· por Iván Fernández

El Ford Mustang salió de Estados Unidos para conquistar el resto del planeta y en menos de cinco años fue capaz de convertirse en el deportivo más vendido del mundo. Bien es cierto que el estilo y características del vehículo norteamericano parece que siempre se merecen una categoría propia en lugar de mezclarlo con otros deportivos europeos, sin embargo, ‘el Pony’ de Detroit no ha renunciado a batirse el coche al llegar a países como España en los que también se ha convertido en el modelo de referencia dentro del segmento más pasional dentro de la industria del automóvil.

¿Pero por qué tanto éxito en un apartado en el que también nos encontramos con nombres tan reconocidos especialmente entre los fabricantes del viejo continente? Es precisamente esa esencia propia la que hace del Mustang un coche completamente único en el mercado, especialmente en lo que se refiere una vez abandonadas las fronteras estadounidenses.

Es único. Buena muestra de ello es que en la actualidad es el único deportivo que nos podemos encontrar en el mercado con un propulsor V8 atmosférico, acoplado en este caso a una caja de cambios manual. Ese es precisamente la primera de las razones por las que el Mustang GT no tiene rivales directos. Esa sensación de estar conduciendo un coche sin filtros, pero con las comodidades de contar con la tecnología del Siglo XXI.

Es Auténtico.  El ronroneo del motor V8 de 5.0 litros atmosférico sigue dejando prácticamente las mismas notas graves que los de sus predecesores, mientras que la estética, adaptada a los tiempos, sigue manteniendo los mismos rasgos que lo convirtieron en un automóvil de culto. Cuando se habla de Muscle Car, obviamente el Ford Mustang es a buen seguro una de las primeras imágenes que nos viene a la cabeza, precisamente debido a que nunca ha perdido esa identidad propia durante su más de medio siglo de vida. Es un coche 100% americano, nunca lo ha querido ocultar y es ese precisamente uno de los grandes ‘secretos’ de su éxito. Si no te gusta atraer miradas, sin duda, este no es tu coche.

Aunque siempre relacionamos la palabra ‘deportivo’ con un coche muy pasional pero poco práctico, el Mustang cuenta con espacio suficiente para viajar con cuatro pasajeros y su maletero tiene las dimensiones necesarias para viajar con equipaje. Las suspensiones son deportivas, aunque sin ser demasiado duras para acumular kilómetros, mientras que el chasis, muy deportivo, se aleja de la tosquedad que siempre se ha relacionado con los vehículos de altas prestaciones estadounidenses. Estamos ante un pony de carreras, musculoso, grande, ágil, agradable en su trote y de apasionante galope.

La opción con el motor EcoBoost por su parte renuncia a parte de ese lado clásico del nuevo Ford Mustang, aunque sin duda el propulsor 2.3 litros de cuatro cilindros y turbo es una opción muy valida a la hora de disfrutar de sus líneas deportivas con unas cifras de potencia significativas, con 317 CV de potencia, con una economía de consumo que destaca entre los miembros de su segmento. El empuje es menos lineal que el V8 atmosférico, sin embargo, sigue permitiendo sacar todo el potencial al chasis del deportivo estadounidense.

Es un ícono. El Ford Mustang se ha establecido como un verdadero mito norteamericano. Su aparición en competición o en cine lo han hecho convertirse precisamente en una de esas representaciones del sueño americano, el de aquello inmigrantes que viajaron hasta el país de las barras y las estrellas con el objetivo de prosperar económicamente y labrarse un futuro. A su vez, también se convirtió en todo un reclamo turístico, especialmente asociado a la Ruta 66, red de carreteras

Escenas como las de la película ‘Bullit’, protagonizada por Steve McQueen y cuya escena de persecución por las calles de San Francisco es posiblemente la más famosa del cine, ayudaron a hacer incluso más popular al deportivo norteamericano lejos de Estados Unidos. Sus apariciones en largometrajes y en la televisión lo convirtieron en lo más parecido a una estrella de Hollywood sobre ruedas, algo que llevó al fabricante de Detroit a recuperar medio siglo después los elementos que caracterizaron aquel Mustang conducido por el popular actor protagonista de otras películas como ‘La gran evasión’ o ‘Le Mans’.

Regresaba el Ford Mustang Bullit y lo hacía con toda su pureza. Sólo disponible en Shadow Black o en el clásico Dark Highland Green, el color que se utilizó en el Mustang Fastback de 1968 que se utilizó para la película. El motor, un bloque 5.0 V8 Ti-VCT de inyección directa, pasaba a desarrollar 475 CV, convirtiéndose en el Mustang más potente de la gama actual y todo un homenaje a la primera generación del deportivo más famoso de la firma del ovalo. Tributo que llega de forma limitada al viejo continente, con una tirada de medio millar de ejemplares que a buen seguro volarán tan rápido como lo hizo Steve McQueen durante su ya famosa escena de persecución frente al Dodge Charger.