14 de febrero de 2018
Vivimos en los tiempos de la posverdad, las fake news, y el resurgir del proteccionismo más antediluviano, de aquellos que precisamente propugnan la máxima libertad del mercado, y la mínima intervención en sus asuntos del estado. Por activa y por pasiva, Donald Trump ha atacado una y otra vez a los fabricantes locales y extranjeros - sobre todo extranjeros - por vender muchos coches en Estados Unidos. Ni tan siquiera BMW ha podido evitar los ataques de Trump. Obviamente el problema no está tanto en los coches que se vendan, como los que se fabriquen en Estados Unidos. ¿Pero sabrá Donald Trump que la fábrica de BMW en Spartanburg es la mayor exportadora de coches de Estados Unidos?










