¿Te toca pasar la ITV pronto? Revisa estos 7 puntos fundamentales si no quieres fallar la inspección

 |  @sergioalvarez88  | 

Como propietario de tres vehículos con más de 10 años de antigüedad, un servidor tiene que pasar tres ITV anuales. Las ITV son inspecciones obligatorias por las que todo vehículo de más de 4 años debe pasar – incluso menos si son vehículos comerciales. En las ITV se revisa el correcto funcionamiento de los elementos mecánicos de nuestro coche, así como su conformidad con la ley vigente. Sin entrar en polémicas sobre modificaciones, las ITV suponen un coste económico para el automovilista, que debería asegurarse de que su coche está en condiciones de superarla. Estos son 7 puntos fundamentales que tú mismo puedes revisar para superar la inspección favorablemente – y no tener que pasar de nuevo por caja.

1) Luces: el fallo más común en las ITV

La iluminación es una de nuestras asignaturas pendientes en las ITV. Muchas ITV son desfavorables porque circulamos con alguna de las bombillas reglamentarias fundidas. Asegúrate que todas las luces exteriores del coche funcionan adecuadamente, desde las luces de cruce a las de posición, pasando por las largas y todos los intermitentes. También debe funcionar bien el antiniebla trasero, las luces de freno y las pequeñas bombillas que alumbran la matrícula. La luz de marcha atrás también debe funcionar. En función de la edad del coche puede que no se exija el correcto funcionamiento de algunas de las luces accesorias.

En torno al 20% de los turismos no superan la inspección a la primera. En algunas regiones, la cifra supera el 30%.

Uno de mis vehículos está matriculado en el año 1999, y la luz de marcha atrás funcionaba incorrectamente por un captador defectuoso en la caja de cambios. La inspección fue favorable, con un fallo leve. Asegurarte del correcto funcionamiento de las luces es sencillo, y tú mismo lo puedes comprobar en apenas un par de minutos, sin la ayuda de un tercero. Si alguna de tus luces está fundida, su reemplazo es muy sencillo por norma general, aunque en algunos coches podría implicar una visita al taller – reemplazar una bombilla, por desgracia se ha vuelto más y más complicado con los años.

Unos LEDs diurnos mal colocados o no homologados vienen de la mano de un fallo grave en la inspección.

Se permiten fallos de alguna luz larga, alguna luz de matrícula, intermitentes laterales, antinieblas delanteras o alguna luz de posición. Si tu coche tiene luces diurnas LED y no funcionan adecuadamente también superarás la ITV, pero si no están homologadas o están colocadas en un lugar incorrecto pueden generar un fallo grave a la hora de la inspección. Ahora bien, las dos luces de cruce, los intermitentes principales, una luz de marcha atrás, al menos una luz de matrícula y un antiniebla trasero siempre deben estar operativos. Los faros no pueden estar rotos, o iluminar de forma anormal.

2) Claxon: obligatorio y sin fallo leve posible

El claxon del coche debe funcionar, sí o sí. Es un elemento de seguridad básico y se requiere que su funcionamiento sea impecable. Si no funciona o tiene una potencia demasiado escasa nos iremos para casa sin haber pasado la ITV. Así de sencillo. Y sí, un claxon también puede fallar, aunque no es una avería común ni mucho menos. Aunque es un mecanismo muy sencillo, se pueden haber corroído sus conexiones, o su interruptor puede haberse deteriorado. También es vital su funcionamiento en el resto de vehículos, ya sean motocicletas, ciclomotores o vehículos comerciales.

3) Neumáticos: un punto clave para la seguridad del coche

Los neumáticos son un elemento de seguridad básico. Deben estar en buen estado, y no sólo porque en las ITV se controlan, sino porque tu integridad física y la de los demás usuarios de la vía depende de ello. No existen los fallos leves con los neumáticos, sólo los fallos graves. Para empezar, el neumático no debe estar desgastado en exceso: la profundidad mínima de la banda de rodadura es de 1,7 mm, pero deberíamos cambiar los neumáticos antes si queremos que ofrezcan buenas prestaciones. También es importante que los neumáticos sean iguales en cada eje, tanto en medida, como en modelo, índice de velocidad e índice de carga.

De lo contrario, recibiremos un “desfavorable” en la inspección. Antes de pasar la ITV también debemos inspeccionar visualmente en neumático – realmente deberíamos hacerlo cada cierto tiempo. El neumático puede presentar un desgaste anormal por una presión inadecuada o incluso por una mala alineación o equilibrado. Si existen cortes en sus flancos o su banda de rodadura se ha desprendido en algún punto, además de no pasar la ITV, estaremos jugando con fuego. Dichos neumáticos no son aptos para circular con seguridad y deben ser sustituidos a la mayor brevedad posible.

4) Prueba de gases: un punto muy conflictivo

Las pruebas de gases son un punto muy conflictivo en las ITV, y retratan de forma clara a los vehículos peor mantenidos, o usados fuera de su contexto – coches diésel que abusan de la circulación urbana, por ejemplo. Actualmente las ITV sólamente miden la opacidad de gases en los vehículos diésel: todo vehículo matriculado antes del 1 de enero de 2008 con motor atmosférico no pueden superar los 2,5 m de opacidad y los sobrealimentados, los 3,0 m. Para vehículos matriculados después del 1 de enero de 2008, el límite es de 1,5 m, no importando si son sobrealimentados o no.

A los diésel más entrados en años, o mal mantenidos, esta prueba se les puede atragantar.

Para que esta opacidad se encuentre en niveles adecuados, el motor debe estar en forma y para que la prueba se lleve a cabo, el nivel de aceite no debe superar el máximo de la varilla. Si la opacidad de gases es muy alta, tu coche puede no superar la ITV. Puede que tu EGR esté obstruida, que haya problemas en algún inyector o una excesiva cantidad de carbonilla en el interior del propulsor. Aditivos como Metal Lube o Sea Foam pueden ayudar a superar esta prueba, al igual que una “puesta a punto italiana”: con el motor caliente, una conducción alegre o un buen trayecto a régimen alto y velocidad constante.

Recuerda que las ITV comienzan a vigilar la supresión de EGR y filtros de partículas, y en unos meses a vigilar de forma activa centralitas y los sistemas anticontaminación más modernos. Si tu coche es de gasolina la prueba es más sencilla, aunque dependerá de si está catalizado en origen o no. En función de ello se introducirá una sonda de medición en el escape, y se hará una prueba al ralentí, o al ralentí y acelerado. Los valores de monóxido de carbono y las lecturas de la sonda lambda deben estar en parámetros adecuados, de lo contrario el resultado de la ITV será desfavorable.

5) Amortiguadores, rótulas, palieres y cojinetes

La suspensión de nuestro coche debe estar en buen estado para pasar la ITV. Al fin y al cabo es uno de los principales garantes de la estabilidad de nuestro vehículo. Para empezar, si los amortiguadores están demasiado gastados o tienen pérdidas de aceite que comprometan su buen funcionamiento, no superarás la inspección. Asegúrate que sus topes están en buen estado, así como sus muelles. En el foso, los técnicos de la ITV también revisarán el estado de los palieres, rótulas y rodamientos del vehículo. También vigilarán que las ballestas – si el coche las monta – estén en buen estado, sin láminas rotas.

No conviene apurar la vida de los amortiguadores. Si están en mal estado, te la estás jugando en la carretera.

Pueden tolerar cierto deterioro u holgura de los componentes de la suspensión, pero dentro de unos márgenes seguros. En caso de duda, pasa por el taller. Y no olvides que una suspensión en mal estado puede ser la diferencia entre una maniobra de esquiva exitosa, o un accidente. Como último apunte, si tu suspensión es neumática, hidroneumática o de gas, no se tolerarán fugas de ningún tipo en el circuito. También se vigilará la ausencia de fallos indicados por el panel de instrumentos, que puedan indicar defectos en la misma. Especialmente útil para los dueños de ciertos Citroën.

6) Tu carrocería y tus lunas deben estar en buen estado

Es un punto que se suele obviar en muchos casos, pero es fuente de no pocas inspecciones desfavorables. Si tu carrocería presenta rayones o alguna que otra abolladura, pasarás la ITV con algún defecto leve. Ahora bien, si la carrocería presenta bordes cortantes – por el motivo que sea, desde la ausencia de un paragolpes al impacto de otro vehículo – podrías incurrir en fallos graves. Lo mismo ocurrirá si uno de tus retrovisores está roto o si tus lunas presentan algo más que un “chinazo”. Hablando de “chinazos”, no deben estar situados en la zona de visión del conductor si quieres superar la inspección.

Cristales rotos, aristas cortantes o una matrícula doblada son suficientes para conseguir una ITV desfavorable.

El interior del coche también debe estar en buen estado. En un coche de tres puertas, debe poder accederse de forma correcta a los asientos traseros. Todos los cinturones de seguridad deben retener adecuadamente. Por supuesto, las puertas deben abrirse correctamente tanto desde dentro como desde fuera del coche. Ten en cuenta que el inspector va a subirse al coche en más de una ocasión, por lo que tendrá ocasión de revisar adecuadamente todos los sistemas del coche. No es un punto conflictivo, pero asegúrate de que la rueda de repuesto del coche está presente – si la equipa de serie – a la hora de pasar la inspección.

7) El capítulo más complicado: las modificaciones

Reconozco que entramos en un territorio muy pantanoso, con una casuística enorme. Hablando de forma muy genérica, existe un defecto grave cuando montamos un elemento que modifica las características originales del coche y no lo reflejamos en la ficha técnica. Por ejemplo, algo tan sencillo como la instalación de una bola de remolque o una suspensión deportiva que modifique la altura al suelo del vehículo – una modificación también muy común. Si ya nos metemos en modificaciones serias como un equipo de frenado más potente o un swap de motor, hablaríamos de una reforma de importancia para la que es necesaria asesoramiento profesional.

Ante cualquier duda, pregunta al jefe de línea antes de pasar la inspección (y de pagar la tasa).

Dicho esto, no todas las modificaciones requieren su presencia en la ficha técnica del vehículo, hay algunas por las que no debemos preocuparnos. Por ejemplo, por montar otra medida de llanta y neumático diferente a la original: no habrá problema mientras nos ciñamos a la tabla de equivalencias del vehículo, que en la ITV nos darán sin coste. Tampoco hace falta homologar el último tramo del escape – la instalación de un silencioso diferente – o el tintado de las lunas. De nuevo, es una casuística compleja para la que en caso de duda, aconsejamos la opinión de un profesional.

Lee a continuación: La ITV se pone seria: los exámenes a centralitas y sistemas anticontaminación están al caer

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