Los crash-test habituales realizan una prueba de impacto frontolateral a 64 km/h, contra una superficie deformable que absorbe parte de la energía del golpe. El IIHS estadounidense también realiza choques frontales contra una superficie deformable, a 40 millas por hora. Un crash-test a mayor velocidad demuestra que simplemente los coches no están preparados para la …





















