· por Daniel Valdivielso @valdi92

El mundo está cambiando, y Volvo, uno de los fabricantes de automóviles más importante del mundo, es consciente de ello. El propósito del fabricante sueco lleva siendo el mismo desde su nacimiento hace ya casi un siglo. El medio ambiente siempre ha sido una de las prioridades de Volvo, y con la llegada de la familia de modelos Volvo Recharge, la marca da respuesta a aquella clientela que busca la excelencia sin dejar de lado la ecología.

Propósito 2025: lo importante son las personas

Volvo cuenta en su gama con una oferta de avanzados vehículos, pero siempre ha sido consciente de que los vehículos circulan conteniendo en su interior lo más preciado que existe: las personas. Es por ello que Volvo ha presentado Propósito 2025: una visión de futuro que incluye, entre otros fundamentos, el concepto de que ninguna persona morirá o resultará herida de gravedad en un Volvo en 2025.

Otro de los conceptos más importantes de Propósito 2025 es que el 50 por ciento de los vehículos que se fabriquen y vendan sean eléctricos y el otro 50 por ciento sean híbridos, demostrando el compromiso de la marca sueca con el medio ambiente, un compromiso que ya hoy es una realidad con la gama Volvo Recharge, que ofrece el rendimiento que se espera de un Volvo con un respeto absoluto con el medio ambiente y el entorno que nos rodea.

Una fabricación de motores completamente neutra con el entorno

El compromiso de los vehículos Volvo con el entorno se hace patente desde antes incluso de que el vehículo sea una realidad: Volvo estrenó, en 2018, la primera fábrica sueca sin impacto sobre el clima. Situada en Skövde, Suecia, su funcionamiento es completamente neutro sobre el medio ambiente, siendo ejemplo de una eficiencia sin parangón gracias a una serie de medidas que hacen que la factoría no tenga ningún impacto en su entorno.

Para ello pone en práctica medidas como el uso de biogas y biomasa para la climatización de las instalaciones, utilizando además materiales respetuosos con el medio ambiente para, por ejemplo, las pinturas de los vehículos. Cada Volvo utiliza además, en su construcción, diferentes porcentajes de materiales reciclados para garantizar una fabricación sostenible.

Drive-e: la tecnología del futuro, en los motores de ahora

Volvo trabaja sin descanso en una búsqueda constante de soluciones que reduzcan el efecto perjudicial en el medio ambiente. Es el caso de la familia de motores Drive-e, una nueva gama de motores completamente renovados, dotados de la más alta tecnología, que permiten ofrecer niveles excepcionales de rendimiento con un consumo de combustible muy reducido. Una muestra del nivel tecnológico de éstos motores es la incorporación de un turbo eléctrico extra, el cual aumenta exponencialmente la eficiencia de estos motores al desarrollar niveles de potencia equivalentes a unidades de mayor número de cilindros manteniendo a raya el peso.

La gama de motores Drive-e está compuesta por un bloque de 2 litros y cuatro cilindros y por un bloque de 1.5 litros y tres cilindros, que dependiendo de las necesidades de cada modelo ofrecen un nivel de potencia determinado. En el caso de los modelos Volvo Recharge, el motor térmico que se encarga de impulsar el vehículo es siempre un bloque 2.o tetracilíndrico.

Gama Recharge: alta eficiencia en cualquier formato

La gama Volvo Recharge está compuesta en la actualidad por siete modelos diferentes. Es una de las más amplias del mercado, siendo Volvo el único fabricante que puede presumir de ofrecer al menos una versión híbrida enchufable en todos y cada uno de los vehículos que comercializa, una demostración más del esfuerzo y la concienciación de Volvo como marca para con el medio ambiente.

La oferta del fabricante sueco comprende dos modelos sedán, con los Volvo S60 T8 Recharge y S90 T8 Recharge, ambos con una potencia total de 390 CV y entre 40 y 46 kilómetros de autonomía en modo 100% eléctrico. Además, existen dos modelos con carrocería familiar. El primero es el Volvo V60 en versiones T6 Recharge y T8 Recharge, con 340 CV y 390 CV respectivamente, y el segundo es el Volvo V90 T8 Recharge, con 390 CV. Las versiones Recharge del Volvo V60 ofrecen hasta 56 kilómetros de autonomía eléctrica, mientras que en el caso del Volvo V90 T8 Recharge se ofrecen más de 45 kilómetros en modo 100% eléctrico.

Por si fuera poco, la marca ofrece hasta tres modelos SUV con tecnología híbrida. Se trata de los modelos XC40, XC60 y XC90. El Volvo XC40 Recharge Híbrido, el más pequeño y compacto de la familia XC de Volvo, está disponible en su variante T5 Recharge, con 262 CV y hasta 46 kilómetros de autonomía eléctrica. El Volvo XC60 ofrece versiones T6 Recharge y T8 Recharge, con 340 CV y 390 CV respectivamente, contando en ambos casos con más de 45 kilómetros de autonomía eléctrica.

El SUV más grande de Volvo, el XC90, fue el encargado de inaugurar la familia de modelos Recharge. Está disponible en su versión T8 Recharge, ofreciendo 390 CV y algo más de 40 kilómetros de autonomía 100% eléctrica.

Ventajas de la gama Volvo Recharge

Toda la familia Volvo Recharge ofrece un gran abanico de ventajas en todo tipo de escenarios. Al ofrecer en cualquiera de sus modelos entre 40 y 46 kilómetros de autonomía 100% eléctrica, todos los Volvo Recharge tienen derecho a obtener la etiqueta CERO de la DGT, lo que supone, por ejemplo, la «inmunidad» a la hora de circular en escenarios de restricción de tráfico. Además, en la mayoría de municipios la gama Recharge podrán aparcar en zonas de estacionamiento regulado sin necesidad de pagar.

Volvo ha diseñado sus vehículos híbridos enchufables pensando siempre en la comodidad y practicidad. Por eso, en todos los modelos se incluye un cable de carga específico para poder recargar la batería híbrida en cualquier lugar, con la simple presencia de un enchufe convencional. En un enchufe estándar, de los que todos tenemos en casa, la batería de cualquier Volvo Recharge acumulará energía suficiente para los desplazamientos diarios en menos de 3 horas.

Todos los Volvo Recharge cuentan además con una serie de ventajas técnicas propias de la electrificación: a  los desplazamientos con total suavidad y silencio se unen también la tracción integral, así como la mejora en la dinámica de conducción, fruto de la colocación en el suelo de las baterías, que beneficia el centro de gravedad del vehículo y, por tanto, su conducción en curvas.