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Motos

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Probamos la Kymco Grand Dink 300 ABS: la cruzada

Óscar García | 1 Sept 2021
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Hay cosas que son míticas, que son populares y gustan como un cocido madrileño. Un plato sencillo, pero hecho a fuego lento. Sin duda el mercado del scooter está en auge y Kymco viene urdiendo una cruzada perfecta contra la competencia, cocinada a fuego lento. Desde hace mucho tiempo, sus productos no han parado de mejorar, de pulir detalles, todo ello ajustando el precio y sin renunciar a la tecnología y al cuidado del medio ambiente. En esta ocasión, probamos para vosotros un scooter ya mítico dentro de la marca. Dentro de la saga Dink, este Gran Dink 300 ABS supone una alternativa deliciosa de movilidad.

El Kymco Grand Dink 300 y los orígenes del scooter

Desde siempre, el scooter siempre ha sido uno de los medios de movilidad más usados en ciudades. Aunque hubo un tiempo, hace no demasiado, que parecía que el scooter había establecido una guerra en cuanto a potencia, cilindros, cilindradas en la que el T-Max de Yamaha fue el polvorín, Gilera, Honda, Suzuki, incluso la propia Kymco tiene scooters con corte deportivo, que se alejan de la etimología del concepto de scooter.

No hay nada mejor que moverse en ciudad en scooter y cuando pruebo uno como este Kymco lo ratifico. Este Grand Dink 300 ABS me gusta porque está orientado a los orígenes por los cuales se inventó el scooter. No hace falta que sea la ciudad de Madrid o Barcelona, es perfecta para otras ciudades más pequeñas. Aparcas bien, ahorras en gasolina, te libras de atascos, vas más protegido aerodinámicamente, tienes hueco de carga y además, con este scooter que probamos, puedes ir a jugar al pádel a esas pistas que están a 20 kilómetros y se aparca tan mal por la zona. Este Kymco de 300, vuelve a los orígenes actualizando el concepto de lo que debería ser un scooter urbano y para el día a día.

Sota, caballo y rey

Hacer un buen scooter no debe ser tan fácil, aunque realmente, si no pretendemos sacar más castañas de las que deberían llevar este tipo de motos, el hacerlo debería ser sota, caballo y rey.

La sota de este Kymco Gran Dynk 300, podría ser su motor: tiene 23 CV y pasa de sobra la normativa Euro 5. Dispones de un par de 23,5 Nm, y este monocilíndrico bebe poquita gasolina, además tiene un depósito de 13 litros, lo que hace que la autonomía sorprenda. Sí que es cierto, que cuando la primera linea del combustible se agota, las demás caen más rápido, pero llegué a creer que el display estaba estropeado.

La Sota para que un scooter sea un scooter formidable es esa economía y practicidad, consume poco, pero en ciudad corre mucho. Tiene unos buenos bajos y medios, sales disparado estrujando el puño. Como apunte, este motor es muy bueno para ciudad, pero como buen scooter de concepto clásico, no lo es tanto si sales de ella. Puedes dar un garbeo, puedes ir por autopista pero a 120 ya no es tan cómodo, vibra, y se nota que el pobre prefiera pasearse por el barrio de los Austrias, que ir a ver una película a los cines del Xanadú en Arroyomolinos. Dicho lo cual, podrías, pero sabiendo que le sacas de su entorno.

El Caballo es la facilidad de manejo y comodidad de uso que tiene, potenciada en la actualidad con medidas como el ABS que te dan un plus de seguridad. Para que un scooter sea scooter, mínimo te tiene que caber bien un casco integral en el cofre bajo el asiento. En el Kymco Grand Dink 300 caben dos y algo más. En un lateral, debajo de manillar, tiene un pequeño compartimento para llaves, cartera o cosas así con una toma USB para cargar, por ejemplo, el móvil. Es Kymco 300 es cómodo, no me gustan los retrovisores en el manillar - yo que soy de espaldas platonianas - me veo lo guapo que voy, más que lo que me viene detrás. Los prefiero en la parte delantera. Es cuestión de gustos y anatomía. El caballete es super fácil de subir, tiene pata de cabra también para hacer paradas super rápidas. El asiento al principio te parece raro, te encajona, pero luego resulta que es muy cómodo y hace que tengas una buena posición de conducción, permitiéndote hacer giros ágiles.

El Rey, un scooter tiene que ser sencillo, sobre todo si es urbano. Me han gustado algunos detalles, protecciones de plástico duro fácilmente y económicamente intercambiables, el cuadro de instrumentos con odómetro, temperatura, con información justa y necesaria, como los scooter de antes. Su uso es sencillo, la forma en la que abre el cofre, no tiene automatismos raros, es un scooter que está suficientemente equipado, corre y es seguro, frena muy bien, pero no tiene filigranas. Que por otro lado, en la mayoría de los casos no se usan. Fijate que le hubiera costado a Kymco incluir el Noodle, su sistema multimedia que tienen otros scooter más gordos. Es una declaración de intenciones, con este no te despistarás, ni podrás navegar en un ordenador de abordo infinito. Es cómodo, acelera, consume poco, y cuesta 4.399 euros con seguro a terceros incluido.

Un As en la manga

Junto al caballo, sota y rey; añadiría el as. Bien, este scooter no es para hacer viajes ni largas distancias, es un scooter sobre todo para ciudad y extrarradios cercanos. Es un scooter que a 120 km/hora, notas que se empieza a quejar; el motor vibra, suena de otra forma, se queja un poco porque la sacas de su hábitat. Sin embargo cumple, dado que no es un scooter de 125 sino que tiene más del doble de cilindrada, eso te permite trabajar en la ciudad y echar una pachanga con tus colegas en unas pistas a unos 20 km de tu casa. Poder puede, irás a 120 km/hora, pero notarás  que no es para hacerlo habitualmente y que su comportamiento más suave y perfecto viene entre calles estrechas y avenidas de ciudades.

Es lo bueno de tener esa cilindrada, es un as en la manga que puedes sacar de vez en cuando para terminar de ganar la partida. Es perfecta para ir de Puerta de Toledo a Vallecas donde doy clases de Judo. Llevo mi kimono en el cofre, aparco de lujo, salgo y vuelvo a casa. Para ir he cogido un poco de M-30. Pero no te equivoques, con ella yo que soy un intrépido viajero, no haría un viaje como ya hice con su prima mayor, la 400.

Personalmente me ha gustado este scooter tan enfocado a la ciudad, su sencillez, consumos, chasis y motor. Los frenos tienen una gran mordida y son muy dosificables. No me han gustado la ubicación de los espejos y el ABS tan intrusivo. En alguna apurada de frenada vibra el tren delantero, el ABS entra demasiado pronto para mi gusto, pero es que eso, sí que es cuestión de gustos. Si no sueles llevar motos, ni lo notarás. Si las llevas, te acostumbrarás.

Además de esta Kymco Grand Dink 300, también hay otra con 50 centímetros cúbicos más, la Super Dink 350 con control de tracción. Personalmente, yo que soy un purista, no me gusta estar entre dos aguas. Para ciudad, esta Grand Dink es perfecta, si quieres hacer escapadas con un scooter, tienes la Xciting 400 o la AK  550.