Ford Airplane Company: la incursión de Ford en el mundo de los aviones

Diego Gutiérrez @Dieguti_

Si hay una faceta conocida y reconocida sobre Henry Ford es la de exitoso empresario, un hombre visionario y de gran habilidad para los negocios, que no se conformaba con lo que existía sino que buscaba ir más allá. Fue así como decidió implantar la cadena de montaje en la producción de automóviles con el Ford T. Sin embargo, una actividad no tan conocida sobre Henry Ford es su incursión en la aviación. Y no es, precisamente, porque tal incursión fuese poco trascendente: de hecho, Henry Ford no sólo fue pionero en la automoción sino también en el mundo de la aviación. Vamos a descubrir esta no tan conocida parte de la historia.

Hay que remontarse a los primeros años del siglo XX para dar con los primeros esbozos de la aviación tal y como la entendemos hoy, con los aeroplanos a motor de los hermanos Wright. Es famoso su primer vuelo, que apenas llegó al minuto de duración, y que tuvo lugar en el año 1903. Nueve años después el hijo de Henry Ford, Edsel, con sólo 15 años fantaseaba con fabricarse junto a un amigo su propio aeroplano. Su padre le ayudó destinando tres de sus empleados a diseñar el aeroplano y proporcionando el motor de un Model T para dar vida a la aeronave. Sin embargo, y a pesar de los recursos destinados, este proyecto fracasó.

Henry Ford, por su parte, siguió ligado a la aviación en los años sucesivos. Cuando Estados Unidos tomó parte en la I Guerra Mundial, en 1917, Ford ayudó al ejército construyendo motores Liberty. Tras la guerra, el empresario sintió curiosidad por el dirigible; tanta que montó una empresa para constuir un dirigible cuya estructura sería enteramente metálica, concretamente de duraluminio: un metal tan ligero como el papel y tan resistente como el acero de la época.

 

Ford Trimotor en una de las expediciones de Richard Evelyn Byrd

En el año 1923, Henry Ford recibe una carta firmada por un tal William B. Stout. Un año antes, en 1922, William Bushnell Stout había fundado la ‘Stout Metal Airplane Company’. En la carta, le pide 1000 dólares para desarrollar una aeronave. Henry y su hijo Edsel, entusiasmado por la aviación desde su juventud, invirtieron en dicho proyecto 1000 dólares cada uno. Lo que seguramente no sabían entonces era hasta dónde llegaría la idea de Stout, que le había enviado la misma carta a más de 100 grandes empresarios y consiguió recaudar en total 128.000 dólares, gracias a los cuales construyó 2 aviones en ese mismo año. Aunque ambos aviones resultaron en fracaso, con la inversión en tal proyecto Henry Ford acababa de escribir las primeras letras de su propio capítulo en la historia de la aviación.

De hecho, Ford siguió invirtiendo en la compañía de Stout, al que le encargó construir el ‘Air Pullman’, una aeronave completamente metálica que además tenía un plus de confort: tenía una cabina amplia e incluso estancias para dormir. Conforme seguían avanzando en el negocio, Henry Ford fue consciente de que se necesitaba un aeropuerto en Detroit. Para ello hacía falta una grandísima inversión, a la que hizo frente en 1924 y con la que consiguió que el Ford Airport de Dearborn fuese el aeropuerto más moderno del mundo de su tiempo, con pistas asfaltadas, hotel y restaurante. Tras la construcción del aeropuerto, Ford compró la empresa de Stout, convirtiéndose en una división del gigante automovilístico y pasando a llamarse ‘Stout Metal Airplane Division of the Ford Motor Company’.

Cuatro Ford Trimotor en el aeródromo de Dearborn, 1927 Foto: Airfields Freeman

Habiendo ya un negocio estructurado y un aeropuerto construido, Stout pensó en el siguiente paso: quería hacer un avión mejor que los vistos anteriormente y fundar una aerolínea. Esto requería demasiado dinero pero tras el rechazo de algunos accionistas y después de la venta del negocio a Ford, Henry y su hijo Edsel anunciaron que lanzarían una aerolínea regular cuyos vuelos cubrirían la distancia entre varias de sus fábricas. Los Ford querían demostrar al gran público que volar era seguro y fiable y, además, viable como negocio.

Fue así como en abril de 1925, Henry Ford, su mujer Clara y su hijo Edsel, volaron desde Dearborn hasta la fábrica de Ford en Chicago. Además de los pasajeros, el avión llevaba a bordo piezas del Model T. El prestigioso The New York Times publicó entonces que la aviación comercial empezaba ese día en Estados Unidos. Poco después Henry Ford comenzó a promover un tour anual para dar a conocer las bondades de la aviación y a finales de ese mismo año, 1925, un total de 16 aviones habían despegado del aeropuerto de Dearborn para completar un viaje que pasaría por 10 ciudades.

Planos de un Ford Trimotor Foto: Airplanesandrockets.com

Poco tiempo más tarde, Ford inauguraría también el que se convirtió en el primer servicio postal aéreo; una ruta que cubría las ciudades de Detroit, Chicago y Cleveland.

La marca del óvalo no sólo fabricó coches: Ford Trimotor para conquistar el cielo

Tras haber sido pionero con el correo postal áereo, Henry Ford dijo que el tiempo de innovar y ser pionero había llegado a su fin y que dejaba el negocio de la aviación “en manos de hombres de negocios”. Sin embargo, siguió ligado a él.

Ford quería más seguridad para sus aviones y encargó a Stout el diseño de un avión trimotor. Cuando lo realizó, Ford le ofreció el avión al explorador Richard Evelyn Byrd para una de sus grandes expediciones, esta vez al Ártico. Sin embargo, tras el primer vuelo de prueba el piloto dijo que lo mejor sería “olvidar el avión”, ya que al aparato le costaba el mero hecho de despegar. Al final Byrd acabó volando en otro trimotor, pero de la marca Fokker… Al Trimotor de Ford le acabaron poniendo motores más potentes y se acabó produciendo, esta vez con éxito, con una serie de detalles de lujo como cabina calefactada, alfombras y servicios en el interior y con multitud de variantes.

Ford Trimotor de matrícula española perteneciente a CLASSA Foto: Wikipedia

En 1928 Henry Ford donó un Trimotor a Byrd para su expedición a la Antártida, y con el que acabó conquistando el Polo Sur. Ese mismo año, Ford puso fin a su incursión en la aerolínea y el correo aéreo y se centró en desarrollar un bombardero trimotor, un avión carguero y otro para capacidad de hasta 40 pasajeros. Sin embargo, el inicio de la Gran Depresión provocó un descenso en las ventas del Trimotor -apodado cariñosamente ‘Tin Goose’- que desembocó en el cese de su producción en 1932. Durante su vida comercial se fabricaron un par de centenares del Trimotor y lo llegaron a emplear más de cien aerolíneas en todo el mundo, entre ellas la española Concesionaria de Líneas Aéreas Subvencionadas. Gozó de tanta popularidad que empresas y personalidades de la época usaban un Ford Trimotor, entre ellas el cantante Carlos Gardel, el cual se disponía a volar en un Ford Trimotor justo antes de morir, cuando su avión colisionó con otra aeronave en el aeropuerto de Medellín y ha llegado a nuestros días, con apariciones en películas como Enemigos Públicos (2009) o, algún tiempo atrás, Indiana Jones y el templo maldito.

Foto portada: Airmail Reporter