El coche autónomo de Ford: más de una década de desarrollo para su desembarco definitivo en 2021

Esteban Viso

El camino y el desarrollo de la tecnología necesaria para dar lugar al coche autónomo es muy largo, y está plagado de desarrollos adicionales, mucha investigación y toneladas de pruebas. En el caso de Ford, la historia de este desarrollo comienza hace ya más de una década, y el objetivo final es disponer de coches autónomos completamente funcionales (y en el mercado) en 2021. Este es el camino que se ha recorrido hasta el momento.

Todo empezó en 2004, cuando Jim McBride se acercó como voluntario a un evento de coches autónomos que debutaba, la DARPA Grand Challenge. La primera edición de esta inusual competición fue un completo fracaso desde el punto de vista de que ningún vehículo alcanzó la meta, y ni siquiera se quedó cerca, pero el verdadero éxito de la misma fue el de estimular el interés y la innovación, así que para el siguiente año, 2005, la cosa se tornó más seria. Y Ford ya estaba participando en lo que terminaría convirtiéndose, más de diez años después, en la nueva revolución del automóvil.

El 'timeline' de la historia del coche autónomo de Ford.

El ‘timeline’ de la historia del coche autónomo de Ford.

 

Entre 2005 y 2007, la compañía participó con un vehículo que en su base era una Ford F-250 Super Duty, pero dotada de la más actual tecnología del momento para conseguir la ansiada autonomía. El equipo encargado del desarrollo de la “Tortuga del desierto” era un equipo de ingenieros de Ford junto a otros socios. En un documento que podríamos llamar clásico (y que tenéis aquí en PDF), se describe el vehículo de esta manera:

[…] la base de una plataforma autónoma avanzada utilizando una combinación de tecnología actual de navegación, láser, visión, radares y sensores de ultrasonidos para proporcionar información a una arquitectura de software que, de manera inteligente, incorpora las modalidades correctas para la planificación perceptiva eficiente y eficaz utilizando contextos ambientales. Estos contextos abarcan un conjunto discreto de las condiciones ambientales y se seleccionan en base al análisis de la ruta de acceso calculada a priori y la información que proviene del sensor de retroalimentación. La plataforma de vehículos “Tortuga del desierto” es una furgoneta Ford F250 SuperDuty con modificaciones para conseguir un rendimiento mejorado en el desierto y protegida contra los golpes, la alta temperatura, y el polvo.

El lenguaje es digno de DARPA, por supuesto, pero viene a decir que la primera plataforma era un coche plagado de diversos sistemas de detección, con actuadores sobre los mando del coche y con una vocación completa por la recopilación de datos y la detección de los problemas que surgen cuando nos planteamos la conducción autónoma, mediante la experiencia. Sin duda fue un hito, y aquí podéis ver parte del equipamiento que llevaba.

f-250-super-duty-autonoma-2005

Mientras todo esto se desarrollaba, el primer producto comercial desarrollado a partir del “proyecto general de autonomía” se instalaba en los primeros modelos en 2006: el control de velocidad adaptativo. Hoy en día ya sabemos que el desarrollo de tecnología para los coches autónomos tiene beneficios directos sobre nuestros coches, pero entonces era toda una novedad. Este sistema suponía un primer paso hacia la automatización centrándose en una pequeñísima parte de lo que es la conducción (el crucero en autopistas y vías rápidas), y sumando la detección de obstáculos.

Los siguientes sistemas en aparecer fueron el sistema de detección de ángulo muerto (BLIS), el sistema de mantenimiento automático en el carril, y el asistente de aparcamiento activo. Como vemos, ahora en perspectiva, cada pequeño paso nos liberaba de una tarea que pronto podrá realizar la máquina sin intervención alguna por nuestra parte.

El siguiente hito se alcanzaría en 2009, cuando se realizó el “Mother Of All Road Trips”, la madre de todas las rutas, un recorrido por nada menos que 25 estados de los EE.UU. para probar de manera intensiva (y extensiva) el aviso de colisión con asistencia al frenado, entre otros sistemas. En este proyecto, llamado MOART, una serie de ingenieros e investigadores de Ford se turnaron para hacer un recorrido de costa a costa, a lo largo de 25 estados, recopilando datos de las casi 60.000 millas totales. Con esos datos contribuyeron a garantizar la calidad y la fiabilidad de las tecnologías de seguridad que estaban por venir en 2010.

Fusion Hybrid Research Vehicle at Mcity

Rozando la década de desarrollos, el vehículo autónomo ya empezaba a tener forma y una gran cantidad de sistemas listos. En 2013, la flota autónoma de Ford estaba compuesta por 10 Fusion híbridos, y en 2015 es cuando el desarrollo empieza a ir a toda velocidad: se pasa de la fase de investigación a la ingeniería avanzada y, sobre todo, se consiguen dos avances espectaculares. El primero, la licencia para probar los coches en condiciones reales en California; la segunda, la construcción de MCity, una ciudad pensada por y para el desarrollo de estos vehículos.

El estado actual es bastante avanzado, como pudimos ver en el vídeo anterior, y el objetivo es que en 5 años ya tengamos los Ford Autónomos en las calles. El reto es enorme, pero tiene detrás más de diez años de desarrollos a tiempo completo. Durante los próximos meses y años no cesará la información sobre avances en la materia.

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