¿Por qué el Ford Edge ha conseguido 5 estrellas EuroNCAP?

Iván Fernández

Nacido en Estados Unidos hace una de cada, el Ford Edge se ha posicionado como una clara alternativa en el mercado europeo a los todocaminos de marcas del viejo continente. En España, el segmento de los SUV y crossover ya acapara más de un cuarto de la cuota total de vehículos vendidos, algo que explica la propuesta realizada por Ford con la renovación de uno de sus modelos más populares en el país de las barras y estrellas.

El nuevo Ford Edge, que llegó a los concesionarios durante la primavera de 2016 se ha adaptado al gusto del consumidor europeo, tanto en cuestión de equipamiento como en el apartado mecánico, pero manteniendo sus principales características como son el espacio interior, la gran capacidad de carga, sus buenas aptitudes off-road y su marcada personalidad. Los resultados han sido más que satisfactorios y en materia de seguridad ha superado los estándares más altos, incluidos los del prestigioso organismo independiente, EuroNCAP.

Los datos en el test realizado por EuroNCAP durante 2016 dejan al Edge como uno de los referentes en seguridad tanto activa como pasiva dentro de su segmento. Algo que no se plantea sencillo si tenemos en cuenta de que estamos hablando de un todocamino de 4,81 metros -33 cm más largo que el otro SUV de la firma, el Ford Kuga- y casi dos toneladas de peso. Concretamente, el modelo puesto a prueba fue el 2.0 diésel con acabado Titanium.

El resultado final ha sido la de una calificación óptima, de cinco estrellas sobre cinco posibles en las que ha destacado en especial la protección para pasajeros adultos sentados en las plazas traseras, así como la de niños equipados con los pertinentes y homologados sistemas adecuados a su edad. Ambos después de superar las exigentes pruebas de impacto lateral y frontal realizadas.

Frenada de emergencia autónoma, clave:

Uno de los sistemas de seguridad más valorados que equipa el Ford Edge es precisamente el sistema de frenada de emergencia autónoma, desarrollado específicamente para posibles coches por alcance que se puedan producir a baja velocidad. Tanto a 45 km/h -AEB City- como a 60 km/h -AEB InterUrban-, el SUV fue capaz de evitar la colisión con el elemento que le precedía, reduciendo y deteniendo el coche antes de producirse el impacto.

También ofreció buenos resultados en los casos de posible atropello a peatones -AEB Pedestrians-, reaccionando el sistema reduciendo la velocidad e incluso parando por completo el coche a una velocidad de 40 km/h. En materia de protección pasiva en caso de colisión con un viandante, el capó ofrece una protección adecuada en caso de impacto de la cabeza contra el mismo, mientras que en el caso del parachoques delantero obtiene la mayor nota posible en los test EuroNCAP, confirmando que el diseño del frontal está pensado en mitigar al máximo las lesiones ante un atropello.

Por último, el Lane Assist System, tecnología que corrige el cambio involuntario de carril arrojó grandes resultados en la prueba realizada a 70 km/h, con el Ford Edge recuperando la senda correcta gracias al sistema que no precisa la intervención del conductor para variar la trayectoria.