· por Iván Fernández

¿Un coche deportivo no puede ser práctico? Falso ¿Por qué no podemos pensar en un vehículo versátil en nuestra rutina diaria que además nos pueda despertar grandes sensaciones a su volante? El Ford Fiesta ST quizás tenga la llave para acabar con este tópico.

Y es que la versión deportiva del modelo de la firma del óvalo ya se ha consolidado como un auténtico matagigantes. La última generación, estrenada hace apenas unos meses, sigue manteniendo la misma filosofía a pesar de la evolución mecánica sufrida con la llegada del nuevo motor EcoBoost de 1.5 litros tricilíndrico de 200 CV y 290 Nm de par. Muchos siguen preguntándose cómo puede ser capaz un motor considerado muy pequeño de rendir tanto, algo que se ha logrado con el perfeccionamiento de la función del turbocompresor gracias a la corriente de downsizing.

Como resultado tenemos un coche que es capaz de lograr unos más que respetables datos de consumos y de emisiones sin perder prestaciones, capaz de hacer el 0 a 100 km/h en 6,5 segundos y de copiar a la perfección hasta la carretera más sinuosa gracias a la llegada de forma opcional del diferencial autoblocante Qualife. Efectividad, agilidad y ligereza como principales marcas distintivas respecto al resto de vehículos con aspiraciones deportivas. Desde la firma de Detroit lo tenían claro cuando no dudaron en denominarle como “el Fiesta ST más preciso, atractivo y divertido de conducir de todos los tiempos”, una sentencia que tampoco puede utilizarse a la ligera si teneos en cuenta el nivel de sus predecesores.

La posibilidad de contar con distintos modos de conducción seleccionables permite adaptar las características del vehículo a cada situación, Normal, Deportivo y de Circuito son las palabras que irán asociadas a las circunstancias de cada momento, adaptando la dirección, el motor y la estabilidad del vehículo para cada momento. Está bien, es deportivo, tal y como indican sus siglas ‘ST = Sport Technologies’, pero puede ser también práctico. Esta llegada del selector de modos es la primera demostración de que podemos tenerlo todo en un mismo coche.

¿Qué hace al Ford Fiesta ser deportivo y un Hatchback versátil?

Es sin duda la gran pregunta para aquellos que tengan de dudas sobre cómo integrar un modelo de corte deportivo en su rutina diaria. Un buen ejemplo son las capacidades del motor 1.5 Ecoboost equipado para esta versión. El turbo ha sido optimizado para ayudar al motor en bajas, mientras que la introducción del sistema de desactivación de cilindros mejora la eficiencia de combustible para aquellos conductores que hace un uso urbano del mismo, permitiendo que se detenga el suministro de combustible y el funcionamiento de la válvula de admisión de uno de los cilindros en momentos en los que no exigimos la utilización de toda la potencia, por ejemplo, cuando circulamos a ralentí o en situaciones de mucho tráfico.

Para aquellos a los que no les termina de convencer esta tecnología, sólo hace falta apuntar que el sistema desconecta y vuelve a activar un cilindro en apenas 14 milisegundos con el objetivo de no afectar a las prestaciones. La combinación de la inyección directa de combustible y un puerto de inyección también permiten reducir las emisiones de CO2 cuando ante exigencia bajas del propulsor. El resultado de estas novedades en el bloque tricilíndrico permiten mejorar la eficiencia y emisiones de CO2 en un 11 por ciento, según datos de Ford, con respecto a la anterior generación de Fiesta ST200.

En cuanto a las dimensiones, la carrocería cinco puertas mantiene los 311 litros de capacidad de carga del maletero al igual que la versión convencional, mientras que en el interior la habitabilidad queda asegurada con unas dimensiones exteriores que están cifradas en 4.068 mm de longitud, 1.735 mm de ancho y 1.469 mm de alto, algo que sumado a un buen aprovechamiento del habitáculo lo hacen ser un coche práctico en el día a día con una configuración de plazas tradicional de 2+3 y con anclajes Isofix en las plazas traseras. Todo ello características que le permiten ser un coche para llevar y recoger los niños del colegio o para la compra y, en conclusión, para lo que todos describimos como un uso familiar de un coche.

Además, la oferta dentro del equipamiento tecnológico se ha reforzado, contando con sistemas como el Stop & Go, el reconocimiento de Señales de velocidad, el centrado de Carril, control de crucero o la iluminación predictiva en curva en la que lleva trabajando Ford durante los últimos años. La tercera generación del Ford Fiesta ST no sólo es un coche completamente nuevo, sino que estamos ante el perfecto animal de compañía dentro de la ciudad y puede convertirse en todo un lobo salvaje cuando se le da rienda suelta.