Nunca te vas a ganar la vida como gamer profesional, y lo sabes

Esteban Viso @estebano

Los gamers profesionales que salen en las noticias ganan cientos de miles de euros al año solo por jugar a videojuegos todas las horas posibles al día. Son escandalosamente jóvenes y amasan cantidades groseras de dinero cada día, y los hay que dicen sin pudor que pueden ganar medio millón de euros al año sin despeinarse. Por otro lado, los e-Sports están de moda, están en auge y aglutinan a millones de jugadores de todo el mundo en torneos y competiciones en las que, si, se establecen premios en metálico, algunos muy jugosos.

La parte mala de la historia es que es tan improbable que tú llegues a ganar un premio menor que no es que te quiera desanimar, es que te diría que te tatúes en un lugar bien visible aquello de “lo importante es participar”: nunca te ganarás la vida jugando a videojuegos, igual que es altamente improbable que tú puedas ser un domainer de éxito, un youtuber rompedor o la nueva voz de España en Eurovisión, por poner ejemplos campechanos.

Nadie te va a negar que puedas ganar un torneo menor, que un día consigas 100 euros haciendo lo que más te gusta, pero piensa que las personas que de verdad ganan una pasta gansa entrenan como deportistas de élite, y también sufren las consecuencias a largo plazo de largas y estresantes sesiones de juego. Muchos de los chavales que se hacen profesionales lo dejan en un lustro, forrados, sí, pero quemados.

Lo que sale en las noticias es siempre la punta del iceberg, el 1 por 100.000 que de verdad gana millones haciendo lo que más le gusta. El resto se conforma con pasarlo bien, hacer una intentona más o menos intensa para clasificarse “en algo”, y se queda en esa fase para los restos. Pero llegar a la cima es algo muy diferente, y viéndolo con perspectiva tiene similitudes con cualquier otra carrera significativa, como la de un cantante o un deportista de élite: trabajo duro, constancia y muchos sacrificios. ¿Que vale la pena? A Messi o Fernando Alonso les compensa… ahora.

¿Estás dispuesto a sacrificar gran parte de tu vida actual para ser muy buen gamer?

No es malo tener sueños y perseguirlos, claro que no, lo que no es bueno es creer que cualquiera puede llegar a ser un gamer profesional que gane cantidades indecentes de dinero al año. Me recuerda un poco a toda la maquinaria televisiva en torno a concursos de talentos, ya que se da a entender que cualquiera puede convertirse en una estrella, pero se obvia algo importante: será una estrella sí y solo sí tiene talento, y además trabaja muy duro, y además tiene un buen día en la audición. Creer que cualquiera puede ser el nuevo Fernando Alonso, triunfar en la canción o ganar millones jugando a videojuegos y haciendo streaming de sus partidas, solo se está engañando.

La primera ración de realidad puede que te parezca poca cosa, al fin y al cabo tú eres diferente y se te da muy bien jugar. Veamos entonces el siguiente problema importante: no todos los juegos tienen una audiencia (ni grande, ni pequeña) en los servicios de streaming como Twitch. Deberías elegir uno de los que aglutinan más espectadores, como por ejemplo League of LegendsCS: GODota 2Hearthstone. Si no te suena ninguno ya estás pensando en dedicarte a otra cosa.

League of Legends

Una vez que eliges el juego, por ejemplo League of Legends, debes dominarlo a un nivel indecente. Debes ser el mejor, el mejor del mundo para ganar más dinero que nadie. Lo ganarás a través de los ingresos por el streaming, a través de los contratos que consigas y los complementarás con los torneos que puedas ganar. De nuevo piensa en la dimensión de mis palabras: has de ser el mejor para poder ganar a los mejores, y te hablo de gente dispuesta a hacer streaming durante seis horas seguidas los 365 días del año. ¿Tienes tanto tiempo? ¿Tienes tanto aguante y paciencia?

Siguiendo con League of Legends, uno puede empezar desde abajo e ir progresando por las diferentes ligas. Petarlo en LoL significa llegar a la clasificación “Challenger”, y ahí solo pueden jugar a la vez los 200 mejores jugadores de LoL de cada región. Los 200 mejores sin excepción. La élite de la élite. Además cada 24 horas se recalculan los mejores y, ¿lo adivinas? Te puedes quedar fuera. Eso sí, si consigues subir lo suficiente por la “escalera” de LoL, tus probabilidades de ser fichado por un equipo profesional crecen. Pero todavía queda otro motivo más para desincentivar tu ilusión.

¿Estás dispuesto a vivir para mejorar tu juego? ¿A toda costa?

¿Qué diferencia a un gran gamer de un gamer profesional? Si te gusta el tema, sabrás que hay miles de canales en YouTube plagados de gamers que cuelgan sus partidas y que tienen decenas de miles de suscriptores, millones incluso. También en ese “sector” hay mega estrellas como Pew Die Pie, el youtuber de videojuegos con más ingresos del mundo, pero él no es un gamer profesional, ni siquiera lo llamaría gamer, sino youtuber. Buena fauna hay por ahí fuera.

Una persona con una gran habilidad para jugar a videojuegos se diferencia de un profesional en que este último dedica toda su alma a conocer el juego: sabe todos los detalles, conoce los trucos o estrategias ganadoras, tiene una precisión milimétrica en cada acción que emprende, gestiona los recursos mejor que nadie, tiene la inteligencia dirigida por y para el juego. El jugador de videojuegos bueno de verdad juega para mejorar, y mejora con el juego. Para el pro no hay otra cosa. Creo que la diferencia está clara, pero sería algo equivalente a comparar un gran tenista amateur que juega de miedo, con Rafa Nadal.

Magic the Gathering

Un verdadero pro dedica 10 o 12 horas al juego, todos los días. Graba sus partidas y revisa las jugadas; analiza cada detalle que le puede servir para mejorar un poquito más la próxima ve que se ponga al tema. Hace casi un par de años se publicaba en Forbes una historia que me impactó, el caso de Kenji “NumotTheNummy“, que juega a Magic the Gathering y que cuenta en su canal de Twitch con más de 35.000 suscriptores e ingresa bastante por publicidad y por donaciones, aparte de otras cosas.

Pues bien, este chaval trabajaba de 11 de la noche a 7 de la mañana como reponedor en una tienda de comestibles, y cuando empezó a jugar lo hacía de forma casual, una o dos veces por semana, con los colegas y poco más. Pero resulta que era bueno, que empezó a hacer crecer una pequeña comunidad de seguidores que no llegaban a 200. Eso, sin embargo, le dio mucha confianza y se puso al tema: ¿por qué no hacer un reto de 365 días de streaming, seguidos y sin fallar ni uno? ¡Suena bien! Pues sí, pero no.

La vida de Kenji fue horrible durante meses. Sí, hoy está reconocido como uno de los mejores del mundo y gana mucho dinero solo por hacer streaming, pero piensa en sus horarios y ritmo de vida: en la tienda de comestibles toda la noche, de 11 a 7 de la mañana; dormir unas horas; hacer hasta 6 horas seguidas de streaming; dormir otras pocas horas; GOTO 10. Día tras día, mes tras mes. ¿Te ves capaz?

¿Estás dispuesto a todo? IDUNNO!

Por último, pero no menos importante, la profesión tiene sus riesgos, incluso me atrevería a decir que uno puede llegar a perder el contacto con el mundo real… sin llegar a ser un pro.

Jaque mate.

Nota aclaratoria: el friki del vino y los videojuegos es, en realidad, Andrew Bowser, actor, director y pirado profesional.

Y ahora, llega el momento de dejaros, porque tengo un asunto pendiente que puede hacerme rico gracias al streaming.

A pescar

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