· por Diego Gutiérrez @Dieguti_

El Ford Model T es una de las piezas más importantes en la historia del automóvil. El gran puzzle de esta gran industria no estaría completo sin la pieza del Model T, un vehículo que, como muchos ya sabréis, fue el primer coche asequible producido en masa. Decía Henry Ford del Model T que era “el coche universal” y no le faltaba razón: revolucionó la movilidad de su tiempo, a principios del siglo pasado, motorizando a la población con un producto asequible que era posible gracias a una forma de manufactura que abarataba en gran medida los costes -la producción en cadena- y a una sencillez mecánica que le confería robustez y una elevada fiabilidad.

Se vendió entre 1908 y 1927, tiempo durante el cual las carreteras de buena parte del mundo y especialmente las estadounidenses se llenaron del emblemático Model T de Ford. Sobre este modelo, del que aún existen numerosas unidades circulando casi un siglo después de salir de la fábrica, se ha hablado mucho y se han contado un sinfín de historias, a veces reales y algunas que toman el rol de leyenda. Sin embargo, en estas líneas queremos descubrir cinco curiosidades que son poco conocidas sobre el Model T, un coche que marcó un antes y un después en la forma de entender el automóvil.

1) Se vendieron más de 15 millones de unidades (y a un ritmo frenético)

Desde el 1 de octubre de 1908 hasta el 26 de mayo de 1927 se fabricaron y vendieron la friolera de 15 millones de unidades del Model T. Una cifra que ahora Ford produce en poco más de dos años pero que en los tiempos del Model T significaba un ritmo de producción absolutamente frenético y tremendamente eficiente respecto a los estándares de aquella época: en el año 1914 Ford produjo unos 300.000 coches con 13.000 empleados; otros 299 fabricantes con algo más de 66.000 empleados no llegaron a esa cifra, quedándose en 280.000 coches.

2) Existen seis Ford Model T modernos

Con motivo del centenario del emblemático modelo, Ford construyó en 2008 seis Model T llamados T 100, los cuales estaban basados en el modelo original de 1914. Si bien no hay partes originales del Model T en estos coches del siglo XXI, absolutamente todas las piezas son intercambiables con las de un coche original, ¡incluso la manivela situada debajo del radiador! La velocidad máxima de los T 100 es de unos 88 Km/h y tienen un consumo aproximado de 13 litros/100 kilómetros. El depósito de combustible es de sólo nueve galones (34 litros), la misma capacidad que un Model T original de 1914.

3) Se ofrecía con 9 carrocerías distintas

Lo de compartir plataforma entre modelos no es precisamente un concepto nuevo. Si bien se ha popularizado en los últimos años para ahorrar costes al máximo, lo cierto es que ya se hacía algo similar hace casi un siglo. El Ford Model T se podía comprar con hasta 9 carrocerías, las cuales compartían todas el mismo chasis: desde atractivos Speedster hasta furgones.

4) A mediados de los años ’20, más de la mitad de los coches que había en el planeta eran Ford Model T

El rapidísimo ritmo de producción era lo que se necesitaba para una elevada demanda: con un precio inicial de 850 dólares en el año 1908, el Model T consiguió no sólo ser el coche más vendido sino que más de la mitad de los coches de todo el mundo eran este modelo. El primer Model T tenía un motor de cuatro cilindros y 20 CV de potencia. Alcanzaba una velocidad máxima de unos 72 kilómetros por hora y consumía entre 11 y 18 litros cada 100 kilómetros. Más tarde, el Model T redujo su precio hasta los 260 dólares gracias a la reducción de gastos de fabricación que le suponía a Ford la implantación de la cadena de montaje dinámica.

5) Y sí, se podían elegir más colores aparte del negro

“Puedes tener tu Model T del color que quieras siempre y cuando sea negro”. Es una de las frases más famosas que se le atribuyen a Henry Ford y, sin embargo, la sentencia sólo es cierta a medias. Durante doce de los diecinueve años que estuvo en producción, los clientes podían elegir su Model T entre varios colores: verde, rojo, granate, azul oscuro, gris… Así fue desde su lanzamiento en 1908 hasta 1913, y más tarde en 1926 y 1927 se incluyeron colores como el azul claro o el marrón. Por supuesto, siempre estuvo incluido el negro.

Entre 1914 y 1925 sí fue el negro el único color disponible para el Model T. ¿La razón? Pura eficiencia en los tiempos de producción: el color negro era el que más rápido se secaba, pudiendo aumentar el ritmo de producción y dar así abasto a una demanda que por momentos superaba la capacidad de producción de Ford.