· por Iván Fernández

El drifting ha pasado de ser una disciplina poco conocida, coto privado de países como Japón, cuna de la misma, o Estados Unidos, para desplazarse a otros puntos del planeta. Europa no ha sido ajena a la expansión de este nuevo tipo de competición, siendo países como Noruega, Hungría o Letonia han visto como los aficionados y competidores del arte de derrapar han crecido de forma exponencial durante los últimos años. España no ha sido una excepción y a pesar de que muchos lo siguen mirando con extrañeza al ser una modalidad en la que el cronometro tiene poco que decir, la palabra ‘drift’ se ha ido haciendo un hueco en la terminología utilizado habitual de los aficionados españoles, los cuales ya pueden incluso disfrutar su propio Campeonato de España.

Las competiciones de drifting no son tan subjetivas como el gran público piensa. Además de valorar el estilo por parte de los jueces, la cantidad de humo generado, la fluidez o la espectacularidad de las acciones, también se tienen en cuenta valores como el ángulo del derrape, la velocidad a la que se realiza el mismo o lo que cerca que pasa el coche respecto a unos elementos de referencia situados en las curvas (habitualmente conos) sin llegar a tocarlos.

Las finales, al tratarse de unas competiciones en las que se sale a competir a los cortos circuitos 1 vs 1 o en tándem, también se tiene en cuenta la interacción entre los dos participantes, el cazador (Senko) debe rodar lo más cerca posible del piloto que le precede sin llegar a tocarle, mientras que ‘la presa’ (Atooi) debe acercarse los muros lo máximo posible, demostrando sus mejores artes al volante. Este último, el perseguido, no puede utilizar el pie izquierdo para frenar con el objetivo de no obtener una ventaja no deportiva frente a su rival. Los errores se pagan muy caros, un trompo es penalizado, así como el toque con un muro o un problema mecánico, mientras que para el perseguidor obtendría una gran puntuación si es capaz de superar a su competidor durante la maniobra del derrape.

Gittin Jr. maestro del Drift durante más de una década:

El parque cerrado de una competición de drift deja volar la imaginación de todo aquel que lo ve. Coches europeos, norteamericanos y japoneses comparten asfalto, en una verdadera destilería de caballos de potencia, carrocerías ensanchadas, suspensiones rebajadas y olor a goma quemada. Dentro del campeonato estadounidense de Formula Drift, Vaughn Gittin Jr. (tercero en el campeonato de 2016) se ha convertido en una de las grandes figuras junto a Chris Forsberg, Ken Gushi, Ryan Tuerck o Fredric Aasbo. Sus números no dejan lugar a dudas: primer estadounidense capaz de ganar un evento del D1 Grand Prix nipón y tres veces campeón de las World Drift Series. Se trata de uno de los pilotos que han puesto los cimientos para el desarrollo de la disciplina del drifting durante la última década.

Ligado a Ford desde sus inicios, el piloto estadounidense no sólo se ha convertido en uno de los pilotos ‘top’ del campeonato, sino que también es uno de los preparadores más extremos autorizados por la firma del ovalo a modificar los nuevos Ford Mustang. De sus manos, y de las de su equipo, han surgido creaciones como los Ford Mustang 2017 RTR Spec 1 y Spec 2, muscle cars que han sido llevados al extremo, dejando ver su lado más deportivo y con una estética que atrae miradas allá por donde vaya.

Los RTR se han convertido ya en una pieza de deseo entre los amantes del pony de Detroit e incluso serán el vehículo referencia para generaciones venideras gracias a su aparición, entre otros en las sagas de videojuegos ‘Need for Speed’ y la franquicia de Microsoft, ‘Forza’. No es para menos. Su agresiva estética (la espectacular librea dominada por los logotipos de Monster Energy, patrocinador principal de Vaughn Gittin Jr.), así como una potencia abrumadora, lo han convertido en uno de los vehículos más atractivos del panorama actual de la disciplina de los derrapes.

De cara a esta temporada, Gittin Jr. y el equipo RTR Motorsports decidieron sumar un segundo piloto a su estructura, Chelsea DeNofa (ganador en 2016 de la prueba de Long Beach), este también disfrutando del espectacular rendimiento mostrado por el Mustang RTR Spec 5-D. Ensamblado en el departamento de operaciones especiales de RTR en Charlotte, Carolina del Norte, su carrocería se presenta como una creación lo más ligera posible gracias a la utilización de materiales como composites y fibra de vidrio en grandes cantidades. La dirección y los ejes son también específicos para la práctica deportiva, con un mayor ángulo de giro que permite realizar unas maniobras tan bruscas.

Una máquina de humo de 900 caballos:

Bajo el capó de los muscle cars norteamericanos nos encontramos dos motores RY45 desarrollados en colaboración entre Ford Performance y Roush Yates Engines. Un propulsor V8 capaz de girar a 9.000 rpm desarrollado específicamente para este cometido y que cuenta con 900 CV de potencia, algo que acoplados a una transmisión de cuatro velocidades firmada por Andrews es capaz de empujar el eje trasero de este Mustang lo suficiente como para completar el cuarto de milla en poco más de 9 segundos.

Tal y como reza el eslogan de la conocida firma de neumáticos italiana, la potencia sin control no sirve de nada y todos esos caballos hay que llevarlos al suelo de la forma más efectiva, permitiendo que el piloto pueda mantener el control del gracias a la utilización del pie derecho, la caja de cambios y el freno de mano. Con una distribución perfecta de 50/50, sumado a unas suspensiones firmadas por BC Racing y unos neumáticos muy blandos de Nitto NT05, permiten a Gittin Jr. y DeNofa controlar la deriva de las zagas de sus Mustang RTR Spec 5-D y poder rodar lo más cerca posible de sus rivales y los muros.

Puede parecer desde fuera más conveniente unos neumáticos muy duros para facilitar la tendencia al derrape del eje trasero, sin embargo, cuando realizas largos derrapes a 120 km/h en trazados urbanos, un mínimo error te llevaría directamente contras las protecciones. Si hace unos días os mostrábamos un Pony creado específicamente para las carreras en circuito, aquí estamos frente a uno diseñado para vivir en estado salvaje.