Limitador de velocidad inteligente de Ford: ¿cómo funciona y para qué sirve?

Iván Fernández

A muchos de nosotros nos ha sucedido. Un momento de despiste, la necesidad de centrarnos en un adelantamiento, un desvío o en una maniobra de cambio de carril. Todas ellas son situaciones habituales en la carretera y que pueden provocar que perdamos de vista la información que nos reporta una señal de velocidad. Esta situación tan cotidiana, no sólo nos puede reportar sanciones económicas que nos sacudan el bolsillo, sino que los excesos de velocidad siguen siendo una de las grandes problemáticas en materias de accidente de tráfico.

Los conductores y los fabricantes del sector del automóvil no han sido ajenos a este hecho, algo que ha llevado a que las principales marcas hayan buscado formas de asistir a sus clientes a través de la tecnología. Navegadores en los que se refleja la velocidad máxima permitida para cada vía o el control de crucero han sido algunos de los sistemas que se han ido asentando durante la última década con la firme intención de apoyar la tarea del conductor y ayudarle a que no supere esos límites de velocidad ajustados para cada tipo de carretera.

La importancia de dicha área y el avance de las tecnologías hace que las posibilidades de mejorar los recursos a disposición de los usuarios se mantengan en constante evolución, algo que ha llevado a la irrupción de nuevos sistemas que combinan conceptos ya conocidos con técnicas como el reconocimiento de señales que Ford se encuentra implementando en sus vehículos.

Bautizado por la marca del ovalo como Limitador Inteligente de Velocidad, es parte del equipamiento de modelos como el Ford Edge, Ford S-Max y Ford Galaxy, dándole la posibilidad al conductor de ajustar la velocidad del vehículo a través de los mandos situados en el volante y además apoyándose en los datos que recibe a través de la cámara situada en la parte superior del parabrisas y de la información proporcionada por el navegador de abordo. Esta última medida, permiten ganar en precisión al utilizar los datos del mapa y los límites oficiales de velocidad predefinidos para cada vía como refuerzo de los datos que se reciben a través de la lectura de señales de tráfico.

El sistema actúa entre los 30 km/h y los 200 km/h (en carreteras estrictamente preparadas para ello) y permite al conductor configurar el sistema de control de velocidad, modificando el límite de velocidad en rangos de 5 km/h, admitiendo una tolerancia máxima de hasta 10 km/h por encima del límite detectado. Una de las particularidades del mismo es que no se activa el sistema de frenos como regulador de velocidad, sino que se controla suavemente el par suministrado por el motor mediante la cantidad de combustible que suministra la bomba al propulsor.

Dicha característica permite que las deceleraciones no sean tan bruscas y en caso de una pendiente pronunciada, el Limitador Inteligente de Velocidad activará una alarma cuando se supera la velocidad máxima, permitiendo al conductor actuar sobre el freno para regular el orden de marcha. En el caso de necesitar más velocidad que la configurada, por ejemplo, para realizar un adelantamiento o ante una situación de peligro, el conductor puede anular temporalmente el límite de velocidad impuesto por el sistema simplemente pisando el acelerador con el pie derecho de forma firme. Una vez terminada la maniobra, la velocidad volverá al límite marcado como máximo simplemente ejerciendo menos presión sobre el pedal.

Todo este ‘arsenal’ tecnológico no sólo permite mejorar la seguridad en viajes largos e incluso en la rutina diaria, sino que además aumenta el confort de un conductor que sólo tendrá que concentrarse en disfrutar de la carretera.