Coches autónomos y climatología: bautismo de nieve para Ford

Sergio Alvarez

Los coches autónomos ya son una realidad, aunque estén en fase prototipo por el momento. Ya conducen por sí mismos en diferentes ciudades del mundo y diferentes tipos de carretera, sin mayores problemas. La tecnología aún debe pulirse, y uno de los mayores retos a los que se enfrenta es el de la climatología, y concretamente nos referimos a la nieve. Hay ciertos lugares del mundo en los que la nieve es omnipresente durante varios meses al año. Ford comienza sus pruebas sobre la nieve para asegurarse que no doblega a sus coches sin conductor.

Las pruebas han comenzado hace apenas un mes en Estados Unidos, país conocido por temporales de nieve que cada invierno dejan a miles de automovilistas incomunicados en sus coches. Junto a la lluvia intensa o el granizo, este fenómeno climático es uno de los obstáculos que separan al coche autónomo de su introducción al mercado de masas. El problema está en que con una carretera nevada, el LiDAR del coche autónomo se vuelve prácticamente inservible. El LiDAR es una tecnología que determina la distancia desde un emisor láser – una especie de cilindro situado en la parte superior de muchos coches autónomos – a un objeto o superficie utilizando un haz láser pulsado. Es básicamente una técnica que mide distancias con una precisión casi milimétrica. Los ojos del coche autopilotado.

Ford Vignale

Con la nieve, el LiDAR pierde toda su precisión, y el coche no reconoce dónde terminan los límites de la carretera. Houston, tenemos un problema. Lo que Ford está probando son mapas tridimensionales de alta resolución, más precisos que un GPS convencional. Estos mapas de precisión están siendo generados por empresas de mapping, así como por los propios coches autónomos en sus recorridos de pruebas. Gracias a ellos, el coche sabe exactamente por donde está pasando. El LiDAR se limita a fijar la posición del coche – de forma general – mediante el reconocimiento de objetos estáticos que sobresalen por encima de la nieve, mientras que el coche sigue su camino “de memoria” a partir de sus mapas de alta resolución. Dicho sea de paso, son una de las claves del futuro del coche autónomo.

Tesla posee ya millones de millas en alta resolución a partir de su Autopilot de los Model S y Model X, y ya hay empresas especializadas vendiendo esta información a fabricantes de automóviles. Mercedes, BMW y Audi han adquirido el derecho a utilizar los detallados HERE Maps – propiedad de Nokia – al efecto. Volviendo a la nieve y a este invierno que estos días nos está asolando, el lugar elegido por Ford para probar el funcionamiento de sus coches sin conductor sobre nieve es Mcity, una ciudad desierta construida en Michigan para que los fabricantes de coches autónomos los pongan a punto sin poner en peligro a otros conductores. Es un lugar idóneo para probar los controles de tracción y estabilidad del coche, que deben funcionar en perfecta armonía con el archivo de mapas y el LiDAR.

La sede de Ford se encuentra a unos pocos kilómetros, por lo que su localización no podría ser más apropiada. La mala climatología es la última frontera del coche autónomo. ¿Cuánto queda para que lleguen a nuestras calles?