Camuflaje de prototipos, el juego del ratón y el gato

Esteban Viso

¿Alguna vez te has preguntado por qué los prototipos de coches nuevos están pintados con pintura de camuflaje? Es más, ¿por qué hay que camuflar los prototipos si estos salen a la calle, a la vista de todo el mundo? Las razones son muy simples: mantener el secreto sobre las nuevas líneas de un modelo, o sus características innovadoras es crucial para no cortar las ventas del modelo anterior, y además poder crear una cierta expectativa en la novedad que pronto saldrá a la venta.

Otra de las razones es que, mediante un buen camuflaje, es posible engañar a la competencia y no dar pistas de los desarrollos actuales de una marca. Los paparazzi suelen acercarse a las zonas de pruebas de las marcas para ver qué pueden encontrar con sus cámaras, primero porque suelen ser zonas de sobra conocidas, y en segundo lugar porque las marcas acuden allí con regularidad para efectuar sus pruebas.

Ford también usa otro tipo de camuflajes.

Ford también usa otro tipo de camuflajes.

Las zonas urbanas cercanas a las grandes fábricas son otros lugares en los que encontrar prototipos o en las mulas de pruebas, porque los fabricantes necesitan probar sus coches en el tráfico real por una serie de motivos de peso, como pueden ser la conducción de “stop-and-go”, los atascos de tráfico o los largos periodos de ralentí en el tráfico lento. Todos esos escenarios suponen tensiones y estrés en los vehículos que no pueden ser duplicados en una pista de pruebas.

Por cierto, la diferencia entre un prototipo y una mula de pruebas es que, básicamente, la segunda suele ser un modelo ya existente en el que se montan los nuevos dispositivos, normalmente nuevo hardware o software, o algún sistema interno para cuyas pruebas no es necesario disponer del prototipo (una unidad con las características de diseño del nuevo modelo).

Cómo se camufla un prototipo de coche

Ford uses modern camouflage to hide in plain sight.

La pregunta está clara, ¿cómo se hace? La respuesta es compleja y depende mucho de qué modelo sea, de lo que se quiere ocultar, y de los medios o las ganas que se le ponga al asunto para ocultar de miradas ajenas un nuevo modelo de coche. Además está el hecho de que no es lo mismo usar camuflaje para engañar la vista, que para engañar a una cámara. No funcionan igual, aunque en ambos casos tanto los ojos como las cámaras sirven para captar imágenes.

Por poner un ejemplo, en el caso de fotografía de coches en movimiento, suele ser interesante tener el sol detrás del fotógrafo, pero en el caso de toparse con un coche camuflado, lo mejor es que el sol está por detrás del vehículo, de manera que las líneas resalten gracias a las sombras, neutralizando el efecto del camuflaje si este es lo suficientemente básico.

El caso es que los fabricantes no solo se han de preocupar por los fotógrafos profesionales, sino que con la adopción masiva de los smartphones y las cámaras cada vez más avanzadas, y más rápidas de activar, los peligros son todavía mayores y más inesperados: cualquiera puede sacar una foto de un prototipo a la vez que pasa a su lado por la calle, y por tanto, es necesario mejorar los camuflajes para evitar el selfie espía. Ford así lo hace, mediante un camuflaje en 3D especial, a prueba de selfies.

Este camuflaje es capaz de esconder los detalles de los nuevos modelos y se aplica cuando se necesitan hacer pruebas en carretera, pero el modelo aún no debe ser público. Con este camuflaje lo que se pretende es hacer imposible que el ojo humano se centre en los contornos y también impide observar con nitidez los detalles en las fotografías.

El camuflaje se aplica sobre un vinilo de espesor micrométrico, y cada adhesivo específico tarda casi dos meses en estar preparado: no sirve el mismo patrón para los diferentes modelos de coche. Una vez terminado se imprime y se pega sobre el vehículo para inmediatamente después probarlo en un circuito privado. Cuando se comprueba su validez, el vehículo ya puede salir a la carretera y pasearse sin miedo ante los ojos de los curiosos.