Salto a la modernidad: del Ford Escort al Ford Focus

Sergio Alvarez

El Ford Focus de primera generación supuso una considerable ruptura con la tradición en Ford. Ford abandonó una denominación mítica, usada durante más de 30 años en sus vehículos más superventas. No sólo fue un cambio de nombre: el Ford Focus era radicalmente diferente al Ford Escort, en diseño, en tecnologías o en dinamismo de conducción. En este artículo queremos poner de relieve los cambios sucedidos en el salto generacional, cambios que han supuesto un salto a la modernidad para los compactos de Ford.

Cuando Ford lanzó el Escort de quinta generación en 1990 – junto al Orion, una berlina de tres volúmenes de este derivada – la recepción por parte de crítica y público no fue excelente. Era un coche con una gama de motores desfadasa y poco económica, y con un diseño anodino. El lanzamiento de la versión RS Cosworth, un ligero lavado de cara y nuevas motorizaciones hizo que a muchos se le olvidasen los males del Escort de quinta generación. Su sexta generación fue lanzada en 1995, aún basada en su misma plataforma.

Considerada una sexta generación, era realmente un lavado de cara de la quinta generación. Carecía de motores picantes más allá de un 2.0 de 150 CV y aunque su dinámica era correcta, con un esquema convencional de eje rígido trasero y suspensión independiente delantera, estaba tarado con el confort en mente. Ford sabía que la importancia del segmento compacto era cada vez mayor. A finales de los años 90, el lanzamiento de varios pesos pesados (Citroën Xsara, Volkswagen Golf) y la pujanza de superventas como el Renault Mégane ponían en jaque al veterano Escort.

Ford necesitaba sangre nueva. El desarrollo de un nuevo compacto estaba en camino. Con el código interno CW07, su desarrollo fue llevado a cabo en estricto secreto. El proyecto fue apodado “Fusion”, y algún proveedor incluso llegó a filtrar erróneamente el nombre del coche. Estéticamente, era un coche radicalmente diferente a su predecesor. Inspirado en la filosofía de diseño “New Edge”, estrenada anteriormente en los Ford Ka y Ford Cougar, el Focus nació con un cuidado diseño, cuajado de ángulos y superficies curvas.

Me llama la atención que el diseño del Ford Focus se haya mantenido tan fresco durante tantos años. Aún 19 años después de su lanzamiento, no parece completamente desfasado, como sí lo parece el Ford Escort al que reemplazó. La forma de sus ópticas delanteras y los pilotos traseros está especialmente lograda. De proporciones armónicas, el Ford Focus también estrenó una nueva suspensión trasera, un esquema independiente con soluciones de ahorro de coste inspiradas en los brazos tirados de los ejes rígidos. Inteligente y asequible.

Aunque el habitáculo del Ford Focus sí acusa el paso del tiempo en su momento fue muy moderno, mucho más que el de sus rivales coetáneos, que siempre jugaron sobre seguro en cuando a diseño de interiores. El Ford Focus de primera generación también fue variado en cuanto a carrocerías: estuvo disponible en carrocería hatchback de tres y cinco puertas, carrocería sedán – un heredero digno para el vetusto Orion – y en carrocería familiar. En nuestro país las versiones de tres y cinco puertas fueron las más abundantes.

La gama de motores era variada y competitiva en su época. Los motores Zetec de gasolina componían la gama de acceso, mientras que las versiones ST y RS gozaban de motores Duratec de 2,0 litros. En el caso del ST, un atmosférico de 170 CV, en el caso del RS, un impresionante 2.0 turbo de 215 CV de potencia, puesto a punto con la ayuda inestimable de Cosworth. Si queréis saber más sobre el Ford Focus RS, os recomiendo leer este especial, en el que se dedican unos buenos párrafos al Focus más deportivo de su primera generación.

En diésel la gama estaba compuesta inicialmente por el vetusto 1.8 TDDi de 90 CV, pero tras el lavado de cara fue reemplazado por un 1.8 TDCi de 115 CV, ya con moderna alimentación common-rail. Actualmente, vamos por la tercera generación del Ford Focus, un modelo con un firme pie en los ránking de ventas europeos.