Penélope y el perro de Pavlov

 | 

Una vez anunciada la participación de Fernando Alonso en las 500 Millas de Indianápolis, de inmediato una tendencia mediática envolvió la naturaleza del evento y la IndyCar pasó en instantes de ser una categoría de segunda a constituirse en un desafío de proporciones épicas. Eran predecibles todos los argumentos que suelen exponerse para un público condicionado, pero lo que más me indignó fue una comparación realizada entre el presente y la ocasión cuando Nigel Mansell desembarcó en suelo norteamericano, con el título de la Fórmula 1 en su poder. En apenas días, a través de una vorágine informativa de frágil sustento, se distorsionó la historia de la IndyCar, situación que a nivel sensorial me hizo evocar la imagen de Penélope, esperando sentada, y a su lado el perro de Pavlov.

Antes de proseguir indico que en la actual IndyCar todos los pilotos tienen las mismas posibilidades de ganar carreras ya que ninguno cuenta con una ventaja significativa en cuanto a la mecánica o la aerodinámica, disponen de un material muy similar. La única diferencia radica en la procedencia del motor, si es Honda o Chevrolet, y en el personal que se desempeña en los boxes. Por tal razón no es descartable la probabilidad de que Fernando Alonso, de lograr clasificar, gane las 500 Millas de Indianápolis, pero de allí a decir que la IndyCar constituye el mismo desafío de hace 20 años atrás o que la serie regresará a aquellos niveles de audiencia solo por la presencia del piloto es absurdo, incluso que se hable solo de Mansell para realizar osadas comparaciones, pero ni siquiera asomar lo ocurrido a Nelson Piquet, tampoco sorprende.

Cierto es que el último ganador de las 500 Millas de Indianápolis, Alexander Rossi, era un novato en la IndyCar, acontecimiento que por lógica concede cierta oportunidad a Alonso de lograr el triunfo, pero, como se dice coloquialmente, se debería echar el cuento completo y referir el contexto situacional de lo realizado por Rossi, ya que las probabilidades de reeditar una victoria de esa forma son demasiado remotas. Sobre este punto creo que fomentar el pensamiento crítico debería ser un deber de los medios de información, además de presentar los acontecimientos con la mayor objetividad posible, para que a partir de allí el público pueda concebir sus propias opiniones, pero la teoría de Iván Pavlov, referida al reflejo condicionado, todavía se aplica con mucho éxito a nivel de medios y por ello la reiterada estrategia de hacer sonar la campana para estimular al perro, en este caso receptores de la información, aunque no haya alguna comida en el plato.

Penélope sigue esperando y todavía no llega aquella gloria del pasado, hace sonar la campana al perro de Pavlov pero no le muestra la comida sino un plato repleto de ilusiones, sueños, esperanzas y aspiraciones. La artillería mediática señala que ganar en América será algo de trámite, imponerse en las 500 Millas de Indianápolis pasará a ser una hazaña mucho más grande que ganar el Gran Premio de Mónaco o las 24 Horas de Nürburgring, eventos que también se disputarán ese mismo día. Por supuesto que cuando Alexander Rossi ganó en 2016 todos esos argumentos no valían, eso es válido solo para esta edición. Que la IndyCar no es lo que parece a simple vista sino una competida serie donde Nigel Mansell quedó campeón a la primera, de allí que quien gane en la Fórmula 1 está capacitado para hacerlo en cualquier otra categoría.

No obstante, la IndyCar y la Fórmula 1 constituyen dos universos disímiles ya que la cultura automovilística norteamericana y su concepción del deporte profesional son únicas, hace algún tiempo me atreví a esbozar ciertos aspectos en un artículo, y por ello no comparto gran parte de lo que se ha expuesto últimamente en diversos medios, sobre todo el insertar a la fuerza el desempeño de Nigel Mansell, ya que se tiende a subestimar a la categoría americana sin tener argumentos determinantes. Solo basta con exponer que apenas un puñado de europeos ha ganado las 500 Millas de Indianápolis desde que Jim Clark y Graham Hill encadenaron sus victorias en 1965 y 1966. También se debería mencionar que presentar credenciales no asegura un lugar en la formación de salida, muchas de las vacas sagradas del automovilismo norteamericano no han pasado de las sesiones clasificatorias y tal particularidad no constituye un pequeño e insignificante detalle.

Es necesario aclarar que la actual IndyCar deriva del paralelismo de la IRL y de la Champ Car, ambas producto de la absurda división de la CART, la Championship Auto Racing Teams, que organizaba el campeonato Indy Car World Series, cuyo espectáculo y popularidad hizo tambalear a la Fórmula 1, desde finales de los 80 hasta mediados de los 90. Pretender revivir el acervo histórico de la mejor época de la serie a través de la presente IndyCar es una incoherencia mayúscula, de allí que rechace tales comparaciones. Se debería caer en cuenta de lo estéril que es esperar tanto tiempo para intentar en vano revivir una ilusión que permanece en el pasado. Obsesionarse por una imagen, creer que el tiempo no transcurre debería llamar a la reflexión, porque no resulta muy sano aferrarse al mito de Penélope. Se debe aceptar que ni Fernando Alonso ni la IndyCar atraviesan por sus mejores momentos, por más que se pretenda distorsionar todo en aras de generar publicidad y dinero, no hay manera de disimular decadencias y peor aún resulta evocar, desde una perspectiva actual, la época Mansell para realizar comparaciones porque se genera un efecto contrario al deseado.

Cuando Nigel Mansell desembarcó en la Indy Car, dando la espalda a la Fórmula 1, lo hizo como campeón reinante, llevando consigo su distintivo Red Five. Su presencia en la temporada de 1993 coincidió con varios factores que no se volverán a observar jamás. El británico era junto a Ayrton Senna las figuras más representativas de la Fórmula 1 en 1992, Alain Prost estaba en su año sabático y Nelson Piquet iba de retirada, así que la generación más competitiva que se haya visto se desintegraba. Mansell llegó a una categoría en la cual sus rivales serían, entre otros, A.J. Foyt, Mario Andretti, Al Unser, Rick Mears y Bobby Rahal, todos leyendas del automovilismo norteamericano, y además de ellos también estarían Emerson Fittipaldi, Al Unser Jr., Paul Tracy, Jimmy Vasser, Arie Luyendyk, Scott Pruett, Raul Boesel y los conocidos Teo Fabi, Stefan Johansson, Mauricio Gugelmin y Robby Gordon. Un total de 69 pilotos vieron acción, 25 escuderías, 4 marcas de chasis y en cuanto a los motores se presentó un choque de trenes, la batalla particular entre Ford y Chevrolet, los dos gigantes de América estaban involucrados, con toda la legión de fanáticos que, más allá de preferencias por pilotos o equipos, se identificaban con una de las marcas.

Los diseños de los monoplazas, muy semejantes a los Fórmula 1, y que en circuitos ovales parecían unos aviones cazas sobre el asfalto, resultaban espectaculares a la vista. Poderosos patrocinadores, la cerveza y el tabaco por delante, impulsaron la parte comercial del campeonato con millonarias inversiones. Es esa Indy Car, avalada por la CART, el punto más alto de cualquier categoría de monoplazas en América, todavía mantiene récords de audiencias, todo ello previo al inicio de la disputa con la IRL (Indy Racing League), en 1996, una situación paradójica porque al intentar buscar mayor paridad entre los competidores tomaron la vía de abaratar los costos, el resultado es lo que ahora se observa. Así que en 20 años no han existido maneras, ningún motivo para atraer a todos esos espectadores que desertaron, que aún no olvidan a quienes degollaron a su gallina de los huevos de oro. Acá la metáfora calza perfectamente porque de haber proseguido tal cual como estaba funcionando, y con el bajón que experimentó la Fórmula 1 tras la muerte de Ayrton Senna, la serie estaría posicionada en un lugar privilegiado dentro de la audiencia mundial. En este caso, Tony George y Mark Miles, organizadores de la IndyCar, han diseñado distintas fórmulas para traer de regreso aquella época de esplendor. Ambos, cual Penélope, todavía esperan el regreso de toda esa gran audiencia que prefirió desplazarse hacia la NASCAR.

La CART se extinguió, solo permanecen los recuerdos de lo que fue y no pudo ser. La actual IndyCar carece de la esencia de su antepasado e incluso a nivel de cobertura está condicionada por otros deportes de mayor popularidad y audiencia. El calendario de la serie apenas consta de 19 fechas y culmina tan pronto como en septiembre, para no estorbar en la cobertura televisiva a la NFL y a la MLB. Sin embargo, es de resaltar que las 500 Millas de Indianápolis, aunque no sea la definición del campeonato, tal como el Súper Bowl o la Serie Mundial, tiene una audiencia establecida de unos 3 millones y medio de televidentes, cifra que se va mantener por hábito ya sea con Alonso en la parrilla o sin él, y es porque a los norteamericanos no les interesa en demasía cuáles equipos o jugadores están presentes en sus principales eventos deportivos ya que igual serán espectadores solo por el hecho de mantener viva una de sus tradiciones.

Acá hay que sincerarse, la mayor audiencia de las 500 Millas de Indianápolis será de público norteamericano y ellos apoyan lo hecho en casa, allá Honda proviene de California y no de Japón. Las expectativas creadas en torno a una subida instantánea en los índices de audiencia se desvanecerán paulatinamente ya que impulsar la popularidad de la carrera fuera del contexto local no es tan sencillo. Aunque cueste asimilarlo, muchos estadounidenses no tienen ni idea de quién es Fernando Alonso o lo que hizo hace más de diez años atrás, el público más joven ni siquiera ha escuchado algo sobre él. Y es que la particular ideología del norteamericano lo lleva a identificarse con lo que está a su alcance, el mundo está adentro y no afuera.

Mientras tanto, Penélope y el perro de Pavlov seguirán esperando, ella por un juvenil y pletórico pasado que jamás envejece, él por la comida prometida.

Lee a continuación: No hay sitio en Porsche para Fernando Alonso

  • Chaman

    La verdad no conocía todos los comentarios vertidos sobre la disputa de Alonso en Indianapolis y su comparación con Mansell.

    He de decir que aún recuerdo la rueda de prensa donde Mansell hacia publico que dejaba Williams, decisión que no había tomado él en primera instancia, y se iba a la Indy, campeonato más ultradesconocido de aquella de lo que era la F1 en España. La F1 americana… decían algunos, yo lo vi como en el mejor de los casos una temporada de transición para volver de nuevo a la F1 y en el peor como el cementerio de elefantes, pero nunca se me paso por la cabeza que fuera a ganar el campeonato ni aun siendo seguidor del “León”.

    Todo lo que comentas lo comparto, aquellos años son irrepetibles y sobre todo la competición es totalmente distinta y aun así veo muy complicado ganar las 500 millas y ya si queda entre los 10 primeros ya para mí seria un gran resultado, tengo ganas de ver como se desenvuelve rodando con varios coches a cm, desde su época de kart no la habrá visto más gorda.

    Y los comentarios que comentas…me suenan a los típicos “colegas de bar” que me decían que el día que llegara Ken Block al mundial de rallys que seria campeón del mundo…a lo que les conteste yo, “ya lo hizo, e hizo el ridículo”…mucho desconocimiento sobre los que comentan y más los que los leen y entienden luego lo que quieren.

    • Humberto

      Cordiales saludos Chaman.

      Lo que está sucediendo a nivel de medios es un caso para analizar. Por una parte, quien se ubica desde la Fórmula 1 está seguro que todo el mundo conoce a los protagonistas de su “categoría reina”, pero por otra parte, en los Estados Unidos, los que se ubican en las series locales, poco o nulo interés tienen en las que corren fuera de su país. Cuando se anunció lo de Alonso, los medios norteamericanos acudieron al entorno del piloto, y hasta a quienes están auspiciando todo esto, para recabar información al respecto y pues…

      En la búsqueda del efecto Nigel Mansell:
      http://www.motorsport-total.com/usracing/news/2017/04/alonso-start-indy-500-hofft-auf-neuen-nigel-mansell-effekt-17041401.html

      Robin Miller entrevista a leyendas del automovilismo norteamericano, que no tienen la menor idea de quién es Fernando Alonso.
      https://www.racer.com/indycar/item/139649-in-miller-s-mind-indy-legends-weigh-in-on-alonso

      Reciente polémica generada por la periodista Jenna Fryer, quien sostiene que lo de Alonso es solo un truco publicitario.
      https://www.formula1blog.com/editorial/mario-says-fryer-owes-alonso-an-apology-over-indy-500-article/

      • Chaman

        Espero que todo esto no lo lean medios españoles por que de ser así…ya tendrían para tergiversar durante un mes.

      • almafuerte

        No te dejes engañar. Todo esto es un complot de la presidencia de Thump para ningunear a los grandes talentos españoles. Es mentira q no sepan q Magic Alonso es y será el más grande piloto de todos los tiempos en este y todos los planes, incluyendo estos últimos q anuncio la NASA. Tiene miedo, como Hitler en las olimpiadas, q un talento no naciel los humille. Y sobre todo creen q España es la capital de México.
        Sabemos más nosotros de los pilos norteamericanos q ellos de F1. Y vamos y mandamos a un novato, como la lié….

        • Brian Clariana

          a Redaccion YA!!! jajajajaja

      • Eloy E.G.

        Humberto, lo de Miller es un diálogo ficticio entre leyendas, una broma. En lo demás, puedes tener razón. Yo mañana lanzaré un artículo más o menos sobre el tema…

        • M.A.

          Es cierto. No se que clase de humor es, pero es claramente eso. Tiene alguna cosilla graciosa, pero es bastante estereotipado.

          • M.A.

            Tiene mas chicha el articulo de la tal Jenna Fryer. Bastante yanki-arrogante mode ON, pero razonamiento irrefutable, a lo mejor para los americanos seria más atractivo la vuelta de Danica o de Smoke Stewart, o la entrada de los Taylor, que la de un Alonso que no les dice nada. Mario lo defiende aludiendo a su calidad neta, superior a la mayoria de contendientes de la Indy, pero no es eso lo que se esta discutiendo. Es el tema mediatico de cada uno.
            Quizá no es grave. Se resume en que a los americanos hay que explicarles quien es Alonso, del mismo modo que a los europeos hay que explicarles lo que es Indy.
            ¿Encuentro entre dos mundos? Puede ser. Llamemoslo así…

          • Humberto

            Básicamente es eso, otro encuentro entre dos mundos que nada tiene que ver con los anteriores.

  • Xavier M. Faneca

    No acabo de entender el fondo del artículo.

    Es una crítica al periodismo?
    “Sobre este punto creo que fomentar el pensamiento crítico debería ser un deber de los medios de información, además de presentar los acontecimientos con la mayor objetividad posible, para que a partir de allí el público pueda concebir sus propias opiniones”

    Des de luego ese periodismo murió hace tiempo, y si tu enfado (que es lícito y comparto) va dirigido a medios españoles, entonces no solo ha muerto sinó que nunca existió.

    Es un malestar con el bombo generado con Alonso?
    “Aunque cueste asimilarlo, muchos estadounidenses no tienen ni idea de quién es Fernando Alonso o lo que hizo hace más de diez años atrás, el público más joven ni siquiera ha escuchado algo sobre él”

    Pues obviamente que no lo conoce ni el tato, pero es que ese público americano “no culto” del automovilismo que no conoce a Alonso es el mismo tipo de público europeo al cual ya le viene bien el bulo de la llegada de Alonso a la Indy. Por un lado parece que pides que se informe al público de la manera correcta, para luego decir que da igual que Alonso vaya ya que será un zero a la izquierda para el público de allí (diciendo encima que eso de “lo que hizo hace 10 años” como si ahora fuera un viejete del automobilismo cuando es como el Buffon de los coches).

    Lo que si tengo claro, es que tenemos intoxicación fuerte de Indy. Abrí el artículo esperando una explicación de algun aspecto deportivo-histórico de esta competición (absolutamente desconocida para mi) para aprovechar la llegada de Alonso para enterarme un poco de todo. Y si, me he enterado de cosas pero teniendo de comer intoxicación de por medio. Aprovechemos que este medio es reputado para usarlo reputadamente y pasemos del bombo. Quien lee aquí no es un público inculto que se de por aludido, ni un público que analice el periodismo.

    🙂

    • M.A.

      Creo que tu mismo lo dices. La exposición de Humberto (que me corrija si me equivoco, y me perdone por meterme farolero) va por lo de la intoxicación.
      El amarillismo puro, un poco la desinformación, el excesivo simplismo con el que se quiere explicar todo… sin preocuparse de lo que tu quieres conocer; historia, leyendas, campeones, antecedentes….
      No es nuevo. Ya lo dije en una ocasión; es la misma “escuela” que llamaba a Rick Mears “el Prost norteamericano”, o como decía el otro día el colega Pedro_cam; los que definen la Indy como “la Formula Uno americana”… y cosas así.
      Periodismo y periodistas hay de todo. Buenos y malos. No todo es así.
      Pero desgraciadamente tiene mucho peso lo que trasciende del mero circulo de aficionados más o menos expertos. Dentro de los medios especializados hay muy buenos profesionales, pero desafortunadamente lo que trasciende al “gran publico” es la otra parte.
      ¿No lo decimos muchas veces, que un rally solo es noticia cuando hay un accidente? pues es una cosa parecida.
      La “Fiebre Indy” no viene dada por motivos estrictamente deportivos. Hay otras motivaciones totalmente ajenas.
      De ser una “carrera de esas raras”, que casi todo el mundo ha oido nombrar pero que casi nadie conoce (como las 24 H. de Le Mans), conocidas por el cine y la TV, a que parezca que de la noche a la mañana sea “la carrera del siglo”, la madre de todas las carreras….
      Creo que eso es lo que se critica.
      De nuevo disculpas Humberto. Por los “tochos” y por meter baza. Perdona mi atrevimiento…
      Salu2;)

      • Humberto

        Saludos M.A

        Agradecido por tu participación y por exponer tu horizonte de lectura para responder a Xavier M. Faneca.

        Acertada tu interpretación. Soy seguidor de la IndyCar desde finales de los 80, justamente cuando era presentada como la Fórmula 1 de América, inclusive tenían su propia “McLaren”, esos Penske blanquirrojos. Admito que mis recuerdos permanecen atornillados a esa época y que de fanático furibundo pasé a ser un seguidor de relativa actualidad, pero siempre con el respeto hacia la cultura automovilística americana.

        Por tal razón me sentí aludido por el caudal de desinformación, esa “Fiebre Indy” fabricada de madrugada y que pretende empastelar toda la historia de la serie para conceder tintes épicos solamente a lo que sucederá este año. Tal como respondí a Chaman, el problema acá es la resonancia ya que ni los norteamericanos tienen mucha idea de la Fórmula 1, ni los europeos tienen mucha idea de la IndyCar y se están enfrascando en absurdas discusiones que en nada contribuyen a dignificar ambas categorías.

      • Xavier M. Faneca

        Contesté mas abajo MA

    • Humberto

      Saludos Xavier M. Faneca

      Agradecido por tu comentario.

      El artículo es una reflexión personal sobre lo que debería hacerse para propiciar el culto por el automovilismo y no por la personalidad. En efecto, considero que se debe fomentar el pensamiento crítico y por ello estimo necesario que en toda la vorágine informativa debería ser tomada en cuenta la visión norteamericana ya que el enfoque ha sido muy parcializado.

      Así como bien lo dices, Alonso bien podría ser un “viejete” para muchos jóvenes seguidores de la Fórmula 1, que eran unos niños por allá por 2006. Que quedaría entonces para los jóvenes norteamericanos seguidores de la IndyCar. Eso debería entenderse sin muchas explicaciones. A los 35 años todos los niños ya te llaman señor, aquí, allá y en Mesopotamia; entonces para qué negar el paso del tiempo.

      Desde la prensa nacional y su resonancia en la internacional, y viceversa, se teje la suposición de que la participación de Alonso en las 500 Millas de Indianápolis causará sensación por aquello de su procedencia, credenciales y su aspiración a la triple corona; pero resulta ser que la mayoría de los norteamericanos que asistirá al autódromo, o que observará la carrera por televisión, no tiene idea de quién es Fernando Alonso. Tan fácil de entender como el efecto que causaron Michael Andretti o Sébastien Bourdais en la Fórmula 1. Ninguno.

      Lamento si no encontraste en el escrito lo que buscabas, te sentiste ofendido o como bien dices intoxicado. El fin acá es crear afición hacia el automovilismo, cualquier categoría, pero desde una perspectiva más amplia y más culta. No pretendo ni jamás pretenderé tratar a los lectores como simples números, por tal razón hasta me tomo la gentileza de responder a sus comentarios.

      • Xavier M. Faneca

        Hola,

        A lo mejor me exprese mal, no quería yo “destruir” el artículo, sino que como que tu reflexionabas, yo reflexionaba encima de lo tuyo.

        Comprendo (ahora mejor) tu punto, pero mantengo uno mío: Que el público de EEUU no conozca a Alonso es precisamente porque ese público es igual de inexperto o mal-informado que el que aquí se come todo el amarillismo que denuciais. Quiero decir con esto que ni aquí deberíamos amarillarnos tanto y que a lo mejor allí, en vistas de quien viene, deberían explicar quién es Alonso* mas allá de lo “amarillamente remarcalbe” que hace 10 años ganó 2 mundiales.
        No se si ves mi punto.

        Finalmente, el amarillismo conduce a mas amarillismo, y mi reflexión final es (porque lo he visto ya en varios artículos y comentarios) si aquí, donde reina la paz y todo el mundo opina de manera mas o menos razonada y educada, sobretodo educada!, deberíamos tener ese afan de criticar lo que pasa fuera de nuestra burbujita, o deberíamos aprovechar hechos como estos para divertirnos repasando la historia de una y otra competición y comentando las posibilidades o no de Alonso.
        Se vuelve amarillo el que critica al amarillo. Y obviamente no lo decía por ti específicamente sino en general.

        Pero como he dicho… yo reflexionaba a partir de tu reflexión.

        🙂

      • logan5

        Hola que tal Humberto, coincido en gran parte con lo expuesto en tu articulo refiriéndote al amarillismo de cierta prensa, y del desconocimiento total de la competición reinante a cada lado del charco por parte de la gran mayoría de los aficionados locales, dicho esto, refiriéndome a lo que comentas del paso del tiempo para los pilotos lo cual es innegable y es como la calvicie de momento no hay nada para evitarlo, da la casualidad que repasando la lista de los últimos ganadores en Indy tenemos a : Scott Dixon 36, Dario Franchitti 44, Ryan Hunter-Reay 36, Will Power 35, Tony Kanaan 42, Montoya 44 etc… con lo cual creo que para ser competitivo en Indy y ya no digo ganar , Alonso no se encuentra tan fuera de perfil, creo que más allí que aquí, se aprecia la veteranía, dada la edad de sus ganadores habituales.
        Saludos.

        • Humberto

          Cordiales saludos logan5

          Justamente tu observación es muy destacable desde la óptica norteamericana. Como indiqué en el artículo, en la IndyCar es tradición venerar a los viejos soldados como A.J Foyt, Mario Andretti, Al Unser, Emerson Fittipaldi y compañía; incluso Mansell llegó en 1992 con 39 años a cuestas. Para el norteamericano no importa mucho la edad mientras seas competitivo, así como bien lo expones. En la NASCAR se recuerda a Richard Petty y a otros veteranos corriendo con más de 60 primaveras encima. Pero resulta que esos venerables forman parte de la cultura norteamericana porque varias generaciones crecieron con sus hazañas.

          Pero, desde la otra parte del charco, encuentras que después de los 35 años se ha hecho muy complicado ganar una carrera en la Fórmula 1. Desde el año 2000 hasta la fecha, apenas Michael Schumacher, Rubens Barrichello y Mark Webber han podido, lo que concede una idea de la dificultad de la tarea. Acá el tiempo podría considerarse relativo, la Fórmula 1 evoluciona demasiado rápido en todos los sentidos, incluso en la edad de los pilotos, para el ritmo de las series norteamericanas. Que en los Estados Unidos la categoría reina sea la NASCAR ya otorga un indicio de tal particularidad.

          Como ya he manifestado, la edad no debería ser problema para Alonso en América, incluso tiene oportunidad de ganar porque va a correr con otros veteranos de guerra, pero ello no le quita años a él ni se los suma a sus rivales. El detalle está que para la actual Fórmula 1 ya está en la tercera edad y se le exige que sea el mismo de 2006, un total absurdo. Esa es una de las imágenes de Penélope, esperando…

          Reitero mi gratitud por su comentario.

  • M.A.

    Magnifico Humberto. Me quito la gorra ante tu exposición. Me parece muy acertada y creo que has “tocao todos los palos”. O sea, que has comentado casi todo lo comentable y desde varias perspectivas. Bravo.
    Solo matizar; que está claro, que la Indy, las 500 millas, y hasta el automovilismo USA no es lo que era en los 80 y los 90, no solo en monoplazas. También la IMSA hubo una época que atraia a Porsche, a Jaguar, a Nissan… rivalizando con la Resistencia y los campeonatos FIA de grupo C y similares (todos los nombres que llegó a tener…)
    Audi se sentía atraido por categorias como el Trans-Am, o el IMSA GTO, algo hoy impensable para una marca europea.
    Incluso hasta finales de los 90 y principios de los 2000, la resistencia USA contaba con actores como los propios Audi, BMW, autóctonos como Panoz….
    Yo creo que a nivel motorsport USA hasta la NASCAR ha perdido bastante de su “glamour”. Y sus pilotos de cualquiera de las especialidades, no se pueden comparar con las leyendas como Foyt, Petty o Earnhardt, ni con los Indy como Rahal, Mears, la familia Unser…. seguro que dejo de mencionar a mas de una leyenda…
    Timidamente la resistencia quiere levantar un poco la cabeza, tras los años de los “feos” DP (aunque el Corvette estaba bastante bien…), y los monoplazas parece que aspiran a volver a aquellos maravillosos años, aunque con un chasis monomarca y solo dos motoristas, siempre faltará “algo”…. cuanto daño ha hecho a los monoplazas USA el “visionario” Tony George….
    Pero volviendo a lo que iba, a lo que queria matizar; sea como sea, este año habrá una nueva edición, la 101ª, de las 500 Millas. Las LEGENDARIAS Indy 500 Mile Race. El ganador, pasará a formar parte del elenco de hombres que han inscrito su nombre en el Borg&Warner Trophy. Casi podriamos decir que le pese a quien le pese.
    ¿Que no tendrán el mismo carisma que los legendarios de antaño? Puede. Pero ¿no pasa lo mismo en la F1?
    ¿No decimos que “ya no es lo que era”? ¿no “nos duele” de comparar a los campeones de hoy con los Fangio, los Clark, los Hill, los Stewart….?
    En ese sentido, la Indy, en mayor o menor grado, está igual. Peeero… un ganador Indy es un ganador Indy, sea en los legendarios años 60, con los motores Offenhauser, sea en los primeros 80 con la “explosión” del CART, o sea en los años más bajos de cisma IRL, en los 96/97/98… apenas consumada la ruptura y cuando la IRL era casi en exclusiva las 500 millas y 4 pruebas más.
    El Rookie Rossi puede decir en pié de igualdad que ganó la misma prueba legendaria que Mears o Foyt, o que Mauri Rose o Billy Vucovich…
    Y lo mismo el ganador 2017. Que aunque todos sabeis que nunca ha sido “santo de mi devoción”, este año estaré un poco con Alonso. Me gustaría verle en lo mas alto en Indy.
    Aunque luego, como explicas en tu artículo, solo sirva de “carnaza” amarillista.
    Pero bueno, en todo lo expuesto, si hay unos no-culpables de la situación son los pilotos. Mejores o peores, leyendas o no, ellos ponen todas sus ilusiones y todo su esfuerzo precisamente en eso; en pasar a la historia de una prueba mítica.
    Me gusta pensar que ESO es lo que piensa Alonso.

    • OneCarlos

      Lo de la resistencia actual en los EEUU ya es cuestion de NASCAR que compró la ALMS y al Grupo Panoz (Sebring, Road Atlanta, etc) hace un par de años, pero cada vez mas parece un show programado para General Motors, primero con el Corvette DP (ganado el 80% de las carreras) y ahora con el Cadillac con un chasis copia del Porsche 919 del 2015 y ninguna silueta de un coche de calle como el Mazda y el Nissan (parte de los requisitos de un DPi).

  • Jacobo87

    A mí me ha gustado mucho, Humberto. Desde luego que habrá opiniones para todos los gustos, pero como dije por aquí el otro día, veo muy acertado lo que comentas.

    En el plano personal, lo que me fastidia; no es la opinión del público entendido; ni mucho menos de los seguidores de la Indycar: es el seguir dando carnaza al nacionalidiotismo. El tener ahora sobrecarga de información sesgada, la vuelta a escuchar argumentos sin peso de gente que nunca ha visto 4 ruedas juntas. En corto: me da igual que FA haya decidió participar en Indianápolis; pero ya me jode que lo use con sus “periodistas de cabecera” para volver a poner en marcha la maquinaria del idiotismo. Ganar a la F1 corriendo la Indy.

    Ya por último; siento cierta pena de que los últimos días del Alonso en la F1 no los aproveche para reencontrarse con el público que le sigue desde el Karting o el Open Nissan. Y digo pena porque el Fernando actual sigue dando un brutal nivel en pista, que es visible para quien sepa mirar bien. En lugar de disfrutar del reconocimiento del paddock y el público entendido; se “lleva” a los hooligans a otras categorías para seguir con lo mismo: el elogio fácil y el borreguismo.

    • Humberto

      Saludos Jacobo

      Justamente, parte de lo que argumentas es lo que he intentado plantear.

      Como editor, considero que todas las categorías y sus protagonistas merecen ser tratados con dignidad. La focalización debe ser lo más neutral y profesional para evitar menosprecios a los lectores, ya que cada quien posee una visión particular de realidad y eso debe respetarse.

    • Basauri

      “Ganar la F1 corriendo la Indi”. Creo que todo se podría resumir en esta frase. Tanto el piloto como sus perioamigos, están intentando que sea así, cuando son categorías totalmente diferentes. No me importaría que Alonso ganara, si el triunfo se contará con normalidad, sin caer en la exageración y sobre todo, en la comparativa con la F1, menospreciando a esta última. Ganar las 500 millas tiene mucho mérito, pero no será una odisea ni algo sobrehumano.

  • Yo tambien he leido lo de “esto va a suponer el renacer de indianapolis, sus audiencias subiran, etc etc” pero la verdad es que no de medios identificables sino mas bien en comentarios sueltos por aquí y por allá. Obviamente en España algo subirá, pero creer que lo va a hacer en EEUU donde se cargaron sin pestañear el único campeonato que ha hecho algo de sombra a la F1 entre otras cosas porque el creciente nivel de profesionalismo e internacionalización dejaba a sus pilotos a verlas venir es vivir en una dimensión paralela.

    Sobre el propio Alonso, tambien me llama mucho la atención el rollo ese de que se le ha ocurrido a el y la epica y blablabla la abuela fuma. Es empleado de una compañía y esta compañía que al final es el pagador decide lo que hacer con el. A la compañía le ha venido bien meterlo ahi, el no ha visto en ello motivo para rescindir su contrato…Y punto. Estos dias me acuerdo de la reunión esa de Ford a principios de los dosmiles en la que le preguntaron al presidente quien era ese tal Edmund Irvine y porque cobraba mas que nadie en toda la FoMoCo, no me es dificil imaginarme la situación analoga en casa Honda, aunque la verdad es que la solución dada si que me parece sorprendente cuanto menos.

    • M.A.

      Ya leí por ahi que “se habia disparado la venta de entradas”
      Resulta dificil creer que el estadounidense medio se revuelva en masa y se vuelque en “volver” al Brickyard solo porque un piloto decida participar en las 500 Millas (en este caso Alonso, pero creo que sería lo mismo con el 99.9% de los pilotos del planeta..)
      Creo que habrá que hacer de tripas corazón y aceptar que vamos a oir cosas como esa a montones durante el próximo mes y medio.

      • SI, donde pone Alonso puede poner Vettel Hamilton o el retorno de Niki Lauda. A ellos eso les da igual, de hecho si fuera por calidad de pilotos nadie veria la Nascar hoy dia, pero que casualidad que alli todos los que corren salvo excepciones casi exoticas son americanos. Como explica Humberto tienen su propia dinamica y es bastante ajena a la nuestra.

        • M.A.

          Yuar raig may frend!!!

      • almafuerte

        Pero q dices? El estadounidense medio está encantado de q Rafa Alonso, de España ni más ni menos, la capital de México, deje el tenis para carrera más 500 millas.

        • M.A.

          Jajajaja. Beri Gut, Boi!!!!

        • Brian Clariana

          Me has hecho escupir la comida rufian jajajajaja bien hecho

          • Pues si te lees el articulo de Racer que enlaza Humberto en un comentario de esta noticia ya te meas:

            GORDY: The guy who just won the Masters? How can USAC allow that?….

          • Eloy E.G.

            Es un diálogo de coña, ficticio 😉

  • almafuerte

    Si razón la tienes toda. Lo q pasa q si pones en un artículo, “Lo más probable es q Alonso salga a clasificar y en la primera vuelta lanzada de le van a poner los huevos en la garganta atravesados como pajarita de camarero” pues ya no vas a vender muchos más periodicos, ni tendrás tantas visitas. Y como en cualquier otro ámbito, en el periodismo hay q darle al pueblo pan y circo. Fernando dio mucho de comer a mucha gente, pero luego dejo de ganar, últimamente ni termina y todos esos q decían amar la F1 desde niños, ahora ni la ven, ni leen y mucho menos pagan por ella. Estas son unas semanas en las q se puede tratar de exprimir el aloncismo, q para mí está en fase terminal. Q mas da q se diga, tampoco es q mientan directamente, sólo q no explican más q lo q pueda ayudar a la causa, cazar bobos. No está de más este artículo, quizá despabile a más de uno.

    • M.A.

      Es que tampoco hay que meterse a vendehumos. No es necesario meterse a ofrecer mas de lo que hay. Que se limiten a informar serenamente, el acontecimiento por si mismo lo merece. Sin necesidad de analizar pormenorizadamente todas las posibilidades, ni de adornar el tema, ni de marear la perdiz. Te puede servir para captar la atención de un 1% del publico que de otro modo “pasaría” del tema, pero no vas a complacer a la gente como el colega Xavier que quería estar mas informado de forma seria sobre lo que es y lo que fué la Indy.
      En pocas palabras, seamos serios.

  • Adrian

    A R T I C U L A Z O

    Coincido plenamente: La IndyCar no va a volver al nivel de popularidad que la CART tenia en los 90, asi vayan Alonso, Hamilton, Vettel, Perez, Verstappen o quien se les antoje. Primero deberan empezar por casa, atrayendo constructores tanto de motores como chasis y/o kits aerodinamicos, y que Ford ya haya dado el “No” es un reves a esta escalada.

    Tampoco tienen que ver mucho el nivel tecnologico y potencial de amabas epocas. Hoy en dia una aerodinamica con apendices dignos de la F1 de 2008 apenas araña los tiempos en circuito de unas bestias V10 turbocargadas con la friolera de 900 CV… EN 1995! Coches literalmente mas potentes y portentosos que los Formula 1 de misma epoca, aunque ligeramente mas lentos en circuito, todo sea dicho. Su division CART/IRL fue la sentencia a que nada vuelva a ser como antes.

    Como apunte personal: Gracias y mil gracias como Uruguayo de haber elegido como una de las fotos a Gonzalo “Gonchi” Rodriguez, el unico paisano en llegar a las ligas mayores de monoplazas en EEUU (CART en 1999). Espero que Santiago Urrutia tenga su chance pronto en Indy

    • Humberto

      Saludos Adrian.

      Agradecido.

      Gonzalo Rodríguez estaba llamado a ser de los mejores ya que fue uno de los más destacados pilotos de su generación en las categorías inferiores europeas, de cuando privilegiaba el talento por sobre el dinero. Lamentablemente el destino decidió otra cosa, pero su legado debería permanecer como ejemplo para los jóvenes pilotos uruguayos.