Tecnología lumínica de Ford, a prueba de tormentas

Diego Gutiérrez @Dieguti_

Cuando llueve debemos cambiar nuestro estilo de conducción, en mayor o menor medida dependiendo de la intensidad de la lluvia, y adaptarlo a las nuevas circunstancias. Las nuevas circunstancias implican, ni más ni menos, que nuestra distancia de frenado se incremente exponencialmente: con asfalto mojado la adherencia disminuye en torno a una tercera parte respecto al asfalto seco y habremos de aumentar, por tanto, la distancia de seguridad respecto al vehículo precedente. Además de lo anterior, en condiciones de lluvia es recomendable que nuestra conducción tenga un estilo más suave, pues la baja adherencia nos afecta en cualquier momento -no sólo a la hora de frenar- y será más fácil perder el control del vehículo si realizamos, por ejemplo, un giro o una maniobra brusca.

Si la lluvia es intensa, provocará además una reducción notable de visibilidad, con lo que tendremos que extremar la precaución más si cabe. Llegado este caso lo primordial es conservar una buena visibilidad de nuestro entorno y procurar hacernos ver; para esto último necesitaremos que nuestros pilotos traseros sean bien visibles y para aquello primero, dos cosas fundamentales: mantener en buen estado las escobillas de los limpiaparabrisas y contar con un buen equipo de iluminación en nuestro vehículo. Y en Ford saben bien cómo iluminar la carretera…

 

Faros Frontales Adaptativos de Ford – A prueba de diluvios y tormentas

Depende del estudio al que nos remitamos, los datos oscilarán pero todos coinciden en lo mismo: en días de lluvia aumentan los accidentes y la siniestralidad. Diversos estudios apuntan a un aumento de hasta el 50% en la siniestralidad y más del 80% en la probabilidad de sufrir un accidente, lo que evidencia no sólo que las condiciones de circulación son peores sino que aún queda mucho por hacer por parte de los conductores.

Lejos de cesar, la Agencia Medioambiental Europea prevé que las fuertes precipitaciones aumentarán a lo largo de este siglo entre un 5 y un 25 por ciento en época estival y entre un 15 y un 35 por ciento en invierno. Y para sobreponerse lo mejor posible a estas circunstancias, Ford tiene algunas soluciones.

Los Faros Frontales Adaptativos de Ford cuentan con una nueva tecnología lumínica capaz de adaptarse a los cambios meteorológicos. ¿Suena a ciencia ficción? Pues es real, y ya lo montan los C-MAX, Grand C-MAX, Focus y Kuga equipados con los faros xenón de alta intensidad, así como los Edge, Galaxy, Mondeo y S-MAX con Faros LED Dinámicos.

La tecnología de estos faros con ajuste automático garantiza un haz de luz más corto y más ancho que permite ver mejor a ciclistas y peatones además de las marcas viales de la calzada (que pueden llegar a dejar de verse bajo lluvia muy intensa). Además, con el sistema Glare-Free de Ford el sistema de iluminación reduce los destellos y evita así deslumbrar a los vehículos que circulan en sentido contrario al nuestro.

¿Y el conductor del Ford cómo controla todo esto? Muy sencillo: este sistema de faros sensibles a las condiciones climatológicas se activa a través de la activación del limpiaparabrisas -que puede ser automática gracias al sensor de lluvia-, con lo que el conductor sólo tiene que encargarse de conducir. Los Faros Frontales Adaptativos trabajan conjuntamente con el sensor de luz ambiental y tiene en cuenta también la velocidad de conducción.

Con todo, el sistema de Faros Frontales Adaptativos de Ford es capaz de ajustar el ángulo y la intensidad de haz de luz del faro para amoldarse a las condiciones y al entorno de conducción: enfoca de un modo más largo y recto para favorecer la visibilidad en autopistas, y dirige la luz en el sentido del giro cuando circulamos por curvas.

Gracias a este sistema se ve reforzado uno de los parámetros clave en condiciones de baja visibilidad como es el alumbrado de nuestro vehículo, aportando Ford un plus de seguridad en la conducción.