· por Daniel Valdivielso @valdi92

Cuando uno piensa en pick-ups, esos vehículos industriales rudos, de gran tamaño y resistencia, irremediablemente tiene en la cabeza a la Ranger de Ford, uno de los pioneros de un segmento que si bien en Europa no ha sido muy popular hasta hace poco tiempo, en otras regiones como América y Australia sus seguidores se cuentan por centenas de miles.

La Ford Ranger es uno de los modelos más emblemáticos de la historia del fabricante americano, creación que llegó al mercado a principios de los años 80 para satisfacer las demandas de los usuarios particulares y profesionales que necesitaban un vehículo con gran capacidad de carga pero con un manejo que se asemejase al de un turismo.

La primera generación de la Ranger nació en 1983, un año después del nacimiento de otro modelo icónico, el Sierra. Esta pick-up se fabricaba en Louisville, llegando numerosos mercados con una capacidad y facilidad de carga muy notable, así como un manejo y economía de uso similares a los de un turismo. Con una apariencia que se asemejaba a la de un todoterreno, la Ranger arrancó su historia de éxito con motores diésel y gasolina de 4 y 6 cilindros, que transformaban su potencia en movimiento a través de un sistema de tracción total. 

La resistencia, facilidad de uso y capacidad de carga hizo que rápidamente la Ranger comenzase a ganar adeptos, ampliando y mejorando su gama con motores más modernos y nuevas carrocerías de 2 y 4 puertas. La Ranger rehizo su frontal en 1989, aportando una imagen más moderna y más opciones de equipamiento.

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En 1993 llegó una nueva generación, una Ranger completamente nueva, más segura y más eficiente. La capacidad de carga, cada vez mayor, se veía acompañada de un habitáculo más amplio y cómodo, así como de motores más modernos. También fabricada en exclusiva en EEUU, la Ranger ofrecía como dotación destacada en la época un sistema de frenado ABS y una reductora que permitía a la mítica pick-up avanzar por terrenos complicados. Las últimas unidades de la segunda generación, a partir de 1997, tenían incluso la posibilidad de incorporar airbags laterales, dando un gran salto adelante en terreno de seguridad.

La tercera generación de la Ranger, lanzada en 1998, ha sido la más longeva de la historia del modelo, prolongándose, con diversos rediseños y ampliaciones de equipamiento, hasta el año 2011. Las opciones de carrocería y motores se ampliaron sensiblemente con la llegada de propulsores diésel de gran resistencia y bajo consumo, así como motores gasolina muy potentes, que permitirían a la Ranger moverse por cualquier terreno con total suficiencia.

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Así llegamos hasta nuestros días, con una Ranger completamente actual, basada en la cuarta generación lanzada al mercado en 2011 pero rediseñada en 2015 para ofrecer una imagen similar a la de otros modelos de la marca americana. La tecnología a bordo de la Ranger de hoy en día supera las expectativas de cualquiera que se ponga a los mandos, con sistemas como la frenada autónoma de emergencia o el lector de señales de tráfico. 

Los motores 3.2 TDCI con casi 500 NM, las cajas automáticas y la presencia de sistemas como el ESP, de serie en toda la gama, posibilitan que la Ranger ofrezca un avance seguro y preciso en cualquier circunstancia, todo ello con un interior similar al de un turismo, una capacidad de carga que supera los 1.8 metros cúbicos y la posibilidad de remolcar hasta 3.500 kg. Sin duda, la Ranger se ha convertido en todo un referente dentro del terreno de las pick-up, un segmento en claro auge en mercados como el Europeo.