3 curiosidades que (probablemente) no sabías sobre Henry Ford

Iván Fernández

La industria del automóvil actual no se podría entender sin los padres fundadores de un sector que surgió a finales del Siglo XIX y que tuvo su punto de inflexión en las dos primeras décadas del Siglo XX, con la irrupción de figuras como la de Henry Ford. A pesar de lo conocida que es la figura del personaje que hay detrás del gigante de Detroit, aún hay datos que no son populares entre el público en general, empezando porque Henry tuvo numerosos trabajos antes de fundar la compañía Ford y fue el dinero que obtuvo realizando dichas labores los que le permitieron finalmente establecer su propia empresa.

Además de granjero, era considerado como un talentoso manitas, incluso hasta tal punto que aprovechaba uno de los relojes que le había regalado su familia a los 13 años para dedicarse a montarlo y desmontarlo. En principio, su círculo más cercano quería que se encargara de la granja familiar en Dearborn, sin embargo, un joven Henry Ford decidió dejarlo todo para probar suerte en la gran ciudad a la tierna edad de 16 años, aunque regresaría tres años después para trabajar reparando calderas y casarse con Clara Ala Bryant. Su pasión por los coches le habían llevado incluso a tomar parte en algunas carreras en 1909, e incluso intentó participar en los albores de la Indy 500 sin suerte.

Trabajó codo con codo con uno de los genios del Siglo XX:

Aunque sin duda lo que le cambió la vida fue la oportunidad de trabajar codo con codo con uno de los genios inventores de la historia del Ser Humano. Thomas Alva Edison le pidió a Henry Ford que siguiera investigando sobre la posibilidad de crear un carruaje sin caballos, proyecto en el que Ford seguiría trabajando durante algunos años como ingeniero jefe de Edison Illuminating Company y desarrollando en los ratos libres su prototipo de motor de gasolina de dos cilindros y cuatro caballos de potencia.

Cuando tuvo el dinero necesario, Henry Ford abandonó la compañía de Edison para fundar la que sería su tercera compañía de automóviles, Después de haber probado suerte con la Detroit Automobile Company (cerrada al considerar que los productos no tenían la calidad suficiente) y la Henry Ford Company, la cual abandonó por no estar conforme con una de las decisiones de los inversores. Se fundaba entonces el 16 de junio de 1903 la Ford Motor Company, sólo unos meses después nacería el Model A de Ford. Cinco años más tarde lo haría el revolucionario y casi sempiterno Ford T.

Fordlandia, un trozo de Ford en el Amazonas:

Más allá del genio inventor en el que también se convirtió Henry Ford, llegando incluso a registrar hasta 161 patentes bajo su nombre, es recordado por uno de los empresarios que fueron capaces de revolucionar la industria del automóvil. Muchos desconocerán que más allá de la fabricación de vehículos ligeros o cuadriciclos motorizados, levantó prácticamente una ciudad industrial alrededor para alimentar su factoría con productos semiterminados como el vidrio, acero o caucho. Lo denominó “integración vertical”.

Conocida como Fordlandia, esta ciudad construida en mitad de la Amazonia fue creada con el objetivo de suministrar a la fábrica de coches con materia primas como el caucho. Aunque no resultó ser un gran éxito, mostraba la intención de Henry Ford de ser autosuficiente y así poder ofrecer un producto al cliente que sólo dependiera de Ford Company. El temor a las enfermedades tropicales hizo que el fundador de la marca nunca llegara a visitar dichas instalaciones.

Para el recuerdo queda una de sus frases más icónicas: “Las empresas no están para obtener los máximos beneficios, sino para mejorar la vida de las personas”, que plasmaba el compromiso que tenía con los trabajadores de sus factorías. Por ello se le considera como uno de los padres del sistema industrial actual y de la jornada laboral de ocho horas. El salario establecido para sus trabajadores, 5 dólares por jornada ( el sueldo de otras empresas era de 2,34 dólares por una jornada laboral de nueve horas), era considerado uno de los más cuantiosos de la época, sabedor de que esos recursos humanos eran uno de los grandes pilares para el éxito de Ford y que una de las grandes problemáticas era la gran movilidad de los trabajadores. Sus altos estándares sociales obligaron a General Motors o Chrysler a ofrecer unas ventajas contractuales parecidas a las que tenían los empleados de la marca del ovalo.

El otro, su revolucionario sistema de producción que se había inspirado en la forma de trabajar que tenían a principios del Siglo XX algunos mataderos de Chicago. La cadena de ensamblaje se dividía en distintas secciones en las que se producía cada parte, para posteriormente ser todo unido en la zona de montaje. Este método sustituía al que se estaba utilizando hasta el momento, en el que pequeños grupos de dos o tres trabajadores construían de forma prácticamente artesanal cada coche.

Medidas como la de ofrecer el Ford Model T únicamente en tono de carrocería negro porque era la pintura que se secaba más rápido, permitió a la marca reducir el tiempo de producción necesario para finalizar el ensamblado de un coche y por tanto también permitió reducir el precio de sus unidades de forma paulatina. De construir un coche cada 12 horas y media de trabajo, se redujo a únicamente a una hora y media después de sólo 18 meses, pasando de venderse por 850 $ en 1908 a 310 $ en 1926 por un coche mucho más desarrollado.

También hubo lugar para los aviones:

Considerado por la revista Forbes como “Hombre de Negocios del Siglo” Henry Ford fue uno de los primeros en establecer una maquinaria publicitaria para que todo el país conociera su marca, algo que después sería también extendido globalmente. El deseo de expansión de su imperio incluso le llevó a probar suerte con la aeronáutica. Sí, Ford tuvo su propia empresa de aviones, conocida como Ford Airplane Company, que fue establecida con motivo de la Primera Guerra Mundial al considerar que se podía aprovechar la tecnología utilizada en los coches para este medio de transporte aéreo. La empresa sería cerrada en 1933 debido a la escasez de ventas. Toda gran historia también tiene su borrón.