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SEAT

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¿Qué se siente al hacer el circuito de Mónaco en un SEAT 127?

Óscar García | 4 Sept 2021
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¿Quién, siendo amado, es pobre?, decía Óscar Wilde. Bueno, esta frase resume perfectamente ésta nueva Aventura en Clásico en la que esta vez fuimos a Mónaco y Montecarlo. En este artículo te contaré la sensación de ir con un SEAT 127 entre Ferraris y por algunas de las calles más caras del mundo. ¿Te puedes creer que no envidié nada de allí?

Mónaco, la pequeña ciudad estado

Está organizada en diez distritos, y como ya sabéis los cabeza gasolina, aquí se celebra una de las carreras más míticas de la Formula 1, y también uno de los rallyes más míticos. Además cerca, en Cannes, uno de los festivales de cine más míticos. Todo eso en la coctelera da como resultado común, un valioso y codiciado material: dinero. Sin duda se nota que por allí, el poderoso caballero campa a sus anchas.

Solo hay un Estado más pequeño, el Vaticano. Si lo habéis visitado es muy parecido en cuanto a concepto de Mónaco, no sabes realmente cuando termina Italia y empieza el Vaticano. Perteneció a Italia, Francia en la Segunda Guerra Mundial, y se proclamó neutral aunque tenía lazos financieros con Hitler (lo mismo pasó con Suiza). En fin, que es un lugar con una historia como estado relativamente corta y que ahora mismo es una especie de terreno, con unos 2 kilómetros cuadrados de superficie, donde el lujo, el glamour, y los superdeportivos están a la orden del día.

El Gran Premio de Mónaco

En 1929 se corrió la primera carrera en el circuito urbano de Mónaco. Subidas y bajadas, rectas, curvas míticas, Mónaco permanece en la Formula 1 desde su inauguración en 1950. La primera carrera la ganó Fangio con un Alfa Romeo. De hecho en una de las partes de Mónaco hay una figura de Fangio, yo en el SEAT 127, llevo a Fangio pegado. Como curiosidades, es el Gran Premio más corto del calendario. La curva Loews, Rascasse, el Casino..la verdad es que es uno de los Grandes Premios con más magia. Ayrton Senna es el piloto que más veces ha ganado en Mónaco.

Mi experiencia recorriendo las Calles de Mónaco en un Seat 127

Lo cierto es que íbamos realmente en unos coches exclusivos, parece que cualquiera puede ir con un Ferrari ahí. Había personas que nos saludaban y hacían fotos. Mónaco no es tan bonito en el día a día, como cuando sale en la televisión. Hice algunas curvas míticas, como por ejemplo, la Rascasse. Seguro que es solo una cuestión personal, pero estaba allí, en mitad de uno de los circuito urbanos más míticos de la Formula 1 y no sentía que mi piel cacareara.

Quizá porque a la hora de hacer el circuito completo, es complicado. Mónaco cambia mucho de un día de GP a uno normal. Quizá porque no sea un loco de los superdeportivos, para mí, no es más emocionante ver el Ferrari de última hornada, pero si hubiera visto por allí un Lancia Fulvia, un SEAT/Fiat 124 sport, un Triumph TR6 o en definitiva, cualquier coche clásico, sí me habría emocionado, me habría gustado más.

Esa sensación de aroma a carreras, casi lo sientes como si fueran vestigios arqueológicos. El circuito de Vila Real (Portugal), por ejemplo, cuando lo haces te da más aroma a competición y con mucho menos solera que Mónaco. Pensé que al ir a Mónaco y adentrarme en ese famoso túnel que sale en multitud de videos de youtube, sentiría lo mismo o mejor que cuando paso el túnel del Jarama para entrar en el circuito, entre fotos de épocas gloriosas de la Formula 1. No, me faltó eso y creo que es porque allí prima el lujo.

Para comparte un Ferrari moderno, solo necesitas tener dinero, no tienes por qué saber de coches o saber valorar la obra de ingeniería, entender su historia. Es como Rolex, relojes que sin duda son buenísimos, pero lo compra cualquier persona que tenga dinero - de hecho, el sueño de algunos que aspiran a ser ricos es comprarse un Ferrari y un Rolex, sin que realmente le gusten los relojes o los coches, pero son dos marcas asociadas al lujo. Lujo y aventura, tienen que ir separados, lujo y competición casi también aunque cada vez intentan estar más unidos.

En una carrera de Fórmula 1, la entrada cuesta unos 300 euros. Me lo pasé mucho mejor haciendo algunos tramos del Rally de Montecarlo. Mónaco es, como una calle de marcas de lujo que pueda haber en cualquier gran ciudad. Le falta alma, historia, narrativas que contar. Las personas pasan como deslizándose. Ocurre como en algunas convenciones de negocios, donde la gente no quiere comprar, quiere vender. En lugares como Mónaco, las personas no quieren contar ni que les cuentes una historia, quieren simplemente que las mires.

Sin embargo, si se trata de un Ferrari clásico o Rolex antiguo, la cosa cambia. El usuario ha aceptado ser un incomprendido por llevar una obra de arte, con todos los inconvenientes que ello tiene. Cuando vas a la fábrica de Ferrari en Maranello, sientes ese aroma a algo especial, cuando acudes a Le Mans, notas que por allí ha corrido sangre, sudor y lágrimas, aun hueles el aroma a neumático quemado.

El Viaje, una locura.

Quizá no pude saborear todo lo Mónaco ofrecía. Lo cierto es que el viaje fue una locura, casi 300 km desde las 19 horas del miércoles hasta la 1:00 del sábado. No fuimos por carreteras de peaje, recomiendo que si vas a Mónaco lo hagas. El recorrido de 30 minutos, se convierte en 2 horas más por las carreteras reviradas de Cannes, que son muy bonitas, pero el tiempo de más es demasiado.

Estuvimos más de 24 horas condiciendo con algunas paradas de descanso, tuvimos que cambiar el recorrido, porque por el original se nos iba de tiempo. Quizá fueron muchos kilómetros, tened en cuenta que el SEAT 127, a 100 km/h ya va bastante revolucionado y si quieres cuidar la mecánica, conviene aflojar. Después de Mónaco dormimos en los coches 3 horas y volvimos a Madrid. En la próxima aventura en clásico, iré al circuito de Karting de Quintanar del Rey y enfrentaré a un SEAT 127 o SEAT 600 contra un kart de alquiler.

¿Quién hará mejor tiempo? Sigue las aventuras en el Instagram de Aventuras en clásico.