fangio, q le entrega el trofeo, fue realmente emocionante. Y un ejemplo de humanismo y humildad. Un ídolo, aclamado de forma increíble q no tiene pudor en mostrar su admiración y cariño al Gran Fangio.

    • M.A.

      Yo vi ayer (cágate, perdon por la expresión) el GP de Alemania de 1983.
      En el viejo Hochenheim.
      Lo que más me llamó la atención, aparte de las batallas “cerradas”, p.ej. un duelo entre Cheever (Renault) y De Césaris (Alfa)…. ¡por la hierba!!!, fue la rotura de motor de Piquet, aparcando al borde de la pista, con fuego incluido, y extintores a mansalva (tapando la visibilidad…) Y NO SALIÓ EL SAFETY!!!!
      (P.D.: no habia, claro….)
      Hoy, la situación hubiera sido de bandera roja, fijo.
      No defiendo la falta de seguridad (actualmente, con el caso Bianchi y el caso del chico este; Billy Monger, la “politica” del “Safety” también se ha demostrado inadecuada…) pero si aplicarla con cabeza, con conocimiento. Ni pasarse ni quedarse corto.