Así es la nueva generación del coche autónomo de Ford

Esteban Viso

Con el paso de los años nos acercamos cada vez más al momento de la verdad, ese en el que los coches autónomos saldrán a las calles de manera natural, sin estar en período de pruebas o en fase de desarrollo. Con una década de trabajos previos, y tres años ya de pruebas reales, con los coches en movimiento, en Ford se presenta una nueva generación de coche autónomo que está ya muy, muy cerca de lo que será el modelo de producción final. Sus sistemas han sido mejorados, refinados, aligerados… el nuevo coche autónomo de Ford ya está aquí.

¿Qué mejora? A priori, la plataforma o la base del coche es la misma, una adaptación del Ford Mondeo híbrido (o mejor dicho, el Fusion Hybrid, como se le conoce en los EE.UU.). Esta plataforma soporta todos los sistemas de control, los sistemas de detección y toda la electrónica que tomará las decisiones y ejecutará las maniobras. Las mayores mejoras son las del sistema electrónico, tanto el software como el hardware, y los controles eléctricos se acercan ya a lo que serán los dispositivos de producción.

Sobre todo mejora el sistema de visión del vehículo, que se conoce como conductor virtual y está más evolucionado que nunca. Contiene todos los sistemas que van a sustituir al ser humano a los mandos del vehículo porque estos serán coches 100% autónomos, o como se dice en términos técnicos, un vehículo de nivel 4 en la escala SAE: el coche deberá tomar todas las decisiones correctas en cualquier trayecto, justo como lo haría el conductor humano, o mejor, reduciendo drásticamente los accidentes y víctimas en carretera. Mientras convivan coches autónomos y coches pilotados, la reducción de accidentes será progresiva; cuando el mundo solo disponga de vehículos autónomos, los accidentes serán algo fuera de lo común.

Así es el conductor virtual de Ford que llevará tu futuro coche (autónomo)

Se puede pensar en el conductor virtual de Ford como en un sistema equivalente a los ojos, oídos y sistema nervioso humanos, aunque eso es una simple asimilación para que se entienda rápidamente. Los coches autónomos disponen de sistemas capaces de detectar el entorno inmediato en las tres dimensiones del espacio, y en 360º. En realidad, no hace falta detectar las cosas que suceden en la vertical del coche, pero sí podemos decir que estos vehículos ven en todas direcciones. Eso se consigue mediante los sensores como LiDAR, cámaras de vídeo de alta definición (tres), y radar, tanto de largo como de corto alcance (ideal para seguir viendo cuando hay niebla, lluvia o nieve).

Esos sensores de visión alimentan el software de visión computerizada y el módulo de machine learning, o aprendizaje automático, que se encarga de interpretar lo que detectan los sensores. Como no se puede esperar que un vehículo autónomo conozca todo el mapa terrestre (no podemos hacerlo los humanos, y no tiene sentido que lo hagan los robots), se utilizan mapas en 3D con un nivel elevadísimo de detalle que se comparan con lo que el LiDAR ofrece en el momento en que el vehículo pasa por la zona. Esto se denomina percepción mediada: el mapa que saca el LiDAR se compara con el mapa 3D que el coche tiene previamente, y así se pueden interpretar los cambios que se hayan dado.

En estos coches, la percepción directa también juega un papel esencial y complementa a la percepción mediada: con los sensores se detectan los objetos en las inmediaciones, se verifica la posición instantánea del coche y se interpretan las señales, incluyendo a los agentes de tráfico. Después, toda esa información sirve de entrada a los algoritmos de localización y de planificación de trayectos, que obtendrán la ruta óptima para el trayecto ideado al inicio.

Esos algoritmos también podrán variar sobre la marcha la ruta en caso de que la información que entra por los sistemas sensores así lo aconseje. Para conseguir mover todos este complejo sistema de sistemas electrónicos, la potencia computacional debe ser consistente con las demandas, y sobre todo con las demandas en situaciones de emergencia, que requerirán respuesta rápida y exacta para evitar cualquier incidente.

De momento, esta nueva generación de vehículo autónomo de Ford sigue teniendo un volante y pedales, pero el modelo definitivo seguro que no los va a necesitar, lo cual sin duda le restará unos pocos kilos, y añadirá más espacio para el confort de los pasajeros, que no incluirán un conductor.