Si nos equivocamos al repostar, ¿pasa algo grave?

Esteban Viso

Puede parecer un error poco frecuente, pero repostar el combustible equivocado es más común de lo que piensas: solo en España se dan más de 70.000 casos al año (datos del RACE en 2015). El error puede ser más o menos grave dependiendo de muchos factores como la mecánica del coche en cuestión (no solo si es diésel o gasolina, sino también el nivel de sofisticación de la misma), y el sentido del error. Es decir, no es lo mismo repostar diésel en un gasolina, que gasolina en un diésel.

¿Por qué se produce este error?

Las causas son múltiples. Desde la persona que conduce habitualmente un coche diésel, pero un día hace un viaje en uno de gasolina, hasta quien simplemente se despista con la manguera y no cae en la cuenta del error. Es posible que hayas tenido un mal día en la oficina, que estés muy cansado y que a la hora de repostar estés con el “piloto automático” y te des cuenta demasiado tarde del error. Eso, si te llegas a dar cuenta antes de encender el motor.

Sea como sea, una de las dos equivocaciones posibles es más probable que la otra porque los diámetros de las mangueras de repostaje son muy diferentes. La manguera diésel es más ancha que la boquilla de un depósito de gasolina, por tanto es más difícil llenar tu depósito con diésel si el motor consume gasolina.

A la inversa es mucho más sencillo, porque la manguera de gasolina se introduce con mucha facilidad en el depósito de tu diésel. Además, el peligro es mucho mayor en este caso por la naturaleza del combustible erróneo, y por la configuración interna de un motor diésel.

Las consecuencias de repostar el combustible equivocado

A pesar de que existe algún vídeo, algún documento o artículo en el que se puede afirmar que las consecuencias de repostar el combustible equivocado no son graves a primera vista, lo cierto es que se van a producir daños a la mecánica. La gravedad de los mismos dependerá de muchos factores, pero ambos sistemas de combustión son muy diferentes, al igual que lo son los dos combustibles. La gasolina y el diésel no arden de la misma manera, para empezar.

En el caso de que nos equivoquemos al repostar y echemos gasolina en el diésel, el filtro o la bomba de inyección del motor se verá afectado, y si se llegase a dañar por circular con el combustible incorrecto, habría que sustituirla. La gasolina acaba con el lubricante en los motores diesel, e incluso conducir por una corta distancia puede ser una muy mala noticia para tu motor.

En el caso de inyectar diésel en el depósito de gasolina, el motor se va a resentir porque la combustión será deficiente y notaremos tirones y un comportamiento extraño. A priori no es tan grave como el otro error, pero en todo caso un combustible equivocado terminará perjudicando a alguna de las piezas del motor. Si el repostaje de gasóleo supera el 5% (en un depósito de 50 litros hablamos de 2,5 litros), el motor comenzará a tener síntomas y puede resentirse.

¿Qué hago si no me dí cuenta del error hasta que fue demasiado tarde?

La primera acción que debes llevar a cabo es, si lo detectas en el propio surtidor, no encender el motor y ni siquiera dar contacto. Es buena idea avisar a los empleados de la estación de servicio para que los demás conductores puedan acceder a otros surtidores. Acto seguido es necesario avisar a la asistencia en carretera del problema, para que envíen la ayuda. Nos darán instrucciones, y nosotros debemos informar del error, aportar todos los datos de localización y de modelo de coche.

Si nos damos cuenta una vez hemos arrancado, es peor señal. En principio deberíamos notar algo extraño, un sonido no habitual, pero todo depende de la cantidad de combustible equivocado que tengamos en el depósito. Si con todo conseguimos llegar a la carretera o autovía sin percatarnos, no solo el posible daño será mayor sino que el coche avisará y empezará a dar problemas como tirones o pérdida de potencia. En ese caso hemos de detener el vehículo con seguridad y avisar a la asistencia en carretera.

Como último consejo, no debemos permitir que una persona no cualificada vacíe el depósito, ni trate de solucionar el problema. Las consecuencias de una indebida manipulación pueden traer consecuencias todavía peores.