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Motos

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Carta a Valentino Rossi que anuncia su adiós

Óscar García | 5 Ago 2021
Gass
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Cuando anunció su nota de prensa, prácticamente todos sabíamos para lo que sería, pero hasta que no lo escuchas no quieres creértelo. Rossi se retira, todos conocéis o podéis llegar a conocer con facilidad su palmarés y yo he querido escribirle una carta que comparto con vosotros. Quiero que conste que no he sido nunca un ferviente groupie de nada ni nadie y que no soy de esos que leen biografías de hombres gigantes, cada uno tiene que labrarse la suya, aprender de sus derrotas y victorias. Esta carta, va como un gran aficionado a las motos que ya no verá tu nombre en parrilla de salida. Esta carta va dedicada a tu persona, que ha trascendido del mundo de las motos y que es una forma de vida, una enseñanza de vida.

Apreciado Valentino.

Mi padre me enseñó lo que es un domingo de carreras, tengo 36 años y si algo te tengo que decir es que me enganchaste a las carreras desde que empezaste en 125.

Permíteme que te diga que he tenido mucha complicidad contigo, los dos nacimos en febrero y debe haber algo en el horóscopo este que hace que entendamos muchas cosas, que a veces, están fuera del entendimiento más pragmático. El 5 de agosto del 2021, justo cuando ya no te diviertes, te vas. Urra. El divertirse es primordial, nos han intentado enseñar que el trabajo es formalidad y que la formalidad es ir a cara de perro por el mundo, enfundado en un traje cotidiano, ya sea con traje y corbata, lleno de yeso o de grasa. Tu enseñaste al motociclismo y a la vida, que la diversión y el trabajo no están reñidos. Deben intentar ser necesarios. Tus cascos, tus espectáculos, tu forma de sonreír, tus meditaciones con la moto, tus amigos cerca de ti. Ese sentido de la vida, lo comparto.

El paso por esta pandemia nos ha pasado factura a muchos. Por demasiado tiempo no hemos sido libres, hemos visto cosas bárbaras, hay mucha gente que dice que el mundo debe cambiar, pero se equivocan. Uno mismo tiene o debe cambiar o ese cambio ha de empezar de forma personal. No todos vamos a ser celebridades mundiales como tú, con poder mediático como para que se escuche tu voz. De hecho incluso diciendo que te retiras, no pierdes la sonrisa y esa sonrisa es una intensa luz para el mundo. El mundo es bello, con sus cosas hermosas y crueles, pero es un lugar bonito donde vivir. Es un lugar bonito para intentar hacerlo lo mejor posible y sobre todo, lo que da calor al mundo es la felicidad. Este tiempo atrás ha sido duro para todos, pero nos ha dado tiempo a pensar, reflexionar, mover prioridades. A veces, aunque no lo creamos somos esclavos de nuestras pasiones. Estoy seguro que lo pasional es mejor que lo apolineo, pero en su justa medida. Si te pasas, no dejas de ser un esclavo del corazón y te llevará a algún callejón sin salida. Estoy seguro de que, sobre todo este último año, te has sentido esclavo de las dos ruedas, de ser piloto.

Amas la moto, es tu vida, pero ya no quieres pilotar más. Te apetece ese reto nuevo que es tu equipo en Moto GP, con tu hermano Luca Marini como piloto. Te entiendo. En un nivel mucho más anónimo y cotidiano lo siento y lo palpo. Lo he padecido, he reflexionado. Tus reflexiones tienen valor mundial, las mías solo las padecen mis allegados.
La diversión es motivación, con la motivación se crea la magia, una vida sin magia es una vida gris y una vida gris no es vida. La diversión depende de nuestra imaginación, no se necesitan grandes cosas materiales, está en nuestro interior y puede promoverse en cualquier lugar a cualquier hora. Es la vida de un hombre o mujer acuario. Claro que se puede vivir de otras formas, pero esta es la nuestra. O especialmente, ha sido la tuya.

Has dado color a tu paso, hacer feliz a la gente, ser feliz y pasártelo bien era parte del motivo por el que eres uno de los grandes campeones del mundo. ¿El más grande? Puede que sí. Actualmente nadie ha ganado el mundial con tantas marcas; Aprilia en tus comienzos, Honda, Yamaha, estuviste en Ducati y no cuajó. Imagino que te gustaba la idea de ganar con una moto italiana, no lo lograste y casi te engulle. Ahora lo intentarás con tu propio equipo. Ganaste con la Honda dos tiempos, con los 4 tiempos de primera generación y con los 4 tiempos actuales.
El paso más alucinante fue cuando dejaste Honda. La marca del ala dorada te lanzó un guante en señal de duelo. En general el ingeniero no cree en formas suprasensibles, no cree en los milagros, le hablas de pasión y creen que ya no existe o no sirve, en general aunque no todos. Pero existe, existe la pasión y con ella se obran milagros o así lo llamamos, cuando algo no atiende a razones matemáticas. ¿En serio, esto no salía en el simulador, es imposible? No es imposible, para muchos el hombre es un personaje lineal en un libro llamado vida, es algo así como la economía de regímenes comunistas; sobre el papel pinta bien, pero claro se basan en formas de competencias perfectas y en que el mercado obrará según parámetros establecidos, inamovibles, predecibles, como si fuéramos robots vaya. Pero tu, eres el perfecto reflejo de humanismo. El ser humano, sobre todo cuando es apasionado, crea maravillas, gesta milagros, es un modelo a seguir, una motivación para los que están a su alrededor. Y claro, doblegaste a la todopoderosa Honda.

Cuando Honda dijo que ganabas gracias a sus motos, te fuiste a Yamaha y ganaste a las Honda, que eran la marca dominante. ¿Eso lo volveremos a ver en algún piloto? Espero, porque es la prueba inequívoca de que los cálculos muchas veces fallan y que el ser humano es la principal incógnita para que las ecuaciones arrojen un resultado certero o no.

También te entiendo, uno no se divierte con una filosofía así, uno se divierte más con retos y haciendo cosas sorprendentes, la pasión no claudica, no llora, no se arrepiente. Es ese impulso irrefrenable por hacer algo que llena ese depósito que te hace sentir vivo, que cada uno tenemos uno, sin duda y que, como un tanque de gasolina se vacía hasta que está en la reserva. Esa es la difenrencia. La reserva. Diferencia a los que no lo dejan vacio y los que por muchos motivos lo dejan vaciado hasta que cuando intentan volver a llenarlo les resulta complicado, la bomba de gasolina está obstruida porque por el deposito se coló mucha "mierda".

Justo cuando está en la reserva, decides dar un golpe de gracia, algo que pocos pilotos se hubieran atrevido a hacer porque puede más el miedo al cambio, el que dirán, puede el miedo al fracaso, atenaza el miedo a defraudar, a equivocarte. Pero para ti hubiera podido más, no haberlo intentado y quedarte sin una respuesta a ese gran guante lanzado a señal de duelo que te hizo Honda. Justo en ese momento te vas a Yamaha, Eso hace que puedas ser considerado el mejor piloto de la historia. Al menos ser considerado. De quedarte en Honda, hubieras sido un gran campeón. A secas.

¿Es más importante la máquina que el hombre? Ese era el guante que lanzó Honda a Rossi. Les Demostraste que no. Y es que, en Italia cuna del romanticismo, aun son ajenos a pensar que la tecnología y la máquina son más importantes que el corazón de una persona. No olvidemos que, hasta el momento, las máquinas son creadas por personas. Personas que no han montado ni la mitad en moto que tú, pero que diseñan porque han estudiado las maravillas de la tecnología, que las hay y muchas. Pero esas personas están sometidas a la física, les amedrenta intentar doblegar las leyes de la naturaleza, se asustan por ir más allá de lo que tenían planeado. En cambio, la gente como tú, no le preocupa perder, no le preocupa enfrentarse a las leyes elementales de la naturaleza porque es parte de ella. Atesoras sus elementos más salvajes. Y sobre todo, tu satisfacción está por encima de las cosas materiales que se suponen que son el motor del mundo.

Ambos hemos pasado por revoluciones, en este caso tecnológicas. Creo que las generaciones del 80 y principios de los 90 son afortunadas por haber vivido un poquito de eso que se llama “hecho a la antigua usanza”. Ahora los chicos de tu ciudad, no irán trazando curvas suicidas con los Ape como tu hacías, harán virguerías en patinetes, caballitos en motos eléctricas, aunque como ya sabes en Italia cuna del motor, no están tan “modernizados” como en otros países. Allí aun se respira a Gran Premio, a misticismo e historia, a aceite y gasolina. Tengo la fortuna de visitar muy a menudo tu país, cuna de la civilización occidental, porque Grecia puso la primera piedra, pero Italia tiene esa capacidad de copiar a veces las cosas y mejorarlo. El toque italiano que dicen. España, tiene mucho de Italia. Pero nosotros estamos más mezclados que no agitados, como si fuera el Martini de James Bond.

Aún mantenéis esa esencia que hace a vuestro país único, pasional, tenacidad, inteligencia y esa valentía de seguir el camino sin importar el ruido. Tu has decidido cuando te has querido retirar, cuando has dejado de divertirte, a los 43 años, te ha dado igual parecer el padre de algunos pilotos que intentaban mojarte la oreja y es que Valentino, no eres un piloto: eres patrimonio del motociclismo.

Eres de esas personas que han trascendido. Hay un dicho muy popular, cuando vas rápido con el coche, te llaman Fittipaldi. Aquí cuando alguien va rápido en moto. ¿Qué te crees que eres Valentino Rossi? Todo el mundo sabe que eres un genio de las dos ruedas, aunque nunca hayan visto una carrera tuya. Yo he visto casi todas, en estos últimos años, me ha encandilado Márquez, otro genio como tú. Porque la vida, va de generaciones, el eterno retorno que lo llaman, siempre hay una perla que destaca sobre las demás, veros coincidir ha sido un lujo. También has tenido tus peleas con Marc, pero es lo que pasa con los polos iguales.

Llegaste a 125 con tus monos fosforitos y grande para unos 125 dos tiempos. Qué carreras nos brindaste, que espectáculo en cada victoria, hiciste teatro, eras un Lope de Vega moderno. Tu fama crecía, te escondías bien porque nunca saliste demasiado en prensa rosa. Recuerdo cuando subiste un pollo gigante en tu moto, recuerdo cuando diste una vuelta al jefe, a Ángel Nieto. Has dado muchísimo al mundo de la moto, porque la amabas.
Arrasaste en 250 con la preciosa Aprilia y llegaste a Moto GP para ser el jefe en poco tiempo. En el transcurso, sobre todo de la categoría reina, tuviste algún encontronazo con alguno de los nuestros; Sete Gibernau, Márquez… Señores, son carreras. Aun leo a personas que creen que eres un piloto sucio en una visión partidista y sesgada de tu trayectoria. Convencerles de lo contrario es imposible, porque solo pensarlo y hacerlo público atenta contra la lógica, la estadística y el amor por el motociclismo. Las personas creen que los ángeles no cometen errores, ni si quiera errores, sino de tener carácter. Es que, sin carácter, no hay pasión y al revés.

Me alegra que el año que viene tu hermano corra en Moto GP y te sigamos viendo por el paddock. Hay mucho incrédulo, pero hay ciertos tipos de personas como tú que deberían vestir siempre de blanco y tener un halo de luz iluminándole. Has hecho feliz a mucha gente, has aficionado a las motos a mucha gente. Ahora me queda tu equipo, tu hermano y Márquez, que es un fuera de serie como tú. Se le ve en la sonrisa, la gente que sonríe a menudo es especial. Sabes perfectamente que es otro fuera de serie, por eso ibas a verle a las carreras de 125. Cuidalé. Puede que Márquez sea el último gran piloto de la escuela de “la antigua usanza”.

Sé que no estás triste. Esto es un alivio para ti y lo que ya piensas es en tu nuevo episodio. Has estado muchísimo tiempo pilotando motos de competición con un palmarés brillante. No es para llorar, es para estar alegre. Nos tenemos que quedar, sobre todo con tu alegría. Incluso en los momentos más sombrios.

Un abrazo desde Madrid, quedas invitado cuando vengas a dar una vuelta en mis 600 y haremos un bonito recorrido por la ciudad.

Pd: tenía que hacer unas cosas, pero te tenía que escribir la carta. Mañana madrugaré para hacer lo que no he hecho, pero lo mereces. Forza Vale.