· por Esteban Viso

Después de un buen verano, aunque seguro que bastante más caluroso de lo deseable según la zona, muchos esperamos la llegada del otoño a finales del mes de septiembre. Este mes, el de los propósitos tras las vacaciones, también es el que da comienzo al nuevo año escolar, la vuelta al trabajo para la inmensa mayoría de la gente y la llegada del mal tiempo, o al menos de cierta inestabilidad.

Preparar el coche para el otoño es sencillo, no vamos a descubrir la pólvora, pero sí que debemos tener en cuenta la nueva estación para entender qué necesitamos a pleno rendimiento en él, para que nada nos pille desprevenidos. Además hay que tener en cuenta unos consejos para conducir en esta época del año, igual que existen consejos para el calor del verano, el frío del invierno o el ataque el polen en la primavera.

Para preparar el coche, tenemos dos opciones: realizar nosotros las tareas de mantenimiento más simples, o bien pasar una revisión oficial completa. Como es posible que no nos coincida bien, ya sea porque hemos pasado una revisión hace poco, o porque nos toque dentro de un tiempo, la opción de trabajos manuales es interesante.

Abre el capó y mánchate las manos

No es para tanto, probablemente no te manches demasiado, pero conviene que sepas lo que haces. Y saber qué hacer con el capó de un coche actual levantado se reduce en comparación al pasado porque has de encontrar dónde echar qué líquido, y poco más. Los líquidos imprescindibles para esta nueva época del año son el limpiaparabrisas, el líquido anticongelante y también una visual al nivel del líquido de frenos. Saber medir el nivel de aceite es también interesante por si acaso.

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En cuanto al líquido de frenos, un comentario: normalmente no se debe perder ni una sola gota porque se trata de un circuito cerrado y en teoría completamente sellado y a prueba de fugas, pero la importancia evidente del líquido de frenos nos lleva a aconsejar precaución y hacer de esta revisión visual un hábito. Si perdemos presión hidráulica en el circuito, estaremos en graves problemas. Por otro lado, el anticongelante es fundamental para el normal funcionamiento del limpiaparabrisas.

Otros dos elementos necesitan inspección, pero no bajo el capó. Se trata de las escobillas limpiaparabrisas y de la rueda de repuesto (en caso de llevarla, si no estamos hablando del kit de reparación de pinchazos). En el caso de las escobillas, pensemos que nos adentramos en una época del año en la que se les va a dar mucho uso. Conviene sustituirlas si llevamos tiempo con ellas, y hacerlo antes de que empiecen las lluvias. No hay nada peor que una escobilla que en lugar de limpiar, reparte.

La rueda de repuesto (¿te acuerdas de ella?) no se usa casi nunca, la verdad, pero lo peor que te puede pasar es que la necesites y te la encuentres con menos de 0,5 bar con respecto a la presión ideal. Por eso es recomendable mantener su presión perfectamente, e incluso sobreinflarla un poco (0,2 por encima, por ejemplo), porque como va a perder presión a lo largo del tiempo, nos aseguramos que tras un par de meses sin revisar (porque nos olvidamos de ella), tendremos presiones decentes.

Conduce con precaución y ten respeto al agua

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Pocos errores tan fácilmente evitables existen como pensar que contamos con seguridad sobrada para conducir rápido sobre agua. Es verdad, disponemos de inmejorables sistemas de seguridad que nos hacen la vida fácil. Tenemos neumáticos impresionantes, que agarran de lo lindo en condiciones muy poco fiables (los neumáticos de invierno son una maravilla), pero existen muchos límites, y sobre todo, una realidad muy lejos del terreno ideal:

  • Nuestro límite como conductores: no somos pilotos de élite, no tenemos los reflejos, la sangre fría, ni la atención necesaria para evitar cualquier imprevisto. Siempre puede haber algo que nos sorprenda, por ejemplo hojas sobre la carretera, hojas mojadas que neutralizan cualquier vestigio de adherencia que podamos experimentar.
  • Podemos tener la vista perfecta, pero lo más común es que no sea así, que tengamos miopía, hipermetropía, astigmatismo… o vista cansada. Sea como sea, la visibilidad en otoño no es la mejor, y menos en esas horas de amanecer y atardecer, y menos aun cuando llueve. Por eso necesitamos un extra de prudencia, más espacio con otros coches, y mantener los cristales limpios, limpísimos.
  • Simplificando podemos decir que sobre agua se multiplica por dos la distancia de frenado. No es así, estrictamente, pero nos hacemos a la idea de que podemos perder tiempo de reacción por la mala visibilidad, y que los neumáticos tardan más en detener el coche con respecto a seco. Esto es así con los neumáticos nuevos, y algo más cuanto más gastados estén. Moraleja: adora a tus neumáticos y cámbialos cuando toca, o algo antes.

Para no ser tan negativos, llega el otoño con sus temperaturas suaves y sus atardeceres de postal, así que toca salir y disfrutar de ello, de la conducción y de nuestros coches con alguna ruta espectacular, ¿verdad?

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